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Los All Blacks volvieron al triunfo con una goleada 52-26 ante Gales en Cardiff

Will Jordan, en acción con los All Blacks ante Gales. Getty

Nueva Zelanda dejó atrás la derrota ante Inglaterra con una contundente victoria por 52-26 sobre Gales en Cardiff, en una noche con muchos tries y un gran ritmo de juego. Lo mejor del rugby, en Disney+ Plan Premium .

Los All Blacks arrancaron agresivos y rápidamente dejaron claro que no repetirían los errores de la semana anterior: Caleb Clarke abrió el marcador y, aunque Gales respondió con el primer try de Tom Rogers, Damian McKenzie mantuvo a su equipo al frente con un penal y una conducción siempre precisa.

La potencia de Ruben Love y el aporte de los forwards, con Tamaiti Williams apoyando antes del descanso, le dieron a la visita una ventaja de 24-14 al cierre del primer tiempo a los de Oceanía.

Gales, sin embargo, volvió al campo con determinación y otra vez Rogers achicó la distancia para poner el duelo a tiro. Fue el último tramo parejo. A partir de ahí, los All Blacks impusieron su jerarquía, la intensidad en el contacto y la velocidad para castigar cada desajuste galés.

Rieko Ioane quebró la defensa para estirar diferencias y Sevu Reece apareció por duplicado para terminar de inclinar el partido. Louis Rees-Zammit descontó sobre el final, pero Clarke cerró la faena con su segundo try, coronando la actuación de un equipo que necesitaba recuperar confianza.

La síntesis del partido, acá