El perdurable legado de 'Sirius', himno de entrada de los Bulls

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Treinta años después de la trascendental racha de Chicago, la historia de ‘Sirius’ y cómo la música ayudó a construir una de las marcas más icónicas.


Para cuando Luc Longley estaba sentado en el banquillo de los Chicago Bulls, dentro del United Center, durante las presentaciones previas al partido —con las luces apagadas a su alrededor y el clamor del público aumentando de intensidad—, su rutina de calentamiento estaba casi terminada.

Solo quedaba un paso más.

Una vez que los acordes iniciales de ‘Sirius’ —tema de 1982 de la banda de rock británica The Alan Parsons Project— inundaron el United Center para dar comienzo a la presentación más famosa de la historia de la liga, la rutina prepartido de Longley quedó completada.

Para cuando Ray Clay, el antiguo locutor de los Bulls, presentaba a Scottie Pippen y Dennis Rodman, y llegaba a la frase: "El hombre en el centro, desde Nuevo México, 2.18 metros (7 pies 2 pulgadas) de estatura: ¡Luc Longley!", este ya sabía que estaba listo.

"Usaba 'Sirius' para meterme de lleno en el momento del partido, en la atmósfera competitiva, y adoptar ese alter ego de buen jugador de baloncesto que no puedes mantener las 24 horas del día", declaró Longley a ESPN. "Tienes que ponerte ese camuflaje —o como quieras llamar a esa armadura— antes de empezar el partido, porque si lo llevas puesto todo el tiempo, no eres una persona muy agradable con la que convivir.

"Así que 'Sirius' se convirtió en mi recurso. No es que no la oyera; al contrario, me sumergía en ella, y eso era lo que activaba mi faceta de jugador de baloncesto durante mi etapa en los Bulls".

Treinta años después de que los Bulls establecieran un récord para la época en la NBA con un balance de 72 victorias y 10 derrotas en la temporada regular —lo que dio inicio a su segundo "triplete" consecutivo de la era de Michael Jordan—, la canción 'Sirius' y la presentación del equipo de Chicago han superado la prueba del tiempo. Sigue siendo icónica, relevante y memorable, y ha trascendido generaciones.

La historia de 'Sirius' es también la historia de cómo la música contribuyó a crear la energía de los Bulls en la década de los noventa.

Para los jugadores que la escuchaban al menos 41 veces por temporada como miembros de los Bulls, y para aquellos que la oían ocasionalmente como visitantes, la música tenía efectos muy distintos.

"Bueno, aquella música de presentación de los Bulls, 'Sirius', era como un truco de ventaja para nosotros", comentó Longley.

Puede que The Alan Parsons Project haya traído 'Sirius' al mundo y que Clay la haya llevado a otra galaxia, pero la música que acompañaba a las presentaciones ya era un elemento habitual de los Bulls mucho antes de que Clay tomara el micrófono de megafonía del equipo durante la temporada 1990-91.

Su predecesor, Tommy Edwards, llevó 'Sirius' al antiguo Chicago Stadium.

Antes de la temporada de debut de Michael Jordan en 1984, los Bulls llamaron a casa de Edwards —quien para entonces ya había ejercido como locutor del estadio durante siete años, repartidos en dos etapas— y le encargaron idear una presentación que fuera "más grande y mejor" que la que venía realizando hasta el momento. Poco después de aquella llamada, Edwards y su esposa fueron a ver una película al famoso teatro Biograph de Chicago; allí, él reparó en la música ambiental que sonaba antes de que comenzara la proyección.

"Espera un momento, conozco esta canción", dijo, interrumpiendo a su esposa.

Se trataba de 'Sirius', tema conocido por aquel entonces como el preludio de la canción "Eye in the Sky". Edwards se abstrajo durante el resto de la conversación y de la película, pensando en cómo podría utilizar esa canción en sus presentaciones.

Edwards estrenó 'Sirius' como música de fondo para la presentación de los Bulls el 26 de octubre de 1984, día del primer partido de Jordan en la NBA.

Para cuando los Bulls se encaminaban hacia su cuarto campeonato en cinco temporadas, la presentación se había convertido en un espectáculo en sí mismo. Los comentaristas de Chicago, Johnny Kerr y Neil Funk, aconsejaban a los espectadores que llegaran temprano a sus asientos para ver las presentaciones previas al partido. Además, cuando la NBC comenzó a retransmitir partidos de la NBA en la temporada 1990-91 —año en que los Bulls ganaron su primer título—, la cadena emitía las presentaciones en directo.

Así pues, cuando los Bulls se trasladaron al United Center para la temporada 1994-95, y especialmente cuando se convirtieron en una locomotora imparable en la temporada 1995-96, 'Sirius' y toda la puesta en escena de la presentación constituían un auténtico espectáculo. "De vez en cuando, tras las presentaciones, algún rival se acercaba a la mesa donde yo estaba y me hacía el gesto de pulgar hacia arriba, o me decía 'buen trabajo' o algo por el estilo", declaró Clay a ESPN.

La mirada de aquellos jugadores de los Bulls que no formaban parte del quinteto titular se dirigía instintivamente hacia la pantalla gigante suspendida sobre el centro de la cancha. Un espectáculo de láseres y gráficos acompañaba a la música.

Y no eran los únicos que observaban.

El exbase de los Bulls, Randy Brown, un jugador de reserva que disputó 68 partidos en la temporada 1995-96 pero nunca fue titular, recordaba mirar a los rivales durante las presentaciones y ver cómo observaban el vídeo.

"Creo que para cuando terminaba el vídeo y se disipaba el humo, prácticamente ya llevábamos una ventaja de 15 puntos", dijo Brown. "Éramos una fuerza imparable en casa, y eso fue una de las primeras cosas que Phil Jackson dijo en nuestras reuniones durante la pretemporada: no quería que perdiéramos en casa.

"Y esa presentación de los Chicago Bulls probablemente pasará a la historia —quizás como la mejor de todos los tiempos—, al igual que el equipo del 72-10".

El exbase de los Bulls Jud Buechler, quien jugó en otros seis equipos además de pasar cuatro temporadas en Chicago durante sus 12 años de carrera, sabe lo que es estar en ambos lados de la música.

"Sé que cuando estaba en el otro bando a principios de los años 90, aquello resultaba sumamente intimidante, sin duda", afirmó.

Brown recordaba un dicho que escuchaba a varios jugadores durante sus 12 años en la NBA: "Puedes perder un partido de la NBA en el primer cuarto, pero no puedes ganarlo".

"Notábamos que el rival se sentía un poco intimidado por aquel espectáculo, y eso nos llenaba de energía", comentó Brown. "También contagiaba de energía a los aficionados del United Center; creo que son de los más apasionados que existen, a la altura de los locos seguidores de los Knicks de hoy en día. Así eran los Bulls de los años 90. Aquello nos impulsaba a arrancar con fuerza en los primeros cuartos y a lanzarnos sobre los rivales desde el principio. Y la mayoría de las veces que conseguíamos una ventaja de 10 puntos en el primer cuarto, intentábamos ampliarla y sentenciar el partido. A veces no lo lográbamos, pero la mayor parte de las veces, en el United Center, prácticamente caminábamos hacia la victoria".

Jackson vio cumplido su deseo. Los Bulls lograron un balance de 39-2 en casa durante la temporada 1995-96.

Los Bulls mostraron un dominio absoluto aquella temporada, la primera completa de Jordan tras su regreso al baloncesto después de haber dejado el deporte al finalizar la campaña de 1993 para probar una carrera en el béisbol. Comenzaron con un balance de 10-1 y llegaron al año nuevo con un registro de 25-3. Chicago no sufrió su cuarta derrota de la temporada hasta el 4 de febrero de 1996.

Los equipos que visitaban el United Center ya llegaban intimidados: se enfrentaban a unos Bulls en plena racha ganadora, a Jordan —posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos— y a dos de los mejores escuderos de la historia, Pippen y Rodman.

Luego, al llegar a la arena, pisar la cancha y alzar la vista hacia los estandartes, una nueva oleada de temor se apoderaba de ellos.

Y eso ocurría antes incluso de que se apagaran las luces y comenzara la música.

En ese momento, Buechler sentía que los Bulls eran “prácticamente invencibles”.

“Creo que aquel equipo generaba una intimidación emocional; sobre todo a medida que avanzaba la temporada, y las presentaciones en casa contribuían a ello”, comentó Longley. "Creo que los equipos entraban en ese pabellón y, sin duda, sentían el peso de las expectativas sobre el espectáculo que iban a presenciar.

"Así que sí, fue un recurso que utilizamos, y me alegró formar parte de ello".

'Sirius' cumplirá 45 años el próximo año y se utiliza en diversos estadios y recintos deportivos, pero ha quedado vinculado para siempre a un espectáculo previo al partido que duraba menos de dos minutos.

Tres décadas después, quienes vivieron el momento de 'Sirius' en el United Center no pueden olvidarlo. Hace poco, Buechler asistió a una boda en la que los novios hicieron su entrada al ritmo de 'Sirius'; se le puso la piel de gallina.

Cuando Longley escucha 'Sirius' hoy en día, dice: "Es como inyectarse el pasado en vena". Escucharla le evoca sentimientos que verla no logra despertar. Tal como ocurría hace 30 años, cuando la música era la pieza final de su rutina prepartido.

Y él la necesitaba.

"Si eres Michael Jordan, puede que 'Sirius' influya apenas un 2% en tu capacidad para entrar en estado de concentración antes del partido", comentó Longley. "Pero si eres Luc Longley —y te cuesta una maldita barbaridad rendir al nivel necesario cada noche porque no tienes tanto talento—, 'Sirius' puede tener un impacto del 20%. Somos los tipos como yo quienes podemos aprovechar eso para ayudarnos de verdad. No sé si a MJ le servía de mucho; eso tendría que decírtelo él".