Blog de Rafa Ramos: Jimmy Lozano... su mejor enemigo

PHOENIX -- Es un tipo extraño. Demasiado normal, para no ser extraño. Le arrojan flores y él regresa macetas. Le quieren pasear en hombros y decide caminar descalzo. Un tipo extraño. Le ofrecen dirigir en el Mundial 2026, cierto, quienes no deben ofrecérselo –afición, jugadores, medios--, y lo rechaza. Un tipo extraño Jimmy Lozano.

Es que, seguramente, sabe dónde está parado: justo en el epicentro de lo inestable. Justo --y me encanta usar esta referencia de Juan Luis Guerra--, “cruzando el Niágara en bicicleta”. Él sabe que el gastado silbato, la gastada cachucha y la gastada cruz que arrebataron a Diego Cocca, algún día le serán arrebatadas a él.

La del miércoles, fue una conferencia de prensa atípica. Le lanzaron dardos disfrazados de azucenas. Ninguno dio en el blanco de su ego, ninguno albrestó el Narciso que debe llevar ahí, oculto, pero inevitable. Nunca mordió el anzuelo. Un tipo extraño este Jimmy.

Más de la mitad de las preguntas de esa encerrona en las entrañas del Estadio de la Universidad de Phoenix, rondaron exclusivamente el tema de su continuidad hasta el Mundial 2026. Haití y la Copa Oro fueron movidas al vecindario de la indiferencia.

Cada inquisición, cada interrogante para el técnico interino del Tri, era una emboscada sin dolo y sin malicia, pero era, cada una, una emboscada. Jimmy Lozano abrió las alas prodigiosas de Luca, su hijo, y cruzó el pantano.

Que los jugadores lo prefieren, le dijeron. Que sus futbolistas, lo candidatean. Que la afición lo reclama. Que sus colegas, vigentes o confinados al exilio de los micrófonos, lo bendicen. Que algunos directivos lo avalan. Que si gana la Copa Oro, el Mundial debe ser el premio. Que si ése debiese ser el monto del rescate, el botín, que debería cobrar por sacar al Tri de esa crisis ‘Coccakafkiana’ en esta región ‘Concakafkiana’. Que si se conformaría con ser auxiliar técnico.

Al final, sobrevivió a las ofrendas compulsivas e impulsivas. Nunca dijo que sí, aunque nunca dijo que no. Un tipo extraño este Jimmy. O Jaime, que en hebreo significa “al que Dios protegerá”.

Acaso, Lozano tuvo un único desliz, pero, además, hecho con la astucia exquisita de homenajear a un tercero. Hizo referencia, con voz reverencial, “al campeón del mundo (Lionel Scaloni), con un proceso similar”, pero dejando fuera cualquier pronombre personal que pudiera involucrarlo e inculparlo.

“No es decisión ni mía ni de los jugadores”, que continúe hasta el Mundial 2026. Él sabe que la decisión es exclusivamente del mismo hombre que lo llevó al interinato, Juan Carlos ‘La Bomba’ Rodríguez, claro, con la bendición de Emilio Azcárraga Jean.

Si estos dos tipos dicen que sí, aunque el universo se levante en armas y diga que no. Y si estos dos tipos dicen que no, aunque el universo se levante en armas y diga que sí.

Ya antes, Lozano había sido claro: “(Rodríguez) no me prometió nada ni le pedí nada. Sólo me dijo ‘ayúdame con esto (la crisis tras el 3-0 ante EEUU)’, y aquí estoy”. Seguramente, este tipo raro, el Jimmy, leyó a Esopo: “Ayúdate que yo te ayudaré”. Este miércoles, subrayó: “Soy más de dar que cobrar”, así que todo indica que rompió la factura por sus servicios antes de llegar al Tri.

Y este mismo miércoles mandó el mensaje al buzón abierto de ‘La Bomba’, para que sirviera de mensajero ante Emilio: “Sólo necesitas que una persona confíe en ti”, declaró. “Lo demás, es saber aprovechar esa oportunidad”.

Pero, insisto, es que Jaime Lozano sabe dónde está parado. Cruza el Niágara de los resultados y la volubilidad del futbol, en una bicicleta que ni siquiera armó el mismo. “En 90 minutos se puede venir abajo el castillo de naipes”, reconoció.

Debe consignarse que ante el florido y cariñoso traqueteo sobre su permanencia hasta el Mundial 2026, parecía que llegaba a inquietarse, a debilitarse, a alzar la voz y decir simplemente: “Sí, lo merezco”. Pero, su propia vida le ha enseñado que los atajos pueden terminar en callejones sin salida.

Le preguntan sobre si aceptaría ser auxiliar técnico si llega un entrenador nuevo al Tri para el Mundial 2026. Aclara que sólo aceptaría si el nuevo comandante lo llama, y si siente que sería benéfico para su futuro, en una clara alusión a la forma en que el cuerpo técnico de Gerardo Martino lo discriminó y repudió, bajo la pusilanimidad o complicidad de Yon de Luisa, aunque es un tema que Jaime Lozano ha callado siempre.

Sí, un tipo extraño este Jimmy. Demasiado normal para no ser extraño. Medios, futbolistas, técnicos en activo o en el ostracismo, lo proclaman, lo suben al podio, le preparan la tribuna, y él prefiere bajarse y pisar descalzo, para pisar firme.

Es que él sabe dónde está parado. En el futbol mexicano, los héroes y los villanos tienen caretas prestadas. Cada 90 minutos uno puede ser Jesús… o Barrabás.