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Se cumplen 10 años de la goleada 2-6 del Barcelona en el Bernabéu

BARCELONA -- Marcó Higuaín y el Bernabéu se vino abajo. El Real Madrid, como un rodillo, estaba tumbando al Barça en 14 minutos y la operación remontada en la Liga ya era una realidad... Que se apagó, a lo bestia, en un abrir y cerrar de ojos. Henry empató y sin tiempo a reaccionar un vuelo de Puyol, imperial, clavó el balón en la meta de Casillas, hoy recuperándose de un infarto en Portugal y aquel 2 de mayo abocado a la mayor humillación imaginable.

Hoy se cumplen diez años de la primera obra de arte del Barcelona de Guardiola, que aún no era considerado el Barça de Messi pero que ya tenía en el argentino a un futbolista sobrenatural y que al lado de Xavi, Iniesta, Piqué, Henry, Eto’o, Puyol, Alves, Abidal, Touré y Víctor Valdés asaltó como nunca había hecho el templo merengue, con un 2-6 que permanece con letras de oro en la historia del barcelonismo.

“Esta es una de las noches más felices de toda mi vida... Disfrutemos porque no volveremos a ver esto”, acertó a decir Guardiola, con la voz entrecortada, en la sala de prensa del Bernabéu tras el partido.

El hoy entrenador del Manchester City y que vio desde la tribuna del Camp Nou la última exhibición de Lionel Messi ante el Liverpool de Klopp, fue consciente de que aquel encuentro marcaría a una generación, que tendría en ese recuerdo el momento de sus vidas.

Como en el 0-5, como en el 5-0, como en Wembley o Valladolid... El 2-6 del que se cumplen diez años este 2 de mayo permanece en la retina de un barcelonismo que, también, mantuvo el aliento cuando Sergio Ramos marcó el 2-3 al inicio del segundo tiempo antes de que Henry, Messi y Piqué, éste con un gol final tan excepcional como emotivo, cerrasen una goleada sin igual.

El Barça había acudido al Bernabéu tras empatar en Mestalla, con cuatro puntos de ventaja sobre el Real Madrid al frente de la Liga con cinco jornadas por disputarse y cuatro días antes de visitar al Chelsea en Stamford Bridge en la vuelta de las semifinales de la Champions, otro compromiso enorme tras el 0-0 de la ida.

El ambiente en el futbol español se caldeó, lo que entonces se supuso de manera exagerada (que quedaría en nada en cuanto Mourinho aterrizó un año después en Madrid) y el Barça enfrentó a lo que Guardiola consideró su primera prueba de fuego. Un partido que marcaría la realidad de ese equipo, renacido tras el final de la era Rijkaard y que cabalgando hacia los éxitos aguardaba sus desafíos definitivos.

Pasó por Madrid, por el Bernabéu, como un auténtico ciclón y dejó sin respuesta a quienes pensaron que ese Barça no tenía nada de especial. “El Barça está un escalón por encima”, admitió Juande Ramos, entonces entrenador merengue y que acogió la goleada con tanta resignación como tristeza.

El Barça explotó aquella Liga con un 2-6 demoledor en el Bernabéu que emparejaba a dos y hasta tres generaciones de hinchas: los que habían disfrutado del 0-5 en febrero de 1974 y que asegurando que nunca se volvería a ver nada igual, volvieron a iluminar sus ojos al cabo de 35 años.

El Barça de Guardiola, que aún no era considerado el de Messi pero que ya tenía en el argentino a un futbolista sobrenatural, sentó cátedra en Madrid y se llevó la Liga bajo el brazo presto a cerrar una temporada monumental. Cuatro días después alumbró el milagro de Iniesta en Stamford Bridge, al cabo de once días cayó la Copa del Rey en Mestalla, tres después la Liga y al final de aquel maravilloso mes de mayo la Champions de Roma.

Con Messi creciendo a pasos agigantados, convertido en la guinda del mejor pastel futbolístico que existió, el Barça cerró la temporada con un triplete soberbio y lanzado al único sextete de la historia del futbol mundial. Todo empezó el día que Guardiola se presentó como entrenador asegurando que “nos vamos a divertir”. Y tomó el impulso definitivo divirtiendo a todo el barcelonismo con ese 2-6 que cumple diez años este 2 de mayo.