La Sele fue superada 5-0 por Irán en Turquía, en un partido que evidenció la brecha actual con selecciones mundialistas
La realidad golpeó fuerte.
La Selección de Costa Rica sufrió una dura derrota 5-0 ante Irán en Turquía, en un partido que evidenció la distancia actual del equipo respecto al nivel competitivo internacional. Fue el segundo compromiso de la era de Fernando Batista, y el primero en el que el resultado expuso sin matices las debilidades del equipo.
Costa Rica fue superada desde el inicio. Irán mostró mayor velocidad, mejor manejo del balón y una idea de juego clara. La Tricolor, en cambio, tuvo dificultades para sostener la posesión y no logró generar respuestas en ninguna de las fases del partido.
El marcador se abrió temprano. Ali Gholizadeh anotó al minuto 11 y marcó el rumbo del compromiso. Poco después, Mehdi Taremi amplió la ventaja al 18’, y el propio delantero volvió a marcar al 33’.
Antes del descanso, Mohammad Mohebbi firmó el cuarto gol. En el complemento, Mehdi Ghayedi selló el 5-0 definitivo al minuto 54.
Costa Rica no logró reaccionar. No encontró circuitos de juego ni logró contener el ritmo del rival.
El partido dejó una diferencia evidente entre ambos equipos.
Irán es una selección consolidada en Asia, con participaciones constantes en Copas del Mundo y un estilo definido. Actualmente se prepara para el Mundial 2026, donde compartirá grupo con selecciones como Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
Costa Rica, por su parte, atraviesa un proceso de reconstrucción tras no clasificar al Mundial. El equipo aún busca identidad, funcionamiento y estabilidad.
El técnico Batista presentó variantes respecto al partido anterior ante Jordania. La alineación incluyó a Patrick Sequeira en portería, junto a una base joven en defensa y mediocampo.
Durante el segundo tiempo ingresaron varios futbolistas en busca de respuestas. Sin embargo, los cambios no lograron modificar el desarrollo del encuentro.
El resultado deja claro que el proceso apenas comienza y que el margen de mejora es amplio.
El partido también estuvo marcado por un entorno distinto.
Se disputó en una cancha alterna al Mardan Sports Complex, bajo un fuerte protocolo de seguridad. Esto debido a la presencia del príncipe de Jordania y de figuras internacionales, incluido el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
El ambiente fue atípico, con un control logístico poco habitual para este tipo de compromisos.
Más allá del resultado, el partido deja conclusiones claras para la Selección Nacional.
Costa Rica necesita trabajo. Necesita tiempo. Y necesita recuperar competitividad si pretende volver a competir en el alto nivel.
El proceso de Batista apenas inicia. Pero este partido deja en evidencia el tamaño del reto.
