MÉXICO -- Julio Zamora, a quien los cruzazulinos recuerdan porque le servía los goles a Carlos Hermosillo en los años 90, llegó a Mexico para despedir el Estadio Azul. Afirmó que sigue siendo parte de la Máquina y quiere verlo campeón en la Liga MX.
“Esperemos que podamos dar la vuelta y digo 'podamos' porque cuando al equipo le va bien me pone feliz. Este año está para grandes cosas. Esperamos que lo pueda lograr”, señaló a su llegada al Aeropuerto Internacional Benito Juárez.
Acompañado por su esposa, el ahora director técnico comentó que con el paso del tiempo se da cuenta de lo que significó ser parte de este club mexicano y se dice muy agradecido porque la afición lo recuerda pese al tiempo.
“Cruz Azul es parte de mi vida, lo mismo que el Newell’s Old Boys. Me emociona estar aquí. Con los años uno se da uno cuenta que lo que hice es bueno”.
Señaló que siempre tiene presente a Cruz Azul y sabe lo que está haciendo en el Apertura 2018.
“Siempre es favorito. Tiene una dirigencia muy buena. En los últimos años por ahí no hizo lo que tenía que hacer, pero es cosa de fútbol. Este año está jugando como quiere la gente de Cruz Azul y cómo queremos nosotros”, agregó.
Entiende que la exigencia hacia el equipo azul es mucha porque la directiva siempre invierte grandes cantidades de dinero, como ahora en la etapa del portugués Pedro Caixinha, quien mantiene al equipo en el liderato con 20 puntos.
Julio regresa al país para estar en el partido de leyendas que despedirán el Estadio Azul este sábado. Se medirán veteranos de Cruz Azul y América y él dirigirá a los celestes.
Dice sentirse nostálgico porque el Azul será demolido. Recuerda que ahí jugó muchos partidos inolvidables por el compañerismo que había, por tantos jugadores con los que aún tiene comunicación como Hermosillo y Pedro Diana.
Le halaga que haya sido tomado en cuenta por Missael Espinoza, quien es el organizador de este encuentro. Viene dispuesto a participar de la mejor manera para que la afición se divierta.
El año pasado, Julio sufrió dos infartos cerebrales, por lo que tuvo que abandonar su trabajo como técnico y vender sus pertenecías, hasta su casa, para cubrir tantos gastos que se le han presentado.
Agradece que mucha gente le haya tendido la mano para apoyarlo económicamente, aunque también menciona a quienes no le cumplieron.
Lo más rescatable de todo -dice- es que recibió muchas muestras de cariño y que no quedaron tantas secuelas en su salud.
“Estoy en una vida nueva. Lo único que me quedó es lo de la visión. Todavía no la recupero al 100 por ciento”, añadió.
Señaló que antes de hacer el viaje Mexico se hizo un chequeo médico y le autorizaron tomar el vuelo.
