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El día que 'Masche' lloró al pronunciar la palabra más difícil: "Adiós"

CIUDAD DE MÉXICO -- En su biografía no hay conteo de goles ni el relato de su magia en ambas piernas o regates de los que hacen vibrar a la grada... En cambio, sobra una infinita vergüenza deportiva, liderazgo, lealtad y amor por el futbol.

Hace siete años y medio fue fichado por el Barcelona de Pep Guardiola que en un principio buscaba a un mediocampista defensivo, y este argentino tenía el perfil perfecto, ya que llevaba tiempo ejerciendo la posición de forma brillante en el Liverpool al lado de Xabi Alonso, Steven Gerrard y Cissoko.

Sin embargo, la vida le tenía deparada una sorpresa, pues en un mediocampo de ensueño conformado por Xavi, Iniesta y Busquets, el apodado 'Jefecito' no tenía cabida.

"Con lo que llegué al Barça no me alcanzaba ni para permanecer en el club", declaró años más tarde en una extensa entrevista con la revista 'Panenka', otorgando gran crédito de su crecimiento como jugador a Guardiola.

Fue entonces cuando Pep decidió emplearlo en una nueva posición: defensa central. La cual, a la fecha, no acepta del todo, aunque lo llevó a ganar cualquier cantidad de trofeos vestido de azulgrana.

Su historia como culé se resume en pocas palabras y muchas satisfacciones cimentadas en el trabajo: jugó ocho temporadas en el club y ganó 18 títulos, pero no son los números el parámetro que definirá su herencia: 'Masche' es más que un jefe... Es ejemplo e inspiración.

Luego de anunciarse de forma oficial su salida del Barcelona, el miércoles el club le brindó una despedida a la altura de su legado. Llegó el momento en el que el duro y serio futbolista no pudo contener el llanto al pronunciar la palabra más difícil: "adiós".

"Llegué acá para cumplir un sueño y es hora de despertar, el sueño se terminó. Duró más de lo que jamás hubiese pensado y llegó el momento de decir adiós"...

La plantilla entera del Barça se unió en una sola voz para dignificar el paso de Javier Mascherano en una etapa por demás brillante con Guardiola y tiempo después con Luis Enrique: "Gracias, Masche".

Cuando todo el mundo se expresa bien de ti y no sólo enaltece tu calidad profesional, si no la humana, eso habla irremediablemente de alguien bien nacido que dejó huella en el camino.

Es el caso de Mascherano, futbolista con una vergüenza infinita que eligió cuándo llegar y cuándo irse. El mismo que aceptó que el "golpe brutal" de los años (aunque apenas tiene 33) le quitó protagonismo en el equipo y entendió que era tiempo de marcharse.

El jugador que no disfruta el futbol porque necesita estar tenso en cada partido; el que no tiene un solo tatuaje y sí muchas cicatrices producto de múltiples batallas en la cancha.

El que tiene a Joaquín Sabina como ídolo y comulga con una de sus máximas: "Al lugar donde has sido feliz, no deberías tratar de volver"...

Se va Mascherano y China es la siguiente escala. Se va envuelto en llanto más allá de que desde hace siete años y medio sabía que este momento llegaría...

"Lo más difícil de llegar al Barcelona es que un día te tienes que ir"...