Chicago Bulls se reconstruyen haciendo historia en la NBA

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Tiago Splitter es el primer coach latinoamericano en la NBA (1:28)

Los Bulls buscarán regresar a los playoffs de la NBA con un nuevo entrenador brasileño.


Tiago Splitter es el nuevo entrenador en jefe de los Chicago Bulls. Buscarán volver a los playoffs tras cuatro años, y ganar su primera serie de postemporada en más de una década.

Después de la época dorada de seis títulos de NBA en ocho años, con Michael Jordan, Scottie Pippen, Dennis Rodman y Phil Jackson, la franquicia suma casi tres décadas deambulando por el desierto.

Han llegado estrellas en el ínter, como Derrick Rose, Jimmy Butler, Zach LaVine y DeMar DeRozan, pero el equipo no ha estado ni cerca de alcanzar la gloria nuevamente. El régimen anterior, con Billy Donovan de entrenador y Arturas Karnisovas como el vicepresidente encargado de la adquisición de jugadores, terminó sin pena ni gloria.

Ahora, Bryson Graham, el ex ejecutivo de los Atlanta Hawks, es quien se encargará de manejar las decisiones deportivas del club. Su primera gran decisión, incluso antes de seleccionar al cuarto jugador de este NBA Draft, es traer al entrenador del futuro. Con la contratación de Splitter, ex jugador de NBA y el año pasado, entrenador interino de los Portland Trail Blazers, al menos puede decir que ya hizo historia.

Tiago Splitter, de Brasil a la NBA

Splitter, nacido en Brasil, es el primer latinoamericano en la historia de ocho décadas de la NBA en ser el entrenador en jefe de una franquicia. En Francia, Splitter había tomado a Paris Basketball durante una temporada, y le alcanzó para ganar la Copa de Francia y la Liga Élite. De ahí, regresó a la NBA con Portland, quien tenía a Chauncey Billups como su entrenador principal.

Cuando Billups fue investigado formalmente por la justicia de Estados Unidos gracias a un escándalo de apuestas ilegales, Splitter fungió como el entrenador en funciones durante prácticamente toda la temporada. Dirigió 81 de 82 partidos, ganando 42 y perdiendo 39. Fue suficiente para llegar a los playoffs tras una victoria en el Play-In ante Phoenix, y una cita con los San Antonio Spurs, el equipo con el que Splitter ganó el campeonato en 2014 en calidad de jugador.

Lamentablemente para Splitter pero de forma esperada, los Blazers cayeron en cinco juegos de aquella serie, y se acabó la temporada. Portland recibió varios testimonios de jugadores al final de la temporada pidiendo que Splitter se quedara con el puesto que aun deja vacante Billups. Pese a que Portland no ha cesado oficialmente a Billups, están activamente buscando a una persona que ocupe el puesto. Pero Splitter optó por ir a Chicago en vez de quedarse en Oregon.

Ahora, Splitter tiene la encomienda no tan fácil de ser el primer coach desde Tom Thibodeau (2010-15) en conseguir un récord ganador con el equipo de Illinois, y además reconstruir un legado oxidado que, con excepción notable del mismo Thibodeau, está mucho más asociado con la derrota que la victoria desde 1998.

Los Bulls buscan resurgir

Chicago no contará, muy probablemente con los talentos más buscados del NBA Draft de 2026. AJ Dybantsa, Darren Peterson y Cam Boozer (hijo de Carlos, ex jugador del club) están proyectados a irse con los primeros tres seleccionados. Pero con la cuarta selección, Chicago podrá optar por Caleb Wilson, un ala-pivot que promete mucho, y que además sale de North Carolina, misma escuela que tuvo a Michael Jordan antes de que llegara a la franquicia en 1984.

Tras la venta de talentos que ejecutó Karnisovas en los últimos meses con el equipo, quedan Josh Giddey y Matas Buzelis como los jugadores jóvenes con talento que pueden construir un equipo con talento y buscando competir en un Este que ahora cuenta con los campeones, los New York Knicks.

Chicago tiene, posiblemente $50 millones de dólares que gastar este verano para reforzar su roster, que ahora necesitará el aval de Splitter para tomar en cuenta a futuro. Entre los jugadores que podrían llegar se menciona Austin Reaves, el anotador puro de los Lakers que hizo gran trabajo de suplir a Luka Doncic en la recta final de la temporada anterior.

Otros refuerzos potenciales son Sandro Mamukelashvili, quien podría servir de mentor de Wilson en las primeras temporadas, y Mitchell Robinson, parte importante desde la banca de esos Knicks que ganaron el título el pasado fin de semana. En Portland, Splitter aprovechó el talento joven de Deni Avdija y Scoot Henderson, potenciándolos para que Portland llegara a los playoffs por primera vez desde 2021, curiosamente la última temporada de Terry Stotts antes de que llegara Billups.

Bulls y Splitter, pareja perfecta

La expectativa, al menos a corto plazo, no es muy demandante. Los Bulls terminaron la temporada anterior con 31 victorias y 51 derrotas, y no han ganado más de 46 en cualquier año desde 2014-15, cuando Thibodeau, Butler y Joakim Noah llevaron el equipo hacia la segunda ronda contra LeBron James y los Cavs, cayendo en seis juegos.

Es decir, si Splitter logra hacer lo que hizo en Portland al menos en las primeras dos temporadas, será visto como una contratación favorable. El no tener a jugadores caros y veteranos en el roster permite, además, una reconstrucción total que ahora estará cargo de Graham y no Karnisovas, quien fue arduamente criticado por las decisiones deportivas que tomó durante su estadía.

El mejor ejemplo de cómo rearmar una franquicia dormida está al oriente, con los New York Knicks, rivales entrañables en la década de los noventa, y que estuvieron sin campeonato por 53 años en buena parte gracias a Jordan y los Bulls. En esta década, los Knicks partieron desde abajo combinando un buen uso del mercado libre con selecciones de mediano cartel en el Draft.

Hoy, los Knicks son campeones – y los Bulls ven a la distancia, con partes iguales de envidia y esperanza, con un entrenador latino que quiere hacer más historia.