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Cinco estadísticas de bateo sensacionales en la boleta de 2019

Mientras limpian la pila post-navideña de ramas de pino y papel para envolver regalos, los periodistas especializados en béisbol están corriendo para enviar sus votos por correo antes de la fecha límite del 31 de diciembre para así ayudar a elegir a la clase 2019 del Salón de la Fama del Béisbol. Con el objetivo de ganar ciertas perspectivas con respecto a los mejores bateadores presentes en la boleta de votación, revisemos algunos datos a través de los lentes que nos aportan las estadísticas avanzadas para así tener una idea de su ubicación entre los mejores de todos los tiempos y dentro de la historia reciente de este deporte.

Gary Sheffield y su WAR ofensivo de 80.8: Ese es el total del valor de Sheffield únicamente en lo que respecta a ofensiva en cuanto al WAR, lo cual lo ubica en el puesto 35 de todos los tiempos en la historia de las Grandes Ligas y es el número que abarca su valor dentro del contexto del Salón de la Fama, que va más allá de los 509 cuadrangulares (puesto 26 de todos los tiempos) o las 1.676 carreras impulsadas (puesto 29 de todos los tiempos). Si bien ese total de oWAR es "apenas" el tercero entre los toleteros presentes en la boleta este año, eso se debe a que Barry Bonds (143.7) y Manny Ramirez (81.8) no han sido elegidos aún.

Comparemos a Sheffield con el grupo del cual éste desea formar parte: los bateadores diestros miembros del Salón de la Fama. Los únicos peloteros con un monto mayor de producción al plato de por vida son el grandioso cuarteto conformado por Babe Ruth (154.3) y Mel Ott (103.7) antes de la integración racial y por Hank Aaron (132.4) y Frank Robinson (107.0) después. El oWAR general promedio entre los toleteros diestros miembros del Salón de la Fama (71.0) es menor al total de por vida de Sheffield y el total de los jardineros zurdos (68.2) es aún menor si lo desean comparar con todos los jardineros que han jugado a las esquinas. Existen apenas tres jardineros izquierdos que produjeron más a la ofensiva durante el transcurso de sus carreras que Sheff: Ted Williams, Stan Musial y Rickey Henderson. Sumen los jardineros derechos, incluyan a Bonds ya a Manny, y estamos hablando de alguien que merece formar parte del debate de quiénes son los mejores 10 outfielders que jugaron a las esquinas de los últimos 70 años aproximadamente, solo en lo que concierne a la ofensiva.

Luego de haber impulsado a los Marlins, equipo de expansión, a su primer triunfo en la Serie Mundial, Sheffield, 11 veces All-Star fue la clase de bateador en sus 30 años buscado por los equipos que querían ganar, mientras era despachado a los Dodgers y Bravos antes de firmar con los Yankees y Tigres. Tal como lo indicó Bill James en la edición 2019 de "The Handbook": "En todos los años que he estado involucrado con los Boston Red Sox, que suman 16 años, nunca ha existido un pelotero que preocupara tanto a los Medias Rojas, como oponente, que Gary Sheffield".

No era un gran activo dentro de los jardineros, pero era la clase de bate de impacto que pertenece al Salón de la Fama.

Edgar Martínez y su OPS+ ajustado de 147. En lo que respecta a promedios estadísticos de por vida, Martínez ya tiene suficiente calidad para ubicarse en el puesto 42 de todos los tiempos, lo cual es realmente, sumamente bueno. El OPS+ compensa y busca ajustar por estadio en el cual se juega y el ambiente ofensivo de una liga, lo cual hace más impresionante su puntuación cuando se reconoce que existen solamente 15 bateadores con una marca de OPS+ de por vida más alta que Martínez en las 71 temporadas de Grandes Ligas disputadas desde la integración racial. Y dicho total incluye a hombres de la talla de Ralph Kiner y Johnny Mize, bateadores miembros del Salón de la Fama cuyas carreras terminaron poco después de la integración.

Si quieren darle algo de amor adicional a Martínez en su décimo y último año dentro de la boleta de la Asociación de Escritores de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés), comparándolo con los tres miembros del Salón de la Fama que jugaron más como bateador designado que en cualquier otra posición (Frank Thomas, Paul Molitor y ahora Harold Baines), su record de por vida es mejor que el del resto de peloteros con la excepción del "Gran Dolor".

Larry Walker y su OPS de por vida de .872 en plazas distintas a Colorado. Sí, los totales de por vida de Walker definitivamente se beneficiaron por haber jugado durante la mayor parte de su carrera como bateador en territorio alto, lo cual quizás se refleja mejor en su línea estadística de por vida en Coors Field de .381/.462/.710. Considerando que el OPS de por vida de Babe Ruth. Fue de 1.164, esas cifras son, literalmente, dignas del Bambino.

Sin embargo, la otra forma en la cual se puede pensar con respecto a Walker es como un gran ejemplo de lo que se puede conseguir cuando se coloca a un bateador óptimo en cualquier plaza, a jugar en el Coors Field durante la mayor parte de su carrera, porque su OPS en bruto de por vida lejos del Coors Field es similar al OPS de por vida general de jugadores que fueron similarmente afectados por las lesiones, tales como J.D. Drew (.873) y Ellis Burks (.874), lo cual incluye la época en la cual Burks jugó en Colorado.

Quizás ustedes escuchan esos nombres y no piensan en un "Miembro del Salón de la Fama"; sin embargo, Walker sumó 2.000 apariciones al plato más que Drew, mientras logró un mejor OPS en la carretera comparado con miembros del Salón de la Fama, tales como George Brett (.857), Jim Rice (.854) o Dave Winfield (.827) durante sus carreras completas. Todos ellos pertenecen a Cooperstown, pero Walker se muestra bien parado al lado de ellos, incluso si sacamos de la ecuación a la mejor parte de su actuación.

A fin de darle su merecida consideración revisamos un número no afectado por el estadio en el cual se juega. Walker tuvo, en este sentido, un OPS+ de por vida de 141. Esa es una base de comparación especialmente divertida, porque se trata de la marca de OPS+ de por vida para un pelotero que estará en el Salón de la Fama única y exclusivamente por su producción ofensiva. Si bien Big Papi cuenta con una amplia ventaja en estadísticas tradicionales tales como jonrones y sumó tres anillos de Serie Mundial, fue todo un cero a la defensiva y literalmente se tambaleaba en las bases, áreas en las cuales Walker sumaba mucho valor. Walker literalmente superó a Ortiz por 80 carreras durante una trayectoria (más corta) en cuanto a su diferencia en las métricas de corrido de bases de Baseball-Reference. Walker comenzó su carrera como un excelente jardinero derecho con un brazo potente y mantuvo su valor en el terreno hasta su penúltima o última temporada.

Por ello, estamos hablando de un hombre que aportó un impacto al nivel de Ortiz dentro de una ofensiva, mientras fue capaz de cubrir una esquina de los jardines y sumar carreras en su movimiento por las bases. Es un gran pelotero. Walker fue memorable por una razón.

Sammy Sosa y sus 609 jonrones de por vida: Que no se nos olvide que Sosa está ubicado en el noveno lugar de todos los tiempos en la categoría de cuadrangulares y los únicos peloteros que lo superan y que aún no son miembros del Salón de la Fama son Barry Bonds y el aún activo Albert Pujols. Por supuesto, se puede cuestionar dicha cifra debido a las acusaciones de uso de esteroides que han perseguido a Sosa. Y siendo miembro de los Cachorros durante la mayor parte de su carrera, pudo aprovechar los beneficios de batear en un estadio óptimo para la defensiva en horario diurno, con 71 jonrones más (360 vs 269) a plena luz del día, además de un OPS aproximadamente 100 puntos mayor (.922 de día vs. 834 de noche).

Sin embargo, siendo mas generosos, podríamos ver a Sosa como el producto de circunstancias inusuales y Cooperstown cuenta con algunas figuras así en sus filas. Mel Ott explotó su capacidad para halar la pelota en Polo Grounds, parque con 257 pies de distancias en el jardín derecho, sumando 511 cuadrangulares para así llegar al Salón de la Fama y eso le da mayor mérito. De la misma forma, podemos disfrutar la magia de Sammy en Wrigley Field, especialmente durante ese verano de 1998 que finalmente, reparó la relación del béisbol con sus aficionados luego que Bud Selig cancelara la Serie Mundial de 1994 debido al conflicto laboral de aquél entonces.

Barry Bonds y su WAR de 162.8: Cierto, Bonds tiene el récord de cuadrangulares con 762, y cierto, hay quienes nunca le van a perdonar por las acusaciones de presunto uso de esteroides. Pero solo existen otros tres bateadores activos desde la integración racial dentro del Top 10 de todos los tiempos: Willie Mays (156.4), Aaron (143.0) y Stan Musial (128.2). Incluso si se cree conocer con exactitud el momento exacto en el cual Bonds habría comenzado a utilizar sustancias prohibidas, durante las etapas finales de su carrera, ya se acercaba a los méritos dignos de hacerle un lugar en el Salón de la Fama en sus siete primeras campañas jugando con los Pittsburgh Pirates, sumando WAR de 50.3 y ganando dos de siete premios al Más Valioso (récord en las Grandes Ligas) en Pittsburgh. (Esos siete galardones fueron conferidos por muchos de los mismos periodistas que ahora han decidido no votarlo al Salón de la Fama, como es obvio). Si se supone que Cooperstown existe para contar la historia del béisbol mediante sus grandes jugadores de todos los tiempos, es imposible hacerlo sin la presencia de Barry Bonds.