Franceses e italianos ya están listos, y el partido, a priori, no tiene favoritos. Zidane y Henry contra Cannavaro y Gattuso. Toni y Totti ante Thuram y Makelele. ¿Serán estos los actores principales del encuentro decisivo, o el argumento clásico se romperá con un actor de reparto, tipo Grosso, Vieira, Ribery o Malouda?
También será un duelo entre la experiencia y la clase de Marcello Lippi contra la seguridad de Raymond Domenech en el enfrentamiento de los técnicos.
¿Llegarán a pesar los suplentes? ¿Podrán los Del Piero, Trezeguet, Wiltord o Iaquinta tener algo que decir en esta historia?
A partir de las 20 horas de este domingo berlinés, que no será un domingo más, iremos encontrando las respuestas.
La noche profunda (ya madrugada) me encuentra cerrando este blog, al cabo de unos tragos en el bar de la esquina del hotel con todos varios de los muchachos del grupo, y mientras apago la computadora, me quedo pensando en quién se quedará con la gloria en este duelo apasionante que nos entregará el Olympiastadion, y que seguramente seguirá el mundo entero.
El gentleman que es Ciro Procuna, gran profesional y mejor ser humano como diría el célebre, y a veces nunca bien ponderado Mago Alfredo Alegre, me ha prestado su laptop-with-wireless, y aquí estoy, escribiendo mi atrasado blog de semifinales a bordo del ICE 880 de Deustche Bahnhof, que tomamos el jueves por la mañana en München.
Aunque Alegre a veces tiraba elogios desmedidos, este hacia Ciro va en serio, puesto que es un impecable compañero, de gran calidad profesional. Siempre les digo a los muchachos: "algún día éste va a ser alguien muy importante". Que conste que no le estoy tirando elogios sólo porque me deja usar su computadora...
Mientras escribo este texto de hoy, recuerdo otras anécdotas de colegas de mayor edad que me hablaban de la época del télex que revolucionó los años 60 y 70, hoy me estoy dando el lujo de escribir y enviar esta nota a bordo de un tren que marcha a un pico de velocidad de 250 km/h.
Este es otro avance sorprendente de los tiempos, pues al tipear me vienen a la mente historias del Mundial de Alemania '74, con el querido Juvenal enviando textos por el télex, y peleándose con quien los recibía...
Quién sabe qué será de la tecnología al momento que la Copa del Mundo llegue por tercera vez a estas tierras, cosa que creo que sucederá en algún punto durante los próximos 50 años.
En estos días en que estuve ausente del blog, me pesqué una angina, viajamos de Berlín a Berlín, pasando en el camino por Frankfurt, Dortmund y München. Italia y Francia lograron el pasaporte a la final, y a la vez, ¡me di tiempo para almorzar con Vito De Palma!
Por la intensidad, los lectores argentinos creerán que soy una especie de Tato Bores... Ojalá lo fuera en un 1% en la capacidad de hacer reír con profundidad como Tato, y en la capacidad que tenía el gran Bores para estar en todas partes.
Pero volviendo a Vito, además de comer una buena pasta (no podía ser de otra manera con el Tano), me di el gusto de ver ese gran partido de Italia junto a él, cosa que según me dijo luego por teléfono, ya comentó en estas mismas páginas.
Italia dio una muestra de capacidad digna de un grande, y la final ante Francia nos va a enfrentar a dos equipos con capacidades casi similares, que ante la adversidad han sabido demostrar que están hechos de la mejor madera. La más noble, y la más fuerte. Madera de campeones.
Quiero entrar en un terreno odioso de comparaciones, que a lo mejor no les guste mucho a algunos, pero se me antoja decir que Francia me hizo acordar a varios equipos campeones de hace algunos años.
Por momentos, a la Argentina de 1986, con otro estilo táctico, con un Zidane que no es Maradona, pero que hace jugar a todo el equipo y aparece para darle aire y empuje a sus compañeros, dentro de un equipo que se ha ido armando en medio de algunas polémicas, y ha ido cobrando sentido con el correr del campeonato.
Curiosamente, Argentina ganó en México su segundo título ocho años después de haberlo obtenido en casa, y hoy Francia lo quiere imitar en iguales circunstancias.
Pero, volviendo a este juego de las comparaciones, también podría decir, que por momentos, y paradójicamente, Francia me ha hecho recordar a la Italia de 1982.
Avara, simple, concreta, cínica, y a la vez demoledora, como la de Bearzot, que también fue de menos a más, luego de una primera fase olvidable.
Sin embargo, esta Italia, inmersa en medio de una terrible crisis del Calcio, y para ser más paradójico todavía, me ha hecho acordar a la Francia de los años '80, aún también con muchas diferencias tácticas.
Digo esto basando la aseveración en lo lírico del estilo con que Lippi terminó la Batalla de Dortmund ante la Alemania de Klinsmann.
Aquel equipo francés, con la figura excluyente de Platini, tenía tanta gente capaz de desnivelar, que a la larga se convertía en algo pletórico, con Tigana, Giresse, Genghini y Rocheteau, por ejemplo.
Aquella selección francesa era un equipo al que le sobraba talento y le faltaba algo de equilibrio, mientras a esta Italia, esa última cualidad, es algo que le surge en cantidades industriales.
Los Gattuso, Pirlo y Cannavaro son los encargados de dárselo, y en parte son quiénes sostienen un conjunto que tiene todos los ingredientes necesarios como para entrar en la historia.
Si aquella Francia del '82 hubiese tenido ese equilibrio, seguramente habría jugado una final mundial contra Italia, hace 24 años en el Santiago Bernabéu de Madrid, y no este domingo en el estadio Olímpico de Berlín.
El choque se ha hecho esperar, y los días que nos separan de la gran final del domingo nos servirán como para hacer un previo mayor y mejor, y con otras referencias históricas, puesto que no podemos olvidar episodios como la final de la Eurocopa 2000, ganada por los franceses.
El tren va llegando al punto intermedio del viaje, aún cuando todavía nos faltan unas 4 horas para llegar a la capital. Desde aquí, me despido hasta la próxima.
Los penales dictaron la suerte de un cerradísmo partido de cuartos de final, y Alemania sigue su camino hacia el título, mientras que Argentina vivió una triste despedida.
Cuántos planteos y cuántos interrogantes arroja el partido. Desde mi humilde punto de vista trataré de cubrirlos, si me alcanzan el tiempo y el espacio.
¿Cuáles fueron los errores de Pekerman, y cuáles sus aciertos? ¿Por qué Alemania hizo tan poco, y se llevó tanto? ¿Por qué no anduvo Riquelme? ¿Por qué no entró Messi? ¿Qué queda de esta Argentina para el futuro?
Creo que estas son las preguntas básicas que la gente se hace, y dentro de mi capacidad de análisis, voy a tratar de responderlas.
1) De acuerdo a sus declaraciones, este fue el último partido de José Pekerman al frente de la Selección. Sus aciertos ante Alemania fueron muchos. Plantear un buen sistema defensivo que anuló a Alemania, salvo en la jugada del empate de Klose. Colocar a Tevez de entrada y hacerlo jugar por el lado de Friedrich. Manejar bien el partido por 79 minutos.
Sus errores: confiar ciegamente en Riquelme, aún cuando este demostró que le cuesta una enormidad jugar en vertical. Los equipos grandes necesitan profundidad y verticalización, y Riquelme no lo entregó en muchos pasajes del Mundial.
Los cambios; ahora es fácil criticarlos, pero se me hace que Aimar pudo haber tomado la posta de Riquelme y no Cambiasso. Cruz fue una apuesta que no salió del todo bien, aunque para mi gusto, no fue de los peores, pese a ser uno de los jugadores menos queridos por la tribuna.
La idea al colocarlo era que Alemania se quedase a marcarlo, y funcionó. Con la pelota, el Jardinero alternó malas con buenas, y no se movió con desacierto, pero, lo que la gente pedía a gritos, era a Messi...
Pekerman se la jugó y le salió mal. Hoy, por poner a Cruz, más de uno lo quiere crucificar.
2) Alemania hizo poco, porque no tiene demasiado -quedó demostrado que le faltan variantes-, y porque Argentina se paró muy bien defensivamente.
Pekerman sorprendió con su defensa de 3 hombres (Coloccini, Ayala, Heinze), y así achicó muy bien la zona, por lo que los movimientos de Klose y Podolski tuvieron muy poca efectividad.
Alemania fue un poco menos que Argentina durante los 120 minutos, pero sin embargo supo resolver mejor en los penales.
3) Riquelme no funcionó porque por algún motivo (¿físico, táctico?) no supo darle profundidad al equipo.
Sus desencuentros con Crespo perjudicaron enormemente al ataque argentino, sobre todo en un partido muy cerrado como el de cuartos de final.
En un análisis general, su Mundial no fue bueno, y así terminó dándole la razón a aquellos que lo critican. Pekerman convirtió a Román en su líder en la cancha, y me parece que Riquelme lo defraudó.
Es fácil hablar en este instante con el resultado puesto, pero se me ocurre que dejar a Riquelme en el banco y colocar a Messi de entrada (Messi-Tévez-Crespo en ataque en formación triángulo con Hernán de punta) hubiese sido una sorpresa total para Klinsmann.
4) Messi no entró porque Pekerman prefirió mantener la figura ofensiva con un centrodelantero (Cruz), en el cambio por Crespo. Supuso que dejar al Jardinero en campo como preocupación para los centrales iba a tener más peso que la gambeta de Messi.
Se buscó defender en ataque por encima de defender con la pelota y atacando.
Igualmente, como dije antes, me parece que el partido daba como para colocar a Lionel de entrada. Nos quedamos con las ganas, y Argentina terminó muerta y sin su mejor carta en la mesa. Un pecado.
5) Lo que queda de Argentina para el futuro es muy valioso. Lo dijo el Pato Abbondanzieri: "Hay un futuro enorme y ojalá se sigan armando estos grupos".
Pekerman reafirmó que sabe construir muy bien una estructura de equipo, pero ratificó lo que algunos detractores dijeron en el momento de su nombramiento: "No tiene experiencia a este nivel de juego, que no es igual que un juvenil".
Algunas de sus decisiones lo dejaron de manifiesto, pero más allá de todo, Argentina mostró buen fútbol, buenos jugadores y sólo se rindió en los penales ante un equipo que demostró que no quiere detenerse hasta quedarse con la Copa.
El partido de cuartos de final entre Argentina y Alemania nos convoca, y nuestro periplo desde Dortmund vía tren fue de unas 4 horas y sin muchos sobresaltos. En viajes anteriores descubrimos algunos secretos de la primera clase de los trenes alemanes, donde a veces uno termina sentándose en el suelo (¡vaya primera clase!). Esta vez, gracias a las experiencias previas, viajamos bien.
Sin embargo, antes de llegar a Berlín, ciudad de la que partiremos el sábado, me quedó pendiente de comentar una jornada, la última de los octavos de final, con 2 encuentros que dejaron mucha tela por cortar.
Brasil, con el peso de sus grandes jugadores terminó casi humillando a Ghana, en un partido que acabó 3-0, y donde el resultado final estuvo muy alejado de la realidad. En su momento, mis amigos de Gazzetta dello Sport titularon: "Inconciencia de Ghana; Brasil agradece".
A esta altura ya no vale la pena seguir escribiendo una crónica sobre temas que ustedes han leído y releído, pero me voy a detener a señalar un par de puntos que me llamaron la atención en el Westfalenstadion de Dortmund.
Dida fue fundamental en el resultado y el partido, con algunas intervenciones providenciales, y otras de gran arquero. Los laterales continúan sin brillar. Cafú y Roberto Carlos quieren ser protagonistas, como los restantes 9 titulares, y se frustran ante la falta de participación. Hasta aquí, la figura táctica de Parreira no los deja aportar mucho ofensivamente.
El centro sufrió demasiado cuando Émerson estuvo en campo contra Ghana. Mejoró con el ingreso de Gilberto Silva, y con él disminuyeron los peligros creados por los africanos por el medio de la defensa, que llegaron a comprometer a Lúcio y Juan. Estos 2 ponen mucha garra, pero lo cierto es que no son muy seguros. Zé Roberto tiene que correr por 2, y ante equipos como Ghana, sin efectividad ofensiva, cumple; más adelante, veremos. Kaká tiene mayor participación que Ronaldinho, porque está más habituado al ida y vuelta que pide le Parreira en una posición que no le es totalmente extraña, mientras que Dinho continúa desaparecido. El mago no encuentra sus trucos ni su varita en medio la geometría parreirense.
Los atacantes merecen un párrafo aparte, y esta no es sólo una figura... Adriano parece haber aceptado un rol semi-secundario, y lo cumple sin problemas. Sabe que está jugando al lado de un hombre que ya ha entrado en la historia con sus 15 goles en mundiales. A este individuo, gordo y todo, ninguna defensa lo quiere tener como rival, ya que su peso futbolístico es enorme. Su nombre: Ronaldo.
Nuevas pruebas esperan al equipo verdeoro, pero como diría Jorge Luis Borges, "perdón por mi ignorancia". En este caso, y salvando las inconmensurables distancias entre Borges y yo, voy a pedir perdón por cambiar de totalmente de tema, pues me haré un par de preguntas en voz alta.
¿Por qué todavía hay colegas que llaman a la selección brasileña como Los cariocas? ¿Acaso no saben que ese es un gentilicio que sólo aplica para los nacidos en Rio de Janeiro?
También encontramos otros que utilizan el apelativo de scratch para nombrar a los brasileños, sin saber que ya ni en Brasil se utiliza esta palabra...
Algún día, la prensa volverá a educar y a informar, como en los tiempos de Borges. Perdón por sonar antiguo.
Volviendo al tema futbolero -a 20 años de su muerte, Borges me mataría por mi forma de escribir y por invocarlo en un texto tan banal-, lo que antes quería decir es que a Brasil le esperan nuevos desafíos, y que el más cercano es Francia, equipo que en 1998 y con varios de los futbolistas hoy presentes en Alemania, supo amargar al "Pais Mais Grande do Mundo".
Francia eclipsó a España en Hannover, lo sacó del mundial con el planteo ahora sí acertado del extraño Señor Raymond Domenech, pero sobre todo con el peso de los grandes, como Zidane y Vieira, aunque también con un aporte decisivo de un novato como Ribery. Esa Francia se plantea como un rival que le va a quitar el sueño a Parreira, y que sin dudas puede llegar a complicar -y mucho- a Brasil.
Debo decir que me encantan los duelos de cuartos porque presagian una gran definición de mundial. Ojalá sean buenos partidos. A aquellos que me leen siempre o casi siempre (les agradezco enormemente por aguantarme), los espero luego de los partidos del viernes, para seguir comentando lo que nos dejaron Alemania-Argentina e Italia-Ucrania.
Los ecos de la angustiosa victoria argentina seguían resonando por las páginas de la prensa internacional. Algunos haciendo hincapié en el golazo de Maxi Rodríguez, otros en la mala producción albiceleste, y otros ponderando el trabajo mexicano.
La Gazzetta dello Sport ilustraba la actuación de México, por ejemplo, alabando la actuación de Rafa Márquez y destacando la tarea del técnico, Ricardo La Volpe.
Gracias a mi diccionario italiano ilustrado llamado Vito De Palma, pude acceder a interpretar la definición del redactor sobre el entrenador banfileño. Gazzetta dijo: "La Volpe: Omen nomen. Furbo come su cognome. Il suo squema di attaco mette subito in difficolta a la "sua" Argentina."
Traducido explica que La Volpe hace honor a su apellido, que significa "El Zorro", y con su astucia y su esquema de ataque puso en dificultad a "su" Argentina.
Ya todo el resto es materia juzgada y analizada, y pese a la buena actuación de México, Argentina sigue en Alemania, y el tricolor ya está en su casa. Esa es la realidad del fútbol.
Argentina tendrá que jugar contra toda la presión local si quiere seguir con vida. Linda prueba para el plantel de José... ya habrá tiempo para hablar de eso.
Dije que habíamos estado en Stuttgart, y utilizo el pretérito porque ya estamos en Dortmund. Nuestro paso por la ciudad de Mercedes Benz (no me regalaron ninguno) fue motivado por el Ecuador-Inglaterra.
Un acierto de Beckham, es la mejor forma de explicar la victoria inglesa, que esta vez, fue Victoria Beckham, si vale el juego de palabras.
El partido fue cerrado, Inglaterra sigue sin gustarme, pero lo cierto es que jugando mal, continúa en carrera.
Una pena lo de Ecuador, que no fue superado ampliamente, y de no ser por el error de su arquero Christian Mora en el tiro libre ganador, quizás la historia hubiese sido diferente. De todos modos, los de Luis Fernando Suárez se han ido con la frente muy alta, luego de haber hecho historia para el fútbol ecuatoriano.
Mientras llovía en forma torrencial en Stuttgart, Portugal y Holanda se mataban a patadas en Nürnberg. Dos expulsados y un 1-0 a favor de Portugal fue el resultado de una noche de furia donde perdieron todos, hasta el flojo árbitro Valentín Ivanov. Holanda pierde por razones obvias, Ivanov por su pésima tarea, y Portugal porque llegará a su encuentro con Inglaterra sin Deco, Costinha y posiblemente sin el golpeado Cristiano Ronaldo.
El lunes fue el día de Italia y Ucrania.
Italia dio nuevamente pie a enormes polémicas arbitrales, aunque su performance fue de regular para abajo. ¿Vale la pena que hable del penoso arbitraje de Medina Cantalejo? Creo que no... expulsó injustamente a Materazzi y luego inventó el penal a Grosso.
Los "tanos", para alegría de Vito, continúan pese a los escándalos en la cancha y afuera, y su rival de cuartos será la sorpresiva Ucrania de Shevchenko, que pudo más que la Suiza de Blatter. Se me antoja pensar que será un duelo incómodo para los italianos. Lo veremos el sábado.
Este martes, Dortmund será testigo del Brasil-Ghana que nos ha hecho volver a viajar por las rutas germanas, mientras que en la noche, españoles y franceses jugarán un nuevo clásico de los Pirineos. Si sigue España, se irá Zidane del fútbol, como dijo Raúl. Con ese sólo ingrediente, ya es un partido imperdible.
Para cerrar, me he dado cuenta de que al menos mi familia lee este blog, por lo que tendré que hacer un par de cosas. Para empezar, escribir un poco mejor (si no me matan) y luego tratar de no hacerlos quedar mal, por las dudas de que no sean ellos solos quienes me leen...
México hizo todo bien desde el arranque. Copó el medio, clausuró los laterales, puso a Argentina a sufrir, y le tiró un jeroglífico indescifrable al equipo sudamericano de José Pekerman. Sin embargo, al cabo de los 120 minutos necesarios para definir el pleito, la sonrisa fue Argentina.
"Lavolpe no va dormir", nos decía el Ruso Brailovsky en la noche previa al partido. "No tiene el equipo confirmado". Pero en cuanto lo confirmó, se vio por qué tenía sus dudas. El entrenador nacido en Banfield estudió a su rival al milímetro, y luego lo complicó con un verdadero trabajo de pizarra, a punto tal que Pekerman se tomó unos 70 minutos para reaccionar, y sólo hizo protagonista a su equipo una vez que México se fue quedando sin piernas.
México no fue sólo una formación que buscó anular a Argentina. También tuvo un plan para tener la pelota y jugarla con acierto.
Ese plan se basó en la figura de un inmenso Borgetti que le dio otra presencia al ataque mexicano. Jared hizo jugar a sus compañeros, ganándole casi siempre a los centrales argentinos. Metió en el partido a Fonseca, e hizo que los medios llegasen con criterio en base a un despliegue encomiable.
El Gringo Castro brindó el partido de su vida, Guardado metió sin parar en el sector izquierdo (ambos debutaban en un mundial), y luego, el equipo se dedicó a esperar los errores de Argentina para lastimar a la albiceleste.
Argentina tuvo suerte en varios aspectos, porque finalmente México no fue capaz de llegar al segundo gol.
Además, tuvo suerte porque pudo recuperarse rápidamente del gol de Rafa Márquez con el impacto a medias entre Crespo y Borgetti, porque pudo haber sufrido la expulsión de Heinze al cierre del primer tiempo, y porque se benefició de las salidas por lesión de Guardado y Pardo que perjudicaron doblemente a Lavolpe; primero porque estos estaban jugando bien, y segundo por luego no le permitieron hacer cambios una vez que el equipo comenzó a flaquear a nivel físico y pudo haber ido a buscar el gol de la ventaja.
Pero como el fútbol no se basa en el pudo ser o en el pudo haber sido, Argentina termina ganando un partido durísimo gracias al peso de sus individualidades. Porque Castro ya no tuvo piernas para tapar la enésima subida de Sorin, porque el capitán metió un centro justísimo en su mejor aporte de la noche, encontrando el pecho inflado de Maxi Rodríguez, y porque el rosarino, que está realizando un mundial magnífico, clavó el zurdazo de su vida para poner de pie a todo un país que venía sufriendo una noche tremendamente complicada, como diría el Bambino Veira.
Argentina ganó, pero no fue más que México. Lavolpe fue más que Pekerman, pero el polémico Ricardo y sus jugadores se van con una gran desilusión y las manos vacías.
Un gran gol fue la diferencia en la noche épica del Zentralstadion de Leipzig, y gracias a él, Argentina sigue, y el viernes se verá las caras con Alemania.
Leipzig llegó a ser considerada como la capital secreta de Alemania del Este, o como la "Pequeña París", y detrás de su historia poco conocida hay una gran tradición de fútbol y deporte en una ciudad que a la vez es muy bohemia, como sus muchos pubs y su ambiente lo ratifican.
Luego de la caída del muro de Berlín en Noviembre de 1989, Leipzig tuvo que provocar su propio renacimiento, y pese a las enormes dificultades, ha sabido ponerse de pie. Supo tener un gran desarrollo fabril que le trajo problemas de smog en la época comunista -en invierno la nieve era a veces gris, me dice la gente.
Hoy el problema de la polución ya no existe, aunque Leipzig sí enfrenta serios inconvenientes de desempleo con tasas del 20%, que son las más altas del país. Esto, provocado en gran parte por el cierre de aquellas industrias que eran el motor económico del área.
Aquí es donde Lavolpe y Pekerman definirán sus destinos en un camino que no propone regreso. El que vuelva a casa el domingo o el lunes lo hará con el semblante del fracaso y sabiendo que debe entregar las insignias de conductor ante sus superiores. Otros tomarán la posta, y quiénes la tomen comenzará a ser un tema de debate tan pronto como el árbitro suizo Massimo Busacca indique el final del partido en el Zentralstadion.
Será una noche dramática y el ambiente que la ciudad nos entrega lo asegura. Mexicanos y argentinos están tensos. ¿Los imparciales? Esos aseguran que Argentina debe ganar con facilidad, puesto que México no ha mostrado gran cosa en el mundial. Veremos quién tiene la razón.
Además de poder ver fútbol, y de poder conocer este gran país en profundidad, Alemania me ha dado (como a muchos de nosotros) la posibilidad de reencontrarme con grandes amigos. Las salas de prensa de los estadios suelen ser puntos de reunión con viejos conocidos. Gente que uno aprecia mucho, pero que ve cada 4 años. A veces, esos centros de prensa dan la sensación de ser convertirse en un acontecimiento social tipo casamiento o velorio, donde uno va para una cosa, y termina haciendo otra.
Así, los abrazos con varios ex compañeros de la revista El Gráfico estaban a la orden del día en la sala del estadio de Frankfurt. Muchos quiénes alguna vez pasamos por esa gloriosa redacción de la mítica revista, en el no menos mítico edificio de la calle Azopardo en el bajo del barrio de Monserrat, seguimos en pie en tareas diversas o habituales, en países distintos o en la propia Argentina.
La lista hecha al azar superaba los 30 nombres, y la pueblan gente queridísma (no me maten los que queden fuera) como Daniel Arcucci, Ricardo Alfieri, Jorge Barraza, Leo Burgueño, El Chino Claudio Martínez, El Zoilo Gerardo Horovitz, Alejandro Pagni, César Litvak y Miguel Ángel Rubio.
También, los que aun siguen en la redacción, como Elías Perugino, Diego Borinsky y Alejandro Del Bosco y muchos otros entre quienes están los veteranos Jorge El Che Ventura o El Veco, que siempre nos hacen recordar a aquellos inmortales que supieron marcarnos el camino en el periodismo y en la vida.
Cuánto pagaría hoy por hablar del partido ante México con un grande como Juvenal, escuchando sus anecdotas, las de Antonio Legarreta, o las de muchos otros que hoy ya no están.
La nostalgia es parte de la vida, y no siempre es mala. Alguien tenía una muy bonita definición de la nostalgia, que la describía como el ejercicio de evocar aquellos momentos en los que uno ha sido feliz. Si no me equivoco, esa frase se la he escuchado a otro ex-El Gráfico, como El Jujeño Gonzalo Abascal en alguna charla de café con otro gran amigo como el Ricky Ortiz, que también anda dando vueltas por Alemania.
Hoy, todos los muchachos estamos felices de estar aquí reunidos por el mundial. Mañana, algunos de nosotros, los argentinos y los mexicanos (es inevitable quitarse la camiseta o la bandera), quizás no lo estén debido al resultado del partido.
Mientras la hora de la verdad llega, disfrutemos de cada instante previo al inicio de este encuentro especial, que en el fondo no es más que un partido de fútbol. ¡Un abrazo desde Leipzig!
¿Tiene peso el ranking de FIFA? Queda demostrado que no. Ghana sólo figura en el puesto 48º... Go figure diría una frase utilizada en inglés cuando una pregunta no tiene una respuesta lógica.
Las razones por las que Ghana ha llegado a sorprender han sido su potencia, la clase de su mediocampo, el arrojo de unos planteos tácticos que no le tuvieron temor a nada (obvio que tampoco al ranking), y el espíritu de un equipo que ya se ha metido en la historia deportiva del país.
Las autoridades ghanesas, con esa visión política que a veces utiliza al fútbol como cortina para tapar problemas (creo que no es el caso de Ghana), había decretado un feriado para el jueves, y de acuerdo a lo que la TV alemana nos mostró desde Akkra, el feriado dio pie a la fiesta total.
La celebración debe entrar en la historia porque ya se acercan nuevos desafíos, pero para Ghana, al igual que para Ecuador y Australia, la chances de llegar más allá de los octavos son remotas, siendo realistas. Más allá de esto, no hay dudas de que el jugar sin una aparente presión (ambos ya cumplieron) será un plus que no puede subestimarse por ninguno de sus 2 rivales.
Recordemos que Ecuador se presenta el domingo ante Inglaterra, Australia se medirá a Italia el lunes, mientras que Ghana va a enfrentarse a un enigmático Brasil el próximo martes.
Mientras nosotros ya hemos llegado al territorio de la ex Alemania del Este, más precisamente a Leipzig, al cabo de un viaje de casi 5 horas desde Frankfurt, Ronaldo se metía más profundamente en la historia al aprovecharse de la débil defensa japonesa y marcarle los 2 goles que necesitaba para igualar a Gerd Müller que era el líder anotador de todos los tiempos con 14.
Ronnie está gordito (fue'te dirían los cubanos), pero no falla. Su presencia es contundente y su imagen temida. Sigue teniendo hambre de gloria, y la historia ya le tiene un lugar asignado.
Para rematar esta página de hoy, me quiero extender un poco con la selección de Australia, que ha conmocionado a todo un país que comienza a ver el fútbol como una verdadera pasión. Allí tengo 2 grandes amigos, Alan y Sueli, quienes me cuentan de la emoción que se ha vivido a lo largo del mundial, y que con certeza se extendederá al épico encuentro de octavos que marcará un hito para todo el fútbol de Oceanía.
El miércoles no pude estar en el blog, y con ello me perdí de mencionar el también histórico triunfo del Miami Heat (soy miamense por adopción) en la NBA. A la distancia, por aquí lo celebramos con el capitán Mattei, y lo compartimos con grandes amigos como los 'laguneros' Malarría (el suizo) y Bousquet (el francés).
Hasta mañana...
La película ante los africanos tuvo un poco de todo, casi como un safari. Un gran contratiempo al inicio (el 0-1), un viejo sabio que supo encontrar el camino (Aragonés), un Niño que supo ponerse el traje de héroe (Torres) y un prócer en baja que demostró que todavía es un pieza importante dentro de la estructura española (Raúl).
El 3-1 final dejó contentos a los que vieron el film en la sala mayor de Stuttgart y con ese resultado, España avanzó hacia los octavos de final de esta aventura futbolística que no termina, puesto que seguramente veremos otros capítulos, luego de los cuales, La Furia buscará llegar al Festival de Berlín del 9 de Julio (la final), donde intentará ganar el premio mayor del jurado. Aquel que se le viene negando desde siempre, pero que hoy parece más posible que nunca.
Este lunes, más allá de la película de España, no nos entregó mucho más para agregar futbolísticamente. Ucrania se puso a mano tras su derrota ante España y le hizo cuatro a una de las selecciones más débiles del mundial: Arabia Saudita. Andriy Shevchenko se hizo presente en el marcador y con ello a este gran goleador ya casi no le quedan hitos individuales por cumplir.
Por otra parte, Suiza completó una buena victoria ante una ingenua y carente Togo que tuvo chispazos de calidad, pero que sin dudas dio un cierto handicap ante los helvéticos.
Los dirigidos por Kobi Kuhn deben al menos empatar su último encuentro ante Corea del Sur para así cristalizar su sueño de meterse en la elite mundialista de los 16 mejores.
Este resultado de Suiza obligará a Francia a ganar por dos goles ante los togoleses, y si ese marcador no se da, los galos dirán un "adiós" sin pena ni gloria, del mismo modo que hace cuatro años en Corea del Sur.
El martes, nuestra troupe deja Göttingen, para meterse en la ruta rumbo a Frankfurt, donde el miércoles Holanda y Argentina definirán el primer y segundo lugar de su zona.
Nuestro grupo de la unidad móvil de ESPN en Alemania, con el comandante Mattei a la cabeza, ya afronta la recta decisiva de la primera fase con todo. En estos próximos cuatro días se definirán los puestos y los nombres de los 16 que siguen, pero nosotros ya estamos listos para llegar a la final. No en vano, modestia aparte, tenemos el mejor equipo.
Hoy es el día del Padre, y pese a que se positivamente que el mío no va a leer este blog, igual voy a aprovechar para mandarle un gran saludo. Mi viejo, Hernán, ha sido un gran hincha de fútbol, de Newell's Old Boys de Rosario, 'Ñuls' para su gente. Hoy ya no lo es tanto, pero de joven -hace más de 40 años- lo seguía a todas partes junto a mi tío Enrique, que en paz descanse pues se nos fue hace 3 meses. Ya de grandes ellos nos llevaban a la cancha cada vez que podían junto a mis hermanos y mi primo.
De su mano aprendí a gustar del fútbol, a leer El Gráfico cada martes, a enamorarme de ese verde teatro de sueños que es un campo de juego, que como una vez me decía Enzo Francescoli, tiene olores, sonidos y colores únicos. El entrar a la tribuna de chico era siempre un momento mágico, y ese amor inicial por el fútbol se lo debo a mi padre y a mi tío. A ellos les dedico este día.
Curiosamente, una tarde de julio de 1980, en la cancha de All Boys, en Álvarez Jonte y Joaquín V. González, vi jugar al Ruso Brailovsky con la camiseta del Albo de Floresta. Por esas cosas de la vida, hoy tengo a Daniel al lado mío al escribir este blog, y cada noche en el aire durante esta recorrida mundialista por Alemania.
Volviendo al torneo, desde mi último reporte hasta ahora Argentina mostró un fútbol precioso ante Serbia y Montenegro, México se complicó con Angola decepcionando y decepcionándose con un amargo 0-0.
Paraguay se despidió tempraneramente para cerrar un ciclo y abrir las puertas a las críticas de todos los opositores al régimen del Maño Ruiz, con José Luis Félix Chilavert a la cabeza. Inglaterra clasificó sin mostrar mucho más que los goles de Crouch y Gerrard ante una estoica Trinidad y Tobago.
Holanda ratificó que sólo sufriendo se le puede ganar a una Costa de Marfil que se va con poco en las manos, pero con la frente en alto. Portugal rompió con el estigma de no poder avanzar a segunda fase, cosa que le había ocurrido en México '86 y Corea del Sur/Japón 2002; hoy Felipão ya los tiene en octavos.
Ghana sacó la cara por el fútbol africano venciendo a la República Checa en el verdadero Grupo de la Muerte, donde Estados Unidos hizo un partido ante Estados Unidos con ribetes históricos, logrando empatar 1-1 con 9 jugadores contra 10 de los italianos por casi la totalidad de los 45 minutos finales.
Mucho que agregar sobre la mejor demostración colectiva del mundial, la de Argentina en Gelsenkirchen ante Serbia y Montenegro, no hay. Un partido perfecto con soberbias actuaciones de Javier Saviola y Maxi Rodríguez.
Pekerman había tomado decisiones algo antipáticas el 15 de mayo al armar el grupo apoyándose en sus lugartenientes en la cancha, su capitán Juan Pablo Sorín y su conductor Juan Román Riquelme. Pero hoy por hoy, nadie se acuerda de aquello, puesto que Argentina funciona bien, con variantes, con cambios acertados luego del bluff del entrenador en el debut con Costa de Marfil, y con unos ejecutantes que bien podrían incorporarse a tocar en la Filarmónica de Berlín.
Pero el mundial no ha concluído aún y los argentinos lo saben bien. El 6-0 fue un sueño y hay ahora que seguir, porque para Argentina el mundial no termina en Serbia y Montenegro. Si los jugadores comprenden esto, estamos en presencia de un serio candidato.
Si de candidatos hablamos, el domingo tuvimos 2 que mostraron caras muy diferentes. Brasil fue efectivo aunque no vistoso en su 2-0 ante un muy aplicado seleccionado australiano, mientras que Francia quedó al borde del nocaut gracias a la obstinación de su técnico Raymond Domenech.
Zinedine Zidane, con 2 amarillas, no podrá jugar ante Togo, donde Les Bleus necesitarán una victoria. Por ello es muy posible que el 1-1 frente a Corea del Sur haya sido el último partido de Zizou. Si es así, será una triste despedida para un grande como Zidane.
Sin embargo, el que necesitaría estar de salida es el extraño Señor Domenech que parece haber venido a Alemania a hacer el ridículo con sus planteos defensivos y sus problemas extra-cancha que han dejado a un delantero del calibre de David Trezeguet destinado a protagonizar un rol que ni siquiera es de reparto.
Con polémica, con emoción y con fútbol nos despedimos desde Göttingen. Feliz Día del Padre, y hasta mañana.
Luego de la eliminatoria hacia Francia '98, cuando asumió "Bolillo" Gómez y Ecuador no había estado casi nunca en la pelea por clasificar hacia un mundial, se trazó un plan serio, y así se logró el ansiado pase mundialista que llevó al equipo a su debut en Corea del Sur/Japón 2002.
La actuación fue positiva. Se logró una victoria ante Croacia, y como dijo el gran Hernán Darío, se ganó experiencia, puesto que en Japón "los ecuatorianos comenzaron a comprender lo que era un mundial, que es algo que no tiene nada que ver con lo que uno ve por televisión".
El romance Ecuador-Bolillo tuvo un poco de todo, incluido un bárbaro atentado en el que un par de locos casi le quitan la vida al estratega colombiano. Pero luego de un 0-6 ante Argentina en la Copa América Perú 2004, Bolillo se fue "porque un derrota 6-0 me descompone; es un resultado saca-técnico", confesaba Gómez en la conferencia de prensa posterior.
Así fue como los dirigentes pensaron en "continuidad", y entonces se contrató a Luis Fernando Suárez, que en esos momentos dirigía al Aucas (el Auquitas, según sus hinchas), para seguir la línea trazada por Hernán Darío Gómez.
La clasificación volvió a conseguirse amparados en la fortaleza del Atahualpa de Quito, un bastión importantísimo aunque no imprescindible, como ha quedado demostrado en la competencia mundial.
Ya en Alemania, Ecuador borró a Polonia en su debut con un planteo más agresivo y ambicioso que el mostrado cuatro años antes en tierras japonesas, y luego hizo lo propio en el 3-0 ante Costa Rica en la ya mencionada tarde del 15 de Junio de 2006.
Dos actuaciones con pocos errores y muchos aciertos, adornadas con las figuras de los goleadores, el Tin Delgado y Carlos Tenorio, un mediocampo lleno de dinámica y buen fútbol, con los talentosos Luis Antonio Valencia y Édison Méndez, que se suman al criterio, la marca y el equilibrio que ponen Edwin Tenorio y la revelación de Segundo Castillo.
En el fondo, Cristian Mora es un arquero sobrio y por ahora imbatido, y la defensa ídem, con la experiencia de Ulises de la Cruz, Sombra Espinoza, Bam-Bam Hurtado y la potencia de Neicer Reasco.
Un equipo hecho en casa y con sólo 4 jugadores que militan en el exterior. Uno de ellos, el a veces díscolo Jaime Iván Kaviedes que juega en Argentinos Juniors, nos emocionó al final de la tarde de Hamburgo con su festejo dedicado a la memoria del desaparecido delantero Otilino Tenorio, el Spiderman del fútbol ecuatoriano, un hombre lleno de potencia y carisma que le ponía alegría a las jornadas de fútbol.
El espíritu de Otilino se hizo presente a través de Kaviedes -cuando entró aportó muchas cosas buenas, como su fino manejo del balón- para marcar el fin de una fiesta, y así es como Ecuador nos hizo sentir orgullosos a todos.
Al final del encuentro ante Costa Rica, mi mente reprodujo la voz de un hombre que ya he mencionado en estas crónicas, el abogado Bonafont -genio y figura-, quien con el corazón a flor de piel grita en cada partido "¡Atenti Ecuador, atenti, mi Ecuador del Alma!
Sin dudas que allá en Ecuador estaban todos atentos, y muy pero muy emocionados. Lo merecen.