El mariscal de campo de Chicago ha entrenado con el equipo, pero aún debe pasar por protocolos médicos
LAKE FOREST, Illinois — El mariscal de campo de los Chicago Bears, Caleb Williams, alcanzó otro hito en su recuperación de una lesión en los isquiotibiales este jueves, al participar plenamente en el entrenamiento por primera vez desde el 18 de septiembre.
El quarterback de los Bears ha aparecido como participante completo en el informe de lesiones del equipo durante dos días consecutivos —incluyendo la sesión de entrenamiento sin contacto del miércoles—, pero aclaró que aún no se ha decidido si podrá jugar en el partido de la Semana 6 contra los Atlanta Falcons.
"Antes de que empiecen a preguntar, todavía no sé si voy a jugar", dijo Williams. "Tengo que cumplir con varios protocolos médicos; obviamente, debo salir al campo, entrenar y realizar las pruebas de esfuerzo necesarias cuando uno intenta regresar de una lesión, especialmente una grave".
Caleb Williams se ha perdido los últimos tres partidos de Chicago mientras se recuperaba de una lesión en los isquiotibiales, sufrida hacia el final del último cuarto en la derrota por 9-3 ante los Minnesota Vikings. Al hablar por primera vez sobre la lesión y sus consecuencias, Williams confesó que temió lo peor cuando su pierna derecha falló mientras corría hacia la zona de anotación, a falta de 7:42 para el final del encuentro.
"Sentí un chasquido", relató Williams. "Por eso miré hacia atrás; uno mira hacia atrás, tal como haría cualquiera al sentir un chasquido, pensando que alguien te ha agarrado, aunque en realidad nadie lo hizo".
Caleb Williams comentó que ha recibido entre cinco y seis horas diarias de tratamiento en la zona afectada y estima que pudo volver al campo a lanzar el balón "probablemente una semana y media o dos semanas" después de la lesión. Aunque no especificó el nivel actual de fuerza de sus isquiotibiales derechos, el mariscal de campo aseguró que no dudará en correr durante un partido si la situación lo requiere.
"Puedo moverme, puedo correr", afirmó Williams. “El otro día alcancé una velocidad punta, una de las más altas que he registrado nunca; así que puedo moverme, puedo correr, tengo fuerza... Simplemente estoy pasando por una prueba de esfuerzo, porque, obviamente, las fibras y otros elementos de los isquiotibiales y los músculos deben volver a conectarse para poder salir al campo y disputar un partido de 60 minutos”.
Williams corrige a los medios sobre el alcence de la lesión
Hacia el final de una declaración inicial que duró casi cinco minutos, Williams expresó su descontento por la forma en que se informó sobre su lesión. Aseguró que “todos y cada uno” de los reportes fueron inexactos y aclaró que sufrió un desgarro en los isquiotibiales “bastante grave”.
“Nada de lo que se ha publicado es correcto en cuanto a lo que realmente ocurrió y lo que ha sido la lesión”, afirmó Williams.
Adam Schefter, de ESPN, e Ian Rapoport, de NFL Network, informaron que Williams sufrió una distensión de grado 2 en los isquiotibiales, lo que implicaba un periodo de recuperación de tres a cuatro semanas. Al conocer el alcance de la lesión, el entrenador Ben Johnson decidió no descartar a Williams para el partido de la tercera semana contra los Philadelphia Eagles, aunque señaló que el jugador no participaría en los entrenamientos durante esa semana.
“Esto es lo que sé: este tipo es un poco diferente al ser humano promedio”, comentó Johnson el 21 de septiembre. “Lo dije anoche y lo reafirmo. Él logra recuperarse —como ya ha ocurrido en el pasado— mucho más rápido de lo que la gente espera. No voy a establecer un plazo; iremos viendo semana a semana”.
Williams prefirió no revelar el grado de la lesión en los isquiotibiales que le diagnosticaron los médicos. Cuando se le pidió que aclarara la gravedad de la lesión, Williams se negó, argumentando que “no merece la pena”.
Williams también abordó las críticas que recibió en redes sociales sobre la forma en que abandonó el partido contra los Vikings; fue trasladado en un carrito desde la tienda médica hasta los vestuarios en el Soldier Field, con una toalla cubriéndole la cabeza. Al retirar la toalla para hacer un gesto de aprobación con el pulgar hacia el público, se pudo ver que tenía los ojos y el rostro enrojecidos de tanto llorar.
“Siempre voy a mostrar mis emociones, especialmente cuando no puedo estar en el campo con mis compañeros ante una situación así”, comentó. “Durante el proceso del draft, visité dos equipos: este y, como todos saben, también hice una visita a los Vikings. Me preguntaron: ‘¿Qué te diferencia de los demás?’. La respuesta es que me importa el equipo, la organización, ganar, estar en el terreno de juego, mis compañeros... todo eso. Me importa, y eso es lo más importante. Esto es lo que amo hacer; es algo que me hace sonreír. Lo significa todo para mí, así que no poder estar ahí fue frustrante. De ahí vinieron las lágrimas, o lo que fuera aquello. Por otro lado, también hubo bromas de parte de todos, pero eso no me molesta”.
Los Bears disputarán dos partidos en un lapso de cinco días: contra los Atlanta Falcons el 18 de octubre y frente a los New England Patriots, en el encuentro que abrirá la séptima semana de la temporada el próximo jueves. Williams está concentrado en prepararse para jugar contra los Falcons, sin detenerse a pensar en cómo el poco tiempo de recuperación tras la sexta semana podría afectar a su estado físico.
“Si estoy listo para jugar, pues juego”, afirmó Williams. “Si no lo estoy, o si simplemente no estamos preparados, entonces habrá que esperar”.
