Para quienes crecimos bajo el humor de Roberto Gómez Bolaños y su personaje Chespirito; o para los nostálgicos o más avanzados que se encontraron con él en años más recientes a través de su serie animada, sabrán que la cantaleta del Profesor Jirafales que interpretó Rubén Aguirre, aquel inolvidable “Ta-ta-ta-ta”, supuso siempre una especie de “hasta aquí”; de “no más y basta ya”.
Hoy, y tras la presentación de Gerardo Martino como técnico de la Selección Mexicana de Futbol, estoy convencido que sería utilísimo marcar ese alto en las formas, modos, vicios y costumbres alrededor del futbol mexicano y reflejados, como en ningún otro lado, en su equipo nacional.
Qué ganas de que el apodo del nuevo seleccionador de México pudiera replicarse en este sentido. ¡Cuánto le ayudaría a él, al medio, a los medios, la afición y los jugadores! Qué buen reto tiene él; pero también nosotros como presa y ustedes como afición y hasta los directivos o los jugadores de que así suceda en este nuevo proceso.
Porque estoy convencido de que es la hora del Tata y del ¡tata... ta-ta!.. Al futbol mexicano le urge sacudirse todo lo que viene haciendo mal y repitiendo en los últimos años. Le toca espantar obsesiones como la del 5º partido y enfocarse en generar una identidad. Concientizarse de sus limites y asumir sus obligaciones. Vivir más en la realidad que en la imaginación, pero trazando objetivos que lo hagan aspirar a ser mejor cada partido. Por eso hace falta, como siempre supo hacer el Profesor, pegar un manotazo en la mesa que sirva para decir “¡no más!” Que marque una nueva forma de planear y de ejecutar desde la caliente silla del Tricolor.
Y por eso también es la hora de Martino. Porque le toca ser quien asuma el reto. Quien trate de seguir desarrollando el futbol mexicano; impulsándolo hacia donde anhela estar aunque por ahora carezca de argumentos para conseguirlo.
Sí, tendrá que hacerlo en un entorno muy viciado y mal acostumbrado, pero estará en él la capacidad de alzar la voz y decir... “aquí está el Tata... ta-ta!
