¿Qué tan preocupados deben estar los aficionados? ¿Se implementará el tope salarial? Jeff Passan analiza las propuestas laborales de MLB
Tras los primeros pasos en la negociación colectiva entre las Grandes Ligas (MLB) y la Asociación de Jugadores de la MLB (MLBPA), una cosa está clara: la brecha entre ambas partes no sólo es enorme, sino fundamental.
La MLB propuso el jueves un sistema de tope salarial, marcando la primera incursión de la liga en la reforma de la estructura económica del deporte en más de tres décadas. La tan esperada propuesta establecería un tope máximo de 245.3 millones de dólares y un mínimo de 171.2 millones, con el objetivo de reducir significativamente la disparidad entre las nóminas de los equipos. La propuesta de la liga, que también contemplaba un reparto de ingresos del 50/50 y la centralización de todos los ingresos por derechos de televisión, se presentó un día después de que la MLBPA hiciera una amplia oferta inicial que incluía un mínimo flexible, nuevas definiciones de reparto de ingresos y aumentos salariales para los jugadores más jóvenes.
Las diferencias entre ambas propuestas demuestran por qué quienes rodean al deporte prevén una larga lucha hasta la expiración del convenio colectivo el 1 de diciembre. Esto difiere de la última negociación, en la que las partes negociaron sobre el dinero dentro de un sistema acordado. Esta vez, la MLB quiere cambiar el sistema. La MLBPA se opone. Y hasta que las partes no lleguen a un acuerdo sobre un marco para regir el deporte, la temporada 2027 estará en peligro.
Esto es lo que necesitas saber sobre las propuestas de ambas partes.
¿Cuáles son los fundamentos de la propuesta de la MLB?
Nunca ha habido restricciones sobre lo que los equipos pueden o no pueden gastar. La propuesta de la liga codificaría un límite máximo y mínimo estricto, reduciendo la brecha máxima entre los equipos que más y menos gastan a menos de 75 millones de dólares. Se garantizaría a los jugadores una división 50/50 de los ingresos relacionados con el beisbol, porcentaje que aún no se ha definido. La MLB también propuso compartir íntegramente los ingresos por televisión local. Actualmente, los equipos comparten el 48 por ciento de todos los ingresos locales. La propuesta de la MLB excluye la televisión local, que ha sido una importante fuente de desigualdad en los ingresos de los clubes.
La última vez que la MLB propuso un tope salarial fue en 1994, cuando los jugadores se declararon en huelga y se canceló la Serie Mundial. Fue un momento devastador para el deporte. La propuesta de tope y salario mínimo presentada por la liga el jueves refleja la casi unanimidad de los dueños en su deseo de cambiar radicalmente el funcionamiento del juego.
¿Por qué la MLB quiere un tope salarial?
La liga presenta su postura sobre el tope salarial como la solución a los problemas de equilibrio competitivo. Independientemente de la capacidad de algunos equipos de mercados pequeños y bajos ingresos para conformar algunos de los mejores clubes del beisbol (los Tampa Bay Rays, los Milwaukee Brewers y los Cleveland Guardians son ganadores habituales bajo el sistema actual), los equipos de grandes mercados y grandes nóminas han ganado las últimas 10 Series Mundiales. Si a esto le sumamos el dominio de los Los Angeles Dodgers y las encuestas de la liga que muestran que los aficionados desean un sistema de tope y salario mínimo como el de la NFL, la NBA y la NHL, la liga se ha envalentonado para impulsar el cambio, incluso si el sindicato considera el tope salarial como una declaración de guerra.
Varios propietarios y altos mandos de los equipos han declarado a ESPN que el estancamiento del valor de las franquicias es una motivación tan importante para muchos como el equilibrio competitivo que, en teoría, aportaría un tope salarial. Quizás el lento crecimiento de las valoraciones de la MLB en comparación con los otros tres deportes profesionales masculinos esté cambiando —los San Diego Padres se vendieron recientemente por 3,900 millones de dólares, una cifra récord para un equipo de beisbol—, pero los cálculos de los propietarios son sencillos: los costos fijos hacen que un negocio sea más atractivo para los posibles compradores. Y para las organizaciones que afirman tener problemas de liquidez, el precio de venta es fundamental para su inversión.
¿Cuáles son los fundamentos de la propuesta de la MLBPA?
El sindicato observa el auge del beisbol en los últimos años y cree que el sistema en sí no es el tema. El problema reside en los equipos que no están dispuestos a invertir para competir con los grandes del deporte. Así surgió la propuesta del sindicato de un "impuesto a la integridad competitiva" —un complemento al impuesto al equilibrio competitivo que ha penalizado a los equipos con mayor gasto durante gran parte de este siglo— que obligaría a los equipos que no gastaran al menos la mitad del umbral base del impuesto a la integridad competitiva a renunciar a una parte de sus ingresos. Con una base propuesta para el impuesto a la integridad competitiva de 300 millones de dólares, esto implicaría nóminas de, al menos, 150 millones de dólares, casi idénticas a las propuestas por la MLB, si se excluyen los 23 millones de dólares en beneficios incluidos en su límite salarial mínimo.
Al igual que la MLB, el sindicato también propuso cambios en el reparto de ingresos a través de los derechos de televisión locales, con cada equipo aportando 50 millones de dólares y dos tercios del remanente destinados a un fondo común que se distribuiría equitativamente. La MLBPA también propuso importantes beneficios económicos para los jugadores jóvenes: casi duplicar el salario mínimo a 1.5 millones de dólares (con aumentos anuales del 10 por ciento) y ampliar el fondo de bonificaciones para los jugadores antes del arbitraje salarial de 50 millones a 180 millones de dólares.
¿Por qué la MLBPA se opone a un tope salarial?
Más allá de que los jugadores consideran que el beisbol está en un buen momento, no quieren imponer límites artificiales a su capacidad de generar ingresos. Si bien una gran parte de los jugadores coincide en que la brecha financiera entre los equipos con alto y bajo presupuesto puede generar desventajas inherentes, también saben que los equipos bien administrados con presupuestos ajustados pueden tener éxito, y que los clubes mal estructurados con grandes presupuestos pueden fracasar.
Lo que la liga ve como un problema de equilibrio competitivo, el sindicato lo plantea como un problema de integridad competitiva. La propuesta del impuesto homónimo es la respuesta del sindicato a un tope salarial, mediante la cual la liga afirma que los equipos que gastan mucho —y que, aparentemente, están totalmente comprometidos con la victoria— deben ser restringidos. Los jugadores discrepan: el problema, dicen, es que los equipos que no gastan no priorizan suficientemente la victoria. Un tope salarial penalizaría a los dueños dispuestos a pagar por mejores jugadores, precisamente lo contrario, según los jugadores, de cómo deberían ser tratados quienes invierten en su producto.
Ante todo, el sindicato cree que un tope salarial no es necesario para lograr un equilibrio competitivo. Con los posibles ingresos millonarios de los contratos televisivos nacionales y locales tras la temporada 2028, la liga podría recibir una inyección de capital que cambiaría las reglas del juego, especialmente, si los propietarios están dispuestos a repartir equitativamente todos los ingresos televisivos, como hace la NFL. Si bien el reparto de ingresos se negocia colectivamente y debe ser aprobado por los jugadores, estos argumentan que no necesitan limitar su capacidad de ganar dinero para que los propietarios compartan los ingresos. Consideran que ambos temas son independientes, aunque estén englobados en el mismo convenio colectivo.
En 'The Pat McAfee Show', Rob Manfred afirmó que la diferencia entre las nóminas más altas y más bajas de la MLB es de 446 mdd. ¿Es cierto?
Aquí es donde los detalles importan, y las cifras pueden interpretarse de diferentes maneras.
¿Gastaron los Dodgers 446 millones de dólares más en jugadores que los Miami Marlins el año pasado? Sí.
¿Recibieron los jugadores de los Dodgers 446 millones de dólares más en salarios que los de los Marlins? No.
La MLB calculó las cifras combinando lo que los Dodgers pagaron a sus jugadores (346 millones de dólares) con las multas por exceder el umbral del impuesto de lujo (169 millones de dólares). Sólo la factura fiscal de los Dodgers fue 100 millones de dólares superior a la nómina total de los Marlins (69 millones de dólares).
Es cierto que, para alinear a su roster de 26 jugadores, los Dodgers tuvieron que pagar 446 millones de dólares más que los Marlins. Pero los 169 millones de dólares en impuestos no fueron a parar a los jugadores. Una pequeña parte de los ingresos por las multas del impuesto de lujo se destina a financiar las prestaciones de los jugadores. La mitad del resto se destina a las pensiones de los jugadores retirados. La otra mitad la redistribuye la oficina del comisionado a los equipos cuya nómina no superó el umbral base del impuesto de lujo.
Entonces, ¿se equivoca Manfred al decir eso? No. ¿Es ésa toda la historia? No. Y ésa es la primera lección de cualquier negociación colectiva: los detalles lo son todo.
¿El tope salarial resolvería la desigualdad financiera?
La respuesta simple es sí. Los topes salariales establecen inherentemente límites máximos y mínimos, mitigando así las brechas salariales.
Pero, ¿es la desigualdad financiera el problema que debe resolverse? Ahí radica la discrepancia. Los jugadores creen en el poder de un mercado lo más libre posible dentro de su capacidad de negociación. El dinero invertido en jugadores es parte de la ecuación, sin duda, pero los equipos, según los jugadores, se definen por otros factores: desarrollo de jugadores, selección de jugadores, análisis de datos, entrenamiento, procesos y multitud de elementos menores que, en conjunto, influyen.
La relación entre la nómina y el porcentaje de victorias en la temporada regular dista mucho de ser lineal. En cambio, la relación, en los últimos años, entre la nómina y la conquista de campeonatos o el avance en los playoffs es más fuerte, y constituye el pilar sobre el que la MLB fundamenta su argumento a favor de un tope salarial.
Si un tope salarial crea necesariamente un equilibrio competitivo sigue siendo una cuestión sin respuesta. Otras ligas argumentan que la relación es causal: el tope, esencialmente, garantiza el equilibrio al impedir que equipos como los Dodgers o los New York Mets acaparen a los mejores talentos. La MLBPA argumenta que otras ligas no tienen un equilibrio competitivo mayor que la MLB (en la última década, más equipos de beisbol han llegado a la postemporada que equipos de cualquier otro deporte) y que, incluso si lo tuvieran, la relación sería más de correlación que de causalidad.
Esto es lo que sabemos. ¿Qué desconocemos hasta ahora?
La propuesta de la MLB carecía de detalles, y esto fue intencional. Si bien la liga podría haber ofrecido incentivos para convencer a los jugadores de la necesidad de un tope salarial (la agencia libre para todos los jugadores después de cinco temporadas y el arbitraje para todos después de dos, se consideran opciones potencialmente atractivas), en cambio, pretende analizar a profundidad la propuesta del sindicato en los próximos días y semanas y negociar a partir de ahí.
Aun así, la propuesta de la MLB plantea numerosas preguntas. Entre ellas:
¿Cómo se definirían los ingresos relacionados con el beisbol?
¿Cómo se determinarían los aumentos del tope salarial y del límite mínimo?
¿Cómo gestionaría la MLB los contratos garantizados que ya superan el tope salarial o que están al límite?
¿Qué tan fervorosamente pretende la MLB implementar un draft internacional?
¿En qué otros puntos difieren las partes?
Ambas partes creen que el plan de la otra no cumple con lo que promete. En su comunicado tras la propuesta del sindicato, la liga afirmó que los Dodgers se beneficiarían con 70 millones de dólares adicionales para gastar. A pesar de que la liga aseguró que los jugadores ganarían más dinero con su propuesta de tope salarial (12 equipos con menor gasto añadirían 617 millones de dólares para alcanzar el mínimo, mientras que ocho equipos con mayor gasto recortarían 578 millones de dólares para mantenerse por debajo del tope), el sindicato considera que la existencia de un sistema de depósito en garantía es un factor atenuante que podría reducir los ingresos de los jugadores.
Los contratos garantizados son un referente para la MLBPA. Casi todos los contratos de la NFL no están garantizados. Tanto la NBA como la NHL utilizan depósitos en garantía para retener una parte de los salarios de los jugadores cada año. En los casos en que los ingresos de la industria no cumplen con las expectativas, las ligas pueden recuperar lo que se suponía que eran salarios garantizados para mantener el reparto de ingresos según lo estipulado. El año pasado, los jugadores de la NBA perdieron casi 500 millones de dólares debido a un déficit de ingresos. Sin embargo, si la liga supera las proyecciones de ingresos, los jugadores no reciben una compensación adicional a sus salarios contractuales.
Entonces, ¿qué tan grave es realmente la situación?
¡No es buena! Pero es demasiado pronto para entrar en pánico.
Salvo algún imprevisto que cambie la postura de alguna de las partes, los próximos seis meses serán casi con toda seguridad una ardua lucha hacia un cierre patronal. Las partes negociarán porque están legalmente obligadas a hacerlo, pero, a menos que una de ellas cambie su posición fundamental —y nada indica que vaya a hacerlo—, la liga cerrará el 1 de diciembre y el deporte se paralizará. Sin agencia libre. Sin traspasos. Sin reuniones de invierno. Nada, igual que en 2021.
Aquel cierre patronal terminó después de 99 días. La diferencia ahora es que están negociando marcos distintos. Y eso nos lleva a la pregunta más importante de todas: ¿Qué tan firme es la postura de cada parte?
Si no hay avances en este sentido a principios de marzo —si siguen hablando esencialmente idiomas diferentes— el inicio de la temporada 2027 estará en serio peligro. Y si se cancelan juegos por primera vez desde 1994, la posibilidad de un cierre patronal prolongado aumenta drásticamente y esta nueva era dorada del beisbol se detendrá en seco.
Bueno, gracias, aguafiestas. ¿Podemos terminar con algo de optimismo?
¡Claro! De hecho, es una buena señal que la MLB y la MLBPA hayan acordado que los ingresos de la televisión local se compartan a un ritmo mayor. Y el hecho de que la MLB esté dispuesta a comprometer a los equipos con bajos ingresos con más de 171 millones de dólares garantizados sugiere que la postura del sindicato de que esos equipos podrían y deberían gastar más no ha pasado inadvertida.
En definitiva, lo positivo de todo esto debería ser lo que ambas partes están dispuestas a reconocer: que el acuerdo de derechos de transmisión que les espera después de la temporada 2028 podría cambiar el panorama financiero para todos de forma mutuamente beneficiosa, y que una huelga, especialmente una prolongada, causaría un daño al deporte del que tardaría años en recuperarse. Quizás, al fin y al cabo, todo esto sea una pose, una puesta en escena, un intento de conseguir el mejor acuerdo posible, y todos los involucrados entienden que sería un error ignorar los éxitos del juego —el reloj de pitcheo, el ABS, el Clásico Mundial de Beisbol, los índices de audiencia televisiva y el crecimiento internacional— y acabar con todo el impulso positivo que está experimentando.
Tienen tiempo para resolverlo. Pero el tiempo corre oficialmente.
