Tras diez años de sequía, Hurricanes volvió a gritar campeón del Super Rugby Pacific: en una final memorable disputada ante Chiefs, el conjunto de Wellington se impuso por un contundente 60-5 y levantó el título.
Desde el comienzo, Hurricanes mostró una superioridad abrumadora. Con un juego dinámico y un gran nivel en ataque, dominó completamente el primer tiempo y se fue al descanso con una ventaja de 29-0 que comenzó a sentenciar la final.
Lejos de conformarse, el flamante campeón mantuvo la intensidad durante el complemento. Chiefs logró apoyar un único try para evitar quedarse en cero, pero Hurricanes continuó demostrando su superioridad y amplió aún más la diferencia con un parcial de 31-5 en los últimos 40 minutos.
La gran figura de la final fue Ruben Love, autor de 25 puntos y protagonista absoluto con dos conquistas y aciertos a los postes, mientras que Josh Moorby también sumó dos tries en lo que fue del encuentro.
Además de significar un campeonato después de una década, la victoria tuvo un valor histórico adicional: el 60-5 se convirtió en la mayor goleada en una final del Super Rugby, superando el récord que tenía Bulls desde 2009, cuando derrotaron a Chiefs por 61-17.
