Las canchas del US Open son este año un poco más rápidas

Un Grand Slam vuelve a escena. El US Open, tras la inactividad del circuito de cinco meses por la pandemia del coronavirus, es el centro de las miradas en el mundo del tenis desde el próximo lunes. Una novedad importante, más allá de tantas ausencias de peso, será la mayor velocidad de sus canchas de cemento.

En marzo pasado, la USTA (Asociación de Tenis de Estados Unidos) anunció el acuerdo con la compañía Laykord para renovar sus canchas, abandonando las Decoturf en las que se venía disputando la gira estadounidense sobre pista dura desde hacía ya 42 años.

Quizá no muchos pensaron que esta modificación iba a tener una repercusión tan grande, ya que es un tema que está en boca de los jugadores, los verdaderos protagonistas del show. Más de uno se quejó ya que no favorece a algunos, mientras que sí ayuda a los potentes sacadores.

Danny Zausner, director de operaciones de la USTA, confirmó este cambio para 2020. "Hemos hecho pruebas y mediciones, obteniendo un CPI en torno a 43, lo que hace que se pueda calificar como una pista media-rápida", dijo en declaraciones recogidas por SportsBusinessDaily.

"Son entre un 20% y un 30% más rápidas que las del año pasado y eso era lo que estábamos buscando con el cambio". Los campeonatos de nivel Masters 1000, como el que se juega ahora de Cincinnati, este año especialmente en Flushing Meadows, en algunas canchas del US Open, publican el CPI de sus pistas.

Así las cosas, los buenos sacadores y los más agresivos deberán aprovechar esta modificación en Nueva York. Una salvedad es que las figuras juegan en los grandes estadios y en los dos principales a usarse en el US Open, el Arthur Ashe y el Louis Armstrong, tienen su superficie de cemento más lenta, en el nivel de otros años.