Primero le dijeron que los mataban a todos si lo nombraban. Después el propio entrenador le expresó: “Daniel, nos van a hacer la vida imposible a usted y a mí. Esto nace mal”. Después debió esperar por las presiones que ejercieron periodistas, dirigentes y hasta algunos políticos. Y cuando finalmente quedó todo encaminado, Eugenio Figueredo lo bajó a tierra: “Los 20 mil dólares son para todo el cuerpo técnico, no para Tabárez solo”.
El fallecimiento de Daniel Pastorini trae al recuerdo la memorable historia de la vuelta de Oscar Washington Tabárez a la selección. Es que se podría definir a Pastorini como el padre del proceso, el precursor del regreso del Maestro a la celeste.
Pastorini, un dirigente que conocía a Tabárez de su paso Wanderers como jugador y entrenador, pregonó desde siempre con las ideas del Maestro, por lo que no fue de extrañar que una vez que llegó al Ejecutivo de la AUF propusiera su retorno. Pero siempre se lo negaron.
En el año 2003, cuando la celeste perdió con Venezuela en el Centenario bajo la conducción de Juan Ramón Carrasco, puso el pie en el acelerador.
Pero el Maestro respondió: “Daniel nos van a hacer la vida imposible a usted y a mí, no están dadas las condiciones. Esto nace mal. Yo no estoy para competir con nadie”.
Previo al Mundial de Alemania 2006 Pastorini pateó el tablero como lo narró en el libro Maestro, el legado de Tabárez (Ediciones B).
“En una reunión en el Ejecutivo dije: 'Bueno, llegó el momento de elegir a Tabárez y de realizar el proyecto de selecciones integral, la institucionalización culminarla en forma'. Y la primera respuesta se imaginan cuál fue. El Campeonato Mundial se iba a jugar en julio. Figueredo me decía: '¿Vos me lo estás diciendo en serio? Nos matan'. Y yo insistía que era el momento de hacer algo que nunca se había hecho antes”.
Apoyado por sus compañeros del Ejecutivo, Jorge Almada y Óscar Magurno, Pastorini logró la autorización para hablar con Tabárez.
El dirigente llamó al entrenador y le dijo: “Óscar, ahora sí. Ahora están dadas las condiciones. No me diga que no llegó el momento”.
Pastorini aportó en el libro datos insólitos sobre la negociación retorno del entrenador a la selección como que “Tabárez estaba elegido desde enero, pero su nominación se fue postergando por presiones de periodistas, dirigentes y hasta políticos”.
Salario irrisorio
Pero lo más curioso del caso no fueron las presiones, sino lo que sucedió al momento de trasladarle la oferta económica al Maestro.
Después de analizar el proyecto de institucionalización de las selecciones nacionales que presentó el entrenador, los neutrales llegaron a la conclusión de que había que dar el siguiente paso: elevar la propuesta.
Pero la noticia se filtró antes de tiempo. Y surgieron voces en contra.
“Se generó una influencia negativa a nivel de la prensa, principalmente de un periodista. Hubo quienes consideraban que Tabárez era débil, que lo manejaban los jugadores, que lo manejaba Casal, siempre había versiones, entonces los que estaban en contra largaban esa. Hubo oposición de clubes, clara y notoria. Hubo dirigentes que se opusieron a su nominación. Siempre argumentando razones económicas”, reveló el dirigente en el libro.
El hecho es que, por curioso que resulte, los protagonistas revelaron que a Tabárez “se le ofreció un sueldo bajo para que no aceptara el cargo”.
Por aquellos tiempos trascendió en la prensa que el entrenador percibiría 20 mil dólares por mes. Tabárez tenía en ese entonces ofertas de clubes que triplicaban lo que ofrecía la Asociación. Aquella propuesta era una forma indirecta de decirle que no, que desistiera de regresar.
Pastorini no se rindió. Llamó al Maestro y hablaron cara a cara.
“Mire, antes de que me conteste, esta es una oportunidad, usted tiene un desafío, una revancha, hay otros valores que usted maneja que no pasan por el dinero. La oferta es esta”.
El Maestro entendió el momento. “Bueno, Daniel, ta, yo no le voy a hacer un problema a usted que ha luchado tanto por todo esto”. El camino quedaba despejado.
El neutral volvió a la AUF y reunido con sus compañeros del Ejecutivo les dijo: “Tabárez se hace cargo, ahora tenemos que arreglar el tema económico con sus colaboradores”.
Pero una voz se elevó y lo bajó a tierra: “No, no, lo que le ofreciste es para todos”. Pastorini quedó sorprendido. Tenía que volver a llamar a Tabárez para informarle.
Y allá fue el dirigente a trasladar la noticia al entrenador. Le dijo la verdad. Sin rodeos.
“Se da cuenta, Daniel… lo que no quieren es que acepte, le van a buscar cualquier cosa, déjelo, ya no da para más. Esto es un manoseo, una falta de respeto, con usted y con todos los demás”, respondió Tabárez según reveló el propio Pastorini.
El acuerdo quedó en suspenso. Se sucedieron las llamados y los propios colaboradores del Maestro jugaron un rol preponderante para que el DT diera el sí definitivo.
La propuesta se mejoró con el agregado que, a partir del mes de julio, el cuerpo técnico pasaba a ganar más dinero. De esa forma, tan inédita como real, Tabárez asumió el reto de sacar a Uruguay de la oscuridad.
