A lo largo del fin de semana el tenis de élite volvió a la acción. Es que bajo el paraguas de la UTR Pro Match Series, cuatro Top 100 dijeron presente en West Palm Beach en un certamen de exhibición único debido a unas regulaciones que probablemente sean las precursoras de las medidas que deba adoptar el deporte de manera oficial.
Reilly Opelka (39º del ranking ATP) se quedó con el torneo al derrotar a Miomir Kecmanovic (47º) donde también estuvieron presentes Hubert Hurkacz (29º) y Tommy Paul (57º). Sin embargo, los resultados son anecdotarios ya que las claves pasaron por el costado no tenístico de la acción: saludos con raqueta, umpire con barbijo, jueces de línea fuera de la cancha, un juego de pelotas por jugador, nada de ball boys ni espectadores y obviamente botellas, toallas y hasta micrófonos personales para las notas post partido.
Quien vivió de cerca este cuadrangular fue el argentino Diego Moyano, actual entrenador del sudafricano Kevin Anderson (123º) que charló con ESPN Tenis. Es que el argentino reside en esa área y, además, era coach de desarrollo de la USTA donde formó entre siete y ocho años a valores como Frances Tiafoe y los protagonistas Tommy Paul y Reilly Opelka.
-¿Cómo fue tener a la vuelta de la esquina un torneo en un contexto de pandemia?
-Para mí es muy importante. Estoy teniendo reuniones para intentar hacer yo mismo torneos locales porque creo que esa es la forma en la que va a volver el tenis. Y pienso que necesita, de a poco, volver. Para mí es uno de los deportes que está más a salvo en este momento. El domingo hablamos con Reilly (Opelka) y con Tommy (Paul) de su experiencia. Nunca hubiésemos imaginado que jugar un torneo local hubiese tenido tanta repercusión y matices. Jugar sin público, no haberlo hecho por mucho tiempo, estar en cuarentena parados y de ahí entrenar y salir a la cancha que no es fácil. Los números en televisión fueron altísimos para un torneo de estas características. Pienso que estuvo muy bien hecho y fue interesante.
-¿Creés que este es el inicio del futuro del deporte?
-Creo que así va a volver el tenis. Al menos por los próximos tres meses. El problema reside en los viajes. Pienso que ya en los torneos en sí todo se puede manejar bien. Los jugadores son muy limpios en todo sentido, desde su preparación física a su higiene, eso no cambiaría tanto. Uno de los pilares del deporte es el público. Entre no tener tenis hacerlo sin público nadie duda. Estamos hablando de una disciplina donde los protagonistas no tienen salario si no juegan.
-¿Qué te pasó al ver a tus protegidos en acción?
-Me generó muchas sensaciones ver este torneo y tener dos de los jugadores que formé ahí y poder charlar con ellos porque somos muy amigos...Me contaban que la cuarentena los había hecho subir de peso (risas). Había que empezar una dieta porque habían tocado un peso bastante alto los dos. Nos reíamos porque siempre fueron muy flaquitos. Me contaron acerca de las reglas sanitarias que impusieron. Tenían jabón y alcohol en su banco, no tocaban las pelotas que no fueran suyas, marcaban sus juegos de pelotas personales. Les pregunté acerca del player’s lounge y había carpas individuales fuera. Tenían un umpire pero los jueces de línea eran dos y estaban fuera de la cancha.
-¿Cómo los ves hoy respecto de sus años formativos?
-A lo largo de los últimos dos años Tommy se encarriló. Siempre fue muy talentoso y un atleta excelente pero...Vamos a ponerlo así: demasiado inmaduro. Siempre jugó muy bien tenis, a un nivel muy alto, pero todos los años se arreglaba para tener seis meses horribles. Hacerle entender la parte profesional fue mi desafío más grande, pero el último tiempo logre que lo entendiera y pudiera pasar a una vida lo mas profesional posible sin sacrificar lo demás. Este año había comenzado muy bien, en Australia se lo vió muy rápido.
-¿Y Reilly Opelka?
-Reilly fue diferente. Siempre fue más profesional. Le puso atención al cuidado de su cuerpo y de su tenis. Pero de más joven Reilly sufrió muchas más lesiones que Tommy, que le llegaron desde los 18. Opelka entre los 12 y los 15 tenía problemas de espalda, hombro, claro...los ligamentos no estaban listos para semejante potencia. Costaba llevarlo al limite, todos los meses cambiaba. Lo mas difícil fue armarle un plan de desarrollo donde cumpliéramos las etapas. Pero los dos tienen un techo altísimo y no están ni cerca de alcanzarlo.
