Como pocas veces un partido pasó por tantos estados de ánimo: euforia, felicidad, alivio, rebeldía, agonía y locura.
La final de la Supercopa de la UEFA que Barcelona le ganó a Sevilla el 11 de agosto de 2015 en Tiflis, tuvo todos los condimentos que se podían pedir.
El partido se puede contar de muchas formas, pero la descripción de los estados de ánimo que atravesaron y trasladaron los protagonistas es elocuente.
Euforia
Los jugadores se estaban acomodando al partido cuando, a los 3’ de juego, Sevilla se puso en ventaja con el que significó el gol más rápido de la historia de la Supercopa de la UEFA.
El volante de Barcelona, Javier Mascherano, cometió una falta que su compatriota Éver Banega transformó en gol de tiro libre.
Pero la alegría duró poco. Lionel Messi frotó la lámpara y pagó de la misma manera. El 10 dio vuelta el marcador anotando a los 6’ y a los 15’ con dos soberbios tiros libres. Sobre el cierre del primer tiempo Rafinha anotó el 42’ el 3-1 con el que se retiraron al descanso.
Felicidad y alivio
El equipo de Luis Enrique jugaba para el ole de la tribuna ante un Sevilla que no agarraba la pelota. Para colmo de males, Barcelona encontró la felicidad completa cuando el uruguayo Luis Suárez marcó el cuarto tanto.
Se jugaban 52’ de la parte complementaria cuando, una mala entrega de Tremoulinas a Banega fue interceptada por Busquets, que asistió en profundidad a Luis Suárez, para decretar el 4-1 en el marcador.
Los hinchas de Barcelona presentes en Tiflis tomaron asiento en las tribunas con la sensación de que el partido estaba sentenciado.
Rebeldía
Sin embargo, lejos de sentir el impacto, el Sevilla de Unai Emery volvió al partido. El equipo salió dispuesto a disputarle la posesión del balón al Barça y con tremendo amor propio y rebeldía fue por el imposible.
A los 57’ Reyes aprovechó un contragolpe para poner el 4-2. A los 72’, Gameiro transformó en gol el penal cometido por Mathieu contra Vitolo.
Sevilla tomó viento en la camiseta y vio que la hazaña era posible. Y el sueño se hizo realidad a 82’ del final cuando Konoplyanka decretó el empate 4-4.
En ese momento un mar de dudas gobernó la escena. ¿Sevilla sería capaz de seguir largo?
Agonía
A un minuto del cierre del encuentro, Messi paralizó los corazones de propios y extraños ejecutando un tiro libre donde estrelló la pelota en un palo. El partido fue a la prórroga.
El cansancio y la agonía se hicieron presentes en el campo de juego. Antes del cierre Luis Enrique agotó su último cambio dando ingreso a Pedro en lugar de Mascherano (93’).
Y fue justamente Pedro el que, como hizo en 2009 en la final de la Supercopa de la UEFA contra Shakhtar Donetsk, marcó el agónico gol de Barcelona en el 115’ para convertir al equipo de Luis Enrique en una máquina devoradora de títulos.
Detalles del partido
Barcelona 5 – Sevilla 4
Cancha: Estadio Boris Paichadze del Dinamo de Tiflis.
Juez: William Collum de Escocia.
Barcelona: Ter Stegen; Alves, Piqué, Mascherano (93’ Pedro), Mathieu; Busquets, Rakitic, Iniesta (62’ Sergi Roberto); Rafinha (78’ Bartra), Suárez y Messi.
Sevilla: Beto; Tremoulinas, Rami, Krychowiak, Coke; Iborra (81’ Mariano), Krohn-Dehli, Banega, Reyes (67’ Konoplyanka); Vitolo y Gameiro (81’ Inmobile).
Goles: 3’ Banega (S); 6’ Messi (B); 15’ Messi (B); 42’ Rafinha (B); 52’ Luis Suárez (B); 57’ Reyes (S); 72’ Gameiro de penal (S); 82’ Konoplyanka (S) y 114’ Pedro (B).
