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El día de la gran sorpresa

No fue por una medalla olímpica o por un campeonato mundial, pero el 15 de agosto del 2004, el equipo olímpico de Puerto Rico tuvo el mejor momento en su historia.

Para algunos se ha quedado como el "Arroyazo", en referencia a la famosa imagen de Carlos Arroyo abandonando la cancha tras anotar 24 puntos aguantando el "Puerto Rico" en su uniforme, pero para todos se ha quedado como una imagen imborrable de la memoria.

Mucho ha cambiado en los 10 años que han transcurrido, pero por los primeros 40 minutos del torneo de baloncesto de los Juegos Olímpicos del 2004 en Atenas, Puerto Rico reinó al propinarle a Estados Unidos la primera derrota olímpica desde la creación del "Dream Team" en 1992 y con un marcador de 92-73, al sol de hoy la peor sufrida por Team USA en su historia en competencia internacional.

Irónicamente, este verano gran parte de ese equipo de Estados Unidos – LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade, Shawn Marion, Tim Duncan, Carlos Boozer y Amar'e Stoudemire - figuran en vastas conversaciones sobre sus mega contratos como agentes libres de la NBA.

Pero por esos 40 minutos hace una década, esos mismos jugadores cayeron víctimas a un joven y hambriento elenco compuesto por Arroyo, Eddie Casiano, Larry Ayuso, Rolando Hourrutinier, Daniel Santiago, Shariff Fajardo, Peter John Ramos, Rick Apodaca, Bobby Joe Hatton y un Jose "Piculín" Ortiz en el otoño de su carrera, dirigidos por Julio Toro mantuvo al Dream Team fuera de balance desde el silbato inicial.

"Como 30 minutos antes del juego, estaba meditando y tuve como un flash del inconsciente. Era obvio que la ofensiva de ellos iría a través de Duncan y que en todas las posesiones, la bola iba a pasar por sus manos. Así que comencé a ajustar la defensa para crear un sándwich alrededor de Duncan. Puse a Rolando al frente de Duncan porque tiene brazos largos y luego utilicé a los hombres grandes para doblegar", dijo Toro a los medios en aquel entonces.

"Y de ahí, ellos se convirtieron en el lejano oeste, mucho tiro y poca puntería. Y eso terminó a nuestro favor", añadió.

Desde un punto de vista táctico, fue la construcción de la defensa la que le dio a Puerto Rico la oportunidad de convertirse en el David que venció Goliat.

Estados Unidos acabó tirando de 24-3 desde la zona de tres puntos con un porcentaje total de 34.2 en tiros de campo. Tan fuera de balance estuvo Estados Unidos que el equipo acumuló casi el mismo total de canastos de campo (26) que turnovers (22).

Al mismo tiempo, la ofensiva boricua, liderada por Arroyo y Casiano, quienes anotaron 24 y 18 puntos respectivamente, produjo 31 canastos en 55 intentos, incluyendo ocho de 16 desde los tres puntos.

El resto de los Juegos Olímpicos de Atenas fue más o menos un desastre para Puerto Rico, perdiendo ante Grecia para terminar en el sexto lugar en la competencia.

Sin embargo, esa victoria sobre el Dream Team revalidó décadas de esfuerzos de otras ediciones y ayudó, y continua ayudando, a mantener viva la tradición del básquet internacional en la isla.

Como dijo Ortiz en una reciente entrevista con el periódico El Nuevo Día de San Juan, "se nos dio el milagrito".

Una gran rivalidad

La particular relación política entre Puerto Rico y Estados Unidos siempre le ha dado un matiz contencioso al deporte, único renglón bajo el cual Puerto Rico existe como nación independiente. En el baloncesto, la competencia entre ambos ha sido históricamente candente, al punto que los equipos se han ido a los golpes en más de una ocasión, la más reciente en los Juegos de la Buena Voluntad en 1990 cuando Ramón Rivas y Alonzo Mourning intercambiaron golpes en busca de un rebote.

Puerto Rico debutó en el baloncesto de los Juegos Olímpicos de 1960 en Roma, y cuatro años más tarde, en Tokio, llegaron hasta las semifinales con un equipo de desconocidos. Fue en las semifinales en donde Puerto Rico, liderado por Juan "Pachín" Vicens se vio la cara por primera vez en Estados Unidos, un equipo que, con otro toque de ironía a los Juegos de Atenas, tenía a Larry Brown, dirigente del Dream Team del 2004, como su armador.

Estados Unidos dominó a Puerto Rico, 62-42, en ese primer encuentro, pero fue solo el primero de muchos en el campo internacional.

En los Juegos Olímpicos de 1976, en Montreal, Puerto Rico se midió a Estados Unidos en la ronda preliminar. Liderados por Alfred "Butch" Lee, quien había sido dejado fuera del roster estadounidense a pesar de una gran campaña jugando para la Universidad de Marquette, se unió con otro armador, Neftalí Rivera, y juntos anotaron 61 puntos para llevar a Estados Unidos al borde de su segunda derrota olímpica.

Estados Unidos eventualmente ganó ese partido, 95-94, pero quedó claro que la selección boricua había hecho avances.

La rivalidad se reanudó en los Juegos Panamericanos de 1979 en San Juan en donde el controversial dirigente Bobby Knight levantó las pasiones con su equipo, liderado por Isiah Thomas, tras varios encontronazos con el pueblo boricua. Knight tuvo un altercado con un policía que estaba prestando seguridad en las prácticas del equipo de Estados Unidos.

Días más tarde, Estados Unidos se midió a Puerto Rico en la final en un abarrotado Coliseo Roberto Clemente y aunque el resultado favoreció a Estados Unidos, 113-94, eso solo ayudó a tirar gasolina al fuego de la rivalidad.

Ya para 1990, Puerto Rico construyó la edición más fuerte de su equipo, liderada por Ortiz, quien en 1987 fue el Jugador del Año del Pac-10 jugando para Oregon State y había sido escogido por el Utah Jazz en la primera ronda. Ramón Rivas había tenido una exitosa carrera en Temple y fue escogido por los Boston Celtics y con un elenco de reparto que incluía a Jerome Mincy, James Carter, Raymond Gause, Fico López, Edgar León, Francisco León, George Torres, Angelo Cruz, José "Papote" Agosto y Orlando "Pipo" Marrero, la selección boricua viajó a Argentina para el Mundobasket.

En la ronda preliminar Puerto Rico se apuntó quizás el triunfo más impresionante de su historia, para aquel entonces, venciendo a un equipo de Yugoslavia que contaba con Vlade Divac, Dino Radja, Toni Kukoc y Drazen Petrovic.

En la ronda de medallas, sin embargo, a Puerto Rico le tocó contra Estados Unidos, equipo compuesto en parte por Kenny Anderson, Christian Laettner, Billy Owens, Alonzo Mourning y Chris Gatling, y se apuntó su primer triunfo, un victoria por 81-79.

Ambos equipos perdieron sus partidos para jugar por la medalla de bronce, Puerto Rico ante la Unión Soviética y Estados Unidos ante Yugoslavia, llegando otro encontronazo por la medalla de bronce.

Puerto Rico estaba arriba por ocho puntos faltando 1:08 cuando un pase errático de Ortiz hacia Carter abrió la puerta para que Estados Unidos recobrara la delantera en ruta a una victoria por 107-105 en tiempo extra.

Un año más tarde, en los Juegos Panamericanos de La Habana, Puerto Rico logró su primer triunfo significativo sobre los Estados Unidos, esta vez en la ronda de medallas para sacar a los norteamericanos de la carrera por la medalla de oro. Esta vez la victoria fue por 73-68, enviando a Estados Unidos hacia una eventual medalla de bronce mientras Puerto Rico se despachaba con su primera medalla de oro panamericana.

Ese resultado en La Habana en gran parte precipitó la petición de la NBA para incorporar el Dream Team en ruta hacia los Juegos Olímpics de 1992 en Barcelona.

La historia dentro de la historia

Para Team USA, las Olimpiadas de 2004 eran vista como su oportunidad de redención tras el pobre rendimiento de Sydney 2000 y el humillando sexto lugar del Mundobasket 2002 en Indianapolis en donde Estados Unidos perdió contra Argentina en la ronda preliminar y se eliminó tras derrotas contra Yugoslavia y España.

Para Atenas, se suponía que Estados Unidos tuviera un equipo compuesto con estrellas veteranas pero, salvo a Tim Duncan y Allen Iverson, uno detrás de otro se salieron de la contienda. Jason Kidd y Karl Malone dijeron que estaban lesionados mientras Shaquille O'Neal, Jermaine O'Neal y Ben Wallace dijeron que estaban fatigados y Kevin Garnett, Vince Carter y Ray Allen declinaron porque se iban a casar ese verano. Por su parte, Kobe Bryant se salió del equipo porque su juicio por asalto sexual agravado estaba a punto de comenzar en Colorado.

Así fue como el dirigente Larry Brown acabó con un LeBron James de 19 años, y Carmelo Anthony de 20 años y un Dwyane Wade de 22 años en el roster y con solamente un armador probado en Stephon Marbury.
"He dicho esto una y otra vez, es difícil montar un equipo bajo estas condiciones y con tan poco tiempo. Argentina ha estado junto por 10 años", dijo Brown en frustración al diario The New York Times.

En una entrevista de la época en la revista GQ, los argentinos Pepe Sánchez y Manu Ginóbili dijeron que ellos tuvieron que explicarles a algunos de los jugadores en su equipo quiénes eran los que estaban en el roster de Estados Unidos.

Durante los entrenamientos en ruta al torneo olímpico, el equipo estadounidense, aunque ganó todos sus cotejos, nunca lució como que estaba disparando con todos los cilindros. En efecto, la ofensiva estaba desorganizada y Brown nunca pudo establecer una rotación consistente, lo que hizo ese primer partido del torneo ante Puerto Rico aún más difícil.

Los boricuas, por su parte, estaban más que preparados. Contrario a Estados Unidos, el equipo puertorriqueño llevaba varios ciclos olímpicos juntos y acababan de concluir la temporada del Baloncesto Superior Nacional en la isla, por ende estaban acoplados y sabían que entraban al torneo olímpico en buenas condiciones.

"El baloncesto internacional es muy distinto a la NBA. Lo más probable es que ellos no nos conocían y nosotros sí los conocíamos a ellos", Ortiz en una entrevista posterior.

El impacto de una victoria

Todavía 10 años más tarde, la victoria de Puerto Rico ese día sigue siendo uno de los momentos cumbres de la historia deportiva de la isla.
Por encima de las medallas conseguidas desde ese entonces, la foto símbolo del deporte internacional puertorriqueño sigue siendo la foto de Arroyo agarrando su camisa del uniforme para que todos vieran el nombre de Puerto Rico.

"Él le estaba enviando un claro mensaje a los 4 millones de puertorriqueños en la isla de que triunfamos contra el coloso del norte", dijo Toro.

Esa icónica foto ha sido reproducida en murales, publicidad y todo tipo material representativo de la isla.

Para los jugadores en ese equipo, la victoria contra Estados Unidos abrió algunas puertas en el básquet profesional a nivel mundial. Ayuso fue invitado al campamento de los San Antonio Spurs en donde no hizo el equipo, pero ha logrado hacer una vida en las ligas europeas.

Apodaca también recibió una invitación a los campamentos del Orlando Magic y Arroyo terminó concretizando su carrera en la NBA, firmando con el Utah Jazz para luego jugar con los Detroit Pistons, Orlando Magic, Miami Heat y Boston Celtics.

Otros, como Hourrutinier y Casiano, culminaron sus carreras como jugadores para cosechar éxitos como entrenadores y dirigentes.
Pero por esos 40 minutos, fueron el orgullo de una isla apasionada por su baloncesto.