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Atlético Madrid, en plena incertidumbre mientras se acerca el fin de una época de éxitos

La noticia de que Real Madrid podría llevarse a uno de los jugadores más prometedores de la "próxima generación" de Atlético podría ser, o no, un enorme revés para los rojiblancos en el sentido futbolístico.

Pero la pérdida de Theo Hernández, tras una campaña de préstamo realmente exitosa en Alavés, es sólo una metáfora de los tiempos difíciles que atraviesa Atleti. Sobre todo ahora que la semifinal de la Liga de Campeones contra Real Madrid, que ganó el partido de ida 3-0, ya está fuera de sus manos.

Lo primero que nos dice eso es que, si no logran apelar con éxito la prohibición de pases de la FIFA --como sucedió en el caso de Real Madrid-- entonces este lateral izquierdo es uno de los posibles reemplazantes del club que ya no estará disponible.

Lo segundo que nos dice el ejemplo de Hernández es que Madrid ahora considera a Atleti como un club débil.

No hace tanto tiempo --a lo sumo un par de temporadas-- que un joven futbolista como el lateral francés de 19 años habría puesto las cosas en perspectiva y concluido algo muy diferente.

En aquel entonces, Atleti era un club con mucha promesa y Theo, como lo conocen en España, es precisamente el tipo de jugador que le gusta a Diego Simeone. Un buen atleta, técnicamente capaz, ultra competitivo, alto y rápido.

Así que Theo fue fichado en el club donde su hermano Lucas también está progresando y donde alguna vez jugó su padre. Le dieron contrato hasta 2021 y le prometieron muchos minutos la siguiente campaña. También existía la posibilidad de medallas, dado que, desde 2010, Atleti ha ganado nueve trofeos y llegó a la final de la Champions League dos veces.

Y también estaba el panorama que presentaba el otro equipo de la ciudad.

En aquel entonces, Madrid era un club de jerarquías. Si eras un fichaje costoso, si contabas con el apoyo del presidente Florentino Pérez y tenías un buen perfil de marketing, entonces jugabas.

Ahora los blancos están dirigidos, al menos en términos futbolísticos, por otro hombre de Marsella. Y Zinedine Zidane realmente está convirtiendo la operación de Madrid en una meritocracia. De pronto no sólo paga más que Atleti, sino que también juega mejor y gana más trofeos.

El grado de cambio que ha habido en dos temporadas, desde febrero de 2015, cuando equipo de Simeone sorprendió con la paliza de 4-0 que le dio al Madrid de Carlo Ancelotti --y podría haber sido peor-- es impactante.

El equipo del Bernabéu abrió ese partido con ocho de los jugadores que ahora dominan el fútbol español, europeo y mundial, y sin embargo fue humillado. Por el contrario, seis de los once titulares de Atleti aquel día ya no juegan o han dejado el club.

Si haces una comparación entre entonces y ahora, Atleti en teoría ha mejorado hombre a hombre, pero ha empeorado notablemente en términos de resultados en sus partidos más importantes.

Hablando de Theo en la radio española, Paolo Futre, una leyenda de Atlético, dijo que le sorprendía que Madrid hubiera roto el viejo pacto verbal de no agresión del club, que apunta a evitar los conflictos con los jugadores de uno y otro.

"Dado lo rico que es, Madrid podría fichar a cualquiera que desee. Las relaciones entre los clubes han sido muy buenas últimamente y me resulta extraño que Florentino Pérez esté dispuesto a estropear eso por uno de los chicos talentosos de Atleti".

Bueno, Paulo, eso es porque ve que Atleti ha chocado contra una pared. Ve que están débiles y listos para un asalto que podría tener repercusiones mayores que simplemente el quiebre de un pacto informal de buena voluntad. Es más, es una táctica que también usaría por Antoine Griezmann.

Míralo de esta manera: Las dos grandes virtudes que Atleti ha mostrado desde fines de 2011 son un reclutamiento y un DT excepcionales.

Pero ahora están privados de lo primero, justo cuando el plantel no sólo necesita incorporar más calidad, sino que necesita que haya más competencia dentro del equipo. A menos que la FIFA rescinda su prohibición, recién podrán incorporar jugadores en serio durante el verano de 2018.

Pareciera que a algunos de sus jugadores les falta ese feroz nivel competitivo que hacía tan especial a este conjunto. Parece que no tienen la necesidad de mirar por encima del hombro ni preocuparse porque alguien les quite la titularidad. Y ese panorama es fatal.

A punto de cumplir 34 años, el capitán del club, Gabi, claramente no ha tenido el mismo impacto que antes en los grandes partidos.

¿Queda algún remanente de esa mezcla de vinagre y pólvora por la que los jugadores contrarios odiaban enfrentarse a él? Tal vez sí. Pero se encuentra en el espiral descendente de su edad.

En cuanto al técnico, Simeone ha sido absolutamente excepcional, y antes de cambiar el panorama del club, lo que logró esta campaña habría sido considerado como algo verdaderamente maravilloso.

Atleti fue competitivo en la Copa del Rey, y en un salvaje partido de vuelta contra Barcelona en las semifinales bien podría haber llevado el partido a una prórroga o haber ganado.

Mientras tanto, están terceros en la liga y volverán a clasificar automáticamente a la Liga de Campeones.

Además, todavía no se han quedado afuera del torneo de este año, y aunque pierdan esta semana, las picardías de esta temporada de alguna manera serían más beneficiosas para el club que ganar el torneo.

Si el plantel que gana el trofeo tiene un sólido comité de negociación, entonces la gloria de la Champions League podría dejar una ganancia muy pequeña --o hasta una pérdida-- para el club.

Perder la final o quedar eliminado en la semifinal suele dar lugar a pagos menores, si es que los hay. Los semifinalistas derrotados el año pasado se llevaron entre 59 y 83 millones de euros. Y si queda eliminado este miércoles, Atleti se llevaría un promedio de estas dos cifras, y sólo una pequeña fracción será para los jugadores. Es un ingreso clave, que va mucho más allá de lo que Atleti debe tener presupuestado.

Pero el resquicio de esperanza tiene su lado negativo.

Los resultados recientes contra Barcelona, y sobre todo contra Madrid, sugieren que sólo hay un par de maneras por las cuales Simeone podría decidir quedarse en Atleti más allá de esta temporada.

Sobre todo contra los rivales de su ciudad, el hechizo que ha tenido sobre sus jugadores parece haberse roto, como si la adrenalina clave de seguridad y fe se hubiera agotado.

Lo que queda es un duelo de hombres contra niños y, lejos de ser el equipo que sabía superar a Madrid, Atleti ha comenzado a parecerse a aquellos conjuntos que entre 1999 y 2013 ni siquiera podían imaginarse ganando el clásico.

Un buen remedio para Simeone sería aceptar que un entrenador tan intenso y exigente como él tiene una vida útil, y aceptar una de las tantas ofertas que le llueven, como la de Inter, que espera por él como fruto maduro. Eso representaría un nuevo comienzo para él, para el plantel de Atleti y para el nuevo entrenador del club.

Pero, en mi opinión, así es como podría quedarse. Lo más relevante comienza con lo que suceda en el partido de vuelta contra Madrid.

Si Atleti gana con decisión, aunque no sea en el global, frente a sus hinchas en el Calderón, en el último partido europeo del estadio, podría empezar a librarse del fantasma de Real Madrid. Presionarían el botón de reinicio.

Luego viene la táctica que usó Liverpool durante su época dorada, y que Sir Alex Ferguson aplicó con más éxito aún en Manchester United: Retirar quirúrgicamente partes del plantel y reemplazarlas con talento nuevo, joven y obediente.

¿El único problema con esto? Como ya mencionamos, FIFA dice que no puede suceder durante el verano de 2017. Por lo tanto, si Simeone se queda con la esperanza de regenerar y reconstruir, significaría que está dispuesto a quedarse en el club durante cuatro o cinco años más, no uno solo.

También existe una tercera alternativa, si los empleadores de Simeone aceptan que Atleti no puede competir con Madrid, al menos por el momento, y que otra temporada de acariciar el éxito sin conquistarlo es aceptable porque la mudanza al nuevo Estadio La Peineta no debe verse opacada por la salida de un entrenador legendario.

Más allá de estas instancias y con clubes que tienen cofres de guerra mucho más importantes evaluando las cláusulas de rescisión de Griezmann y Jan Oblak, éste parece ser el final de una era para Simeone y Atletico.

Para ser claro, desde el punto de vista personal de alguien que disfruta el fútbol español por su intensidad, competitividad y éxito internacional, a mí me gustaría que Simeone decida que tiene una "segunda era" para ofrecer y se quede a mediano plazo. No es fácil reemplazar semejante calidad.

Pero Atleti ha llegado a un punto en el que no es tan saludable como lo ha sido durante la mayor parte del tiempo desde que el DT argentino tomó las riendas del equipo, en la feliz Navidad de 2011, que fue el principio de la mejor época en la historia del club.

No nos equivoquemos, esa época está llegando a su fin. Al menos temporalmente.

Graham Hunter cubre España para ESPN FC y Sky Sports. Es autor de "Barca: The Making of the Greatest Team in the World." Twitter: @BumperGraham.