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Relevo Olímpico: El escándalo opaca hazañas en Río

RÍO DE JANEIRO -- En Río el tema más importante durante este jueves y, tal vez, miércoles, es el escándalo de los nadadores estadounidenses.

Es increíble que se hable más del que parece, según las últimas informaciones, un error de Ryan Lochte, Gunner Bentz, Jack Conger y James Feigen, que de otros atletas que siguen cosechando medallas producto de su esfuerzo.

Desde que se conoció que autoridades brasileñas habían solicitado que el cuarteto olímpico estadounidense entregará pasaportes y se quedara en Río hasta que se esclarecieran los hechos del supuesto asalto, la gente quiere todos los detalles, como si se tratara de una hollywoodesca película o telenovela chafa.

Brasil es un país muy similar al de muchos de nosotros en América Latina, en cuanto temas económicos, seguridad, infraestructura, transportación, logística y muchas cosas más.

Pero cuando se trata de atrapar culpables, si es que en realidad se desea, son buenos como pocos.

Si los nadadores en algún momento hicieron lo que ahora la policía comenta, que es tratar de cubrir un pleito bajo el argumento de asalto de unos uniformados, ya estuvo que están en el problema de su vida.

Lo increíble es que por momentos ya parezca un conflicto de carácter internacional en medio de estos Juegos Olímpicos.

Hay mucho más que disfrutar, ver, escuchar, sentir y vivir en general en la etapa final de Río 2016 que estar discutiendo casos como este.

Por ejemplo, este jueves se vivió otro día extraordinario de boxeo y atletismo, en el que se presentaron estrellas de talla histórica.

Y hasta en la entrada del estadio olímpico o en la arena de boxeo más temprano entre periodistas nos preguntábamos cuáles eran las últimas novedades con respecto a Lochte y sus amigos.

Poco comentaban la increíble final de voleibol playero en la que Alemania consiguió su primer oro en la especialidad, derrotando nada más y nada menos que a las brasileñas.

Menos se hablaba de que Elaine Thompson se llevó el oro en los 200 metros planos femeniles la noche anterior para convertirse en la primera mujer que gana oro en 100 y 200 metros en los mismos Juegos desde 1988.

Unos pocos preguntaban a qué hora corría los 200 metros planos el hombre más rápido sobre la tierra y del que alguna vez se hablara como una leyenda mitológica de los últimos tiempos, Usain Bolt.

Por el bien del deporte, ojalá que los Juegos de Río no sean sólo recordados por chismes baratos, escándalo más fundados o la infraestructura de la que tanto se habló antes de la ceremonia inaugural.

Río 2016 merece ser recordado por muchas otras mejores cosas, desde sus atletas hasta las marcas y huella que dejarán muchos atletas, aunque algunos ni siquiera hayan ganado medallas o terminado sus pruebas.

Lochte, por cierto, merece mucho más ser recordado por sus 12 medallas olímpicas, en vez de por el error que parece cometió.