BRISTOL -- La imagen del final era elocuente. Los jugadores del Inter elevando los brazos ante su fervorosa Curva Nord del Giuseppe Meazza.

El derby milanés número 270 -199 en la cuenta de partidos oficiales- fue para el nerazzurro, y con los tres puntos ganados en la contienda, el Inter redondeó un fin de semana perfecto: se alejó de la Juventus 9 unidades, y del Milan a 11, con lo que para muchos ya definió el campeonato. Pero... ¿es para tanto?

Ciertamente, la ventaja es clara, pero ya se ha visto en la temporada pasada, que en Italia no hay diferencias imposibles de descontar. Al cabo de la misma jornada 24 del torneo 2007/08, el Inter le llevaba 9 puntos a la Roma y 13 a la Juve, sin embargo, la Roma desembarcó en la última fecha con un punto menos que el Inter, y sólo la agónica aparición de Ibrahimovic desde el banco pudo resolver un partido muy complicado ante el Parma. El corolario fue el festejo interista ante el scudetto número 16 del club de Via Durini 24.

Cambiasso muestra un gran nivel (Getty)

Por ello, decir que el campeonato está definido, me parece algo aventurado. El Inter no está jugando un fútbol exquisito, sin embargo le alcanza para tener una buena distancia sobre sus rivales de toda la vida, mientras estos pierden puntos ante rivales "menores" como la Reggina o la Sampdoria.

Los próximos 7 partidos -todos en el espacio de un mes- prometen ser decisivos para la temporada del Inter. A los 2 duelos con el Manchester United por la Champions, se le suma la ida de las semifinales de Coppa Italia ante la Sampdoria, y los 4 partidos de Serie que se intercalan son ante Bologna (V), Roma (L), Genoa (V) y Fiorentina (L).

LAS CLAVES DE LA VICTORIA DEL DERBY
Se sabía que el libreto de Mourinho no iba a cambiar para el partido del domingo. La vuelta de Adriano luego de los 3 partidos de suspensión, sumada a la "milagrosa" recuperación de Maicon, le daba a Mou su once ideal. Por ello, la pregunta era qué iba a hacer Ancelotti para frenar al Inter, sin poder contar con Gattuso y Kaká.

Esas ausencias le generaban un handicap muy importante al rossonero. El fervor de Gattuso es insustituible, y la calidad de Kaká, también. Sin embargo, Ancelotti debía responder con un sistema novedoso a la hora de detener a Adriano y a Ibrahimovic.

Está claro que lo que Carletto planeó, con Maldini y Kaladze como centrales, no funcionó. Ambos delanteros del Inter fueron capaces de crear numerosos huecos en la defensa del Milan, como si siempre faltara un último defensor, un líbero, para darles una mano. Resultado: Adriano hizo el primer gol, e Ibra fue decisivo en el segundo, bajándole la pelota de cabeza a Stankovic.

Con eso le alcanzó al Inter para ganar el derby, pese a los sustos del final, sobre todo tras el ingreso de Pippo Inzaghi. No fue un gran partido de ninguno de los dos equipos, pero quedó claro que -a diferencia del primer clásico de la temporada el 28 de septiembre de 2008 donde el Milan ganó 1-0 con gol de Ronaldinho- el Inter se preparó mejor. Cometió el error de fallar varias ocasiones para anotar el tercer gol cuando el encuentro estaba 2-0, pero al final, supo defender su ventaja, llegando al extremo de culminar el partido con 1 sólo delantero y siete defensores en cancha.

Lo que resultó ser el clásico número 56 para el histórico Paolo Maldini, terminó con derrota, y esta caída de Paolo y del Milan desnuda muchos de los problemas -defensivos y de planificación- del Milan. Nesta estuvo todo el año lesionado; muchos de los problemas que existían en la temporada pasada se repiten (ofensiva y defensivamente), y encima de todo, perder el clásico es algo duele por mucho tiempo...

Párrafo aparte para el gol de Adriano. Tuve dudas en la transmisión del partido sobre si Roberto Rosetti no había juzgado correctamente la jugada, por lo cual consulté a nuestro analista arbitral en ESPN, Felipe Ramos Rizo. Felipe me aclaró que el gol era legítimo, y ponderó la decisión de Rosetti de no sancionar la mano casual de Adriano. "Está claro que la intención de Adriano no fue la de jugar el balón con la mano; Rosetti demostró tener los pantalones bien puestos al validar el gol. Otro árbitro lo hubiese anulado", explicaba el representante arbitral mexicano en el Mundial 2002.

CAMBIASSO, SUPERLATIVO
Es innegable que Adriano, Ibrahimovic, Stankovic y Júlio César se llevan las mejores calificaciones en el derby, pero también fue muy ponderable el trabajo de Esteban Cambiasso y Walter Samuel. Mientras el marcador central ya ha sido nuevamente considerado para su selección por Diego Maradona, el Cuchu espera su oportunidad jugando a un gran nivel.

La semana pasada, El Diego demostró estar en un gran momento en su vida y que también tiene las ideas muy claras respecto a lo que quiere para la selección argentina. El 2-0 ante Francia lo dejó en evidencia, y mientras Mascherano y Gago brillan en el mediocampo defensivo maradoniano, Cambiasso pinta como un agregado importante para sumarse a un plantel que se ve muy sólido al cabo de los dos primeros partidos del nuevo DT.

No soy abogado defensor de Cambiasso, pero debo decir que no cualquiera juega como titular en uno de los mejores equipos de Italia, mientras este va camino a un inédito tetra-campeonato.

Después del clásico, este parece ser el momento del Inter, sin embargo los exámenes más duros para Mourinho y los suyos no se acabaron este domingo. Es más, lo más difícil está a la vuelta de la esquina.

Mientras en Italia el Internazionale parece no tener rivales, el Manchester United lo espera para ponerlo a prueba en la Champions -la gran asignatura pendiente del nerazzurro.
BRISTOL -- El empate como local ante el modesto Hull City desnudó por completo el mal momento del Chelsea, y con ese 0-0, este lunes 9 de febrero de 2009, Luiz Felipe Scolari dejó de ser el entrenador del equipo oeste de Londres.

La lejanía con los líderes, la caída al cuarto lugar de la tabla a manos del Aston Villa, las derrotas recientes ante el Manchester United y el Liverpool, sumadas al record perdedor ante los grandes de la Premier acabaron por dictar la sentencia de Felipão.

Scolari no pudo soportar la mala racha (Getty)

El lunes 2 de febrero de 2009, el mexicano Javier Aguirre abandonó el Atlético de Madrid cerrando una etapa que seguramente será recordada.

Muchos podrán definir ese pasaje de dos temporadas y media como positivo, mientras que otros lo podrán definir de un modo ambiguo.

Más allá de los logros o los fracasos del Vasco -que de acuerdo a mi opinión personal son sólo logros-, su salida marca un punto importante, y además nos deja un interrogante filoso. ¿Por qué no triunfan nuestros mejores técnicos en Europa?

Scolari se fue -o lo fueron- sin siquiera poder completar su primera temporada dirigiendo al Chelsea. Venía de un paso por la selección de Portugal, donde no se puede decir que le fue mal del todo mal...

Llegó a la final de la Euro 2004 (la perdió de local ante Grecia), y a las semifinales del Mundial 2006. Pudo haber llegado más lejos, pero, ¿cuándo Portugal llegó más lejos?

Fuera de ello, sus méritos en el fútbol, gracias a los títulos ganados en Brasil, ya con la selección en el Mundial 2002, o con Grêmio y Palmeiras en la Copa Libertadores, o con el propio Grêmio en el Brasileirão, libran a Felipão de la discusión sobre si es un técnico capaz o no.

Lo cierto es que Felipão no pudo con las diferencias culturales y con un vestuario lleno de figuras, a las cuales no les pudo llegar con su clásico discurso motivador/religioso.

Idem para el Vasco. ¿Quién puede negar que sea uno de los mejores técnicos mexicanos de todos los tiempos?

El más preparado, el que mejor se ha proyectado... seguramente muy pocos estarán en desacuerdo.

Sin embargo, ni Scolari ni Aguirre han podido llegar a lo más alto del podio. A la victoria final.

LOS EJEMPLOS ARGENTINOS
Si buscamos la variante de los entrenadores argentinos y su suerte en el viejo continente, podemos desplegar un amplio abanico de nombres ilustres, y así descubrir que todos ellos también se han ido con las manos vacías.

Otros brasileños en tener poca suerte han sido Vanderlei Luxemburgo o Sebastião Lazaroni, quienes también han dirigido a la seleção, aunque sin la fortuna de Felipão.

Y a esa lista, también podemos agregar a Zico, de buena campaña con el Fenerbanhçe, pero despedido tras dos años en los cuales ganó una Liga de Turquía (2006/07), y donde también llegó meritoriamente a los cuartos de final en la Champions League 2007/08.

Pero, volviendo a los argentinos, este es el repaso rápido que podemos hacer por los nombres más granados, para encontrar, asimismo, pocos éxitos.

Carlos Bianchi, el técnico argentino más ganador de los últimos 15 años, no pudo terminar un campeonato ni en la Roma ni en el Atlético de Madrid. Marcelo Bielsa tampoco pudo hacer lo propio en el Espanyol, aunque abandonó el club para hacerse cargo de la selección argentina.

Carlos Bilardo sólo registra 2 oscuros pasos por el Sevilla.

Alfio Basile duró 14 fechas en el Atlético de Madrid.

Y César Luis Menotti tuvo pasos por Barcelona, Atlético de Madrid y Sampdoria, y de esos pasajes rescatamos los títulos de la Copa del Rey y la Copa de la Liga 1982/83, junto a la Supercopa 1983, conquistados junto a Maradona y Schuster, lo cual se constituye en una auténtica gema, porque rescatar algún otro título obtenido por técnicos de esta parte del mundo en los últimos años, será un auténtico logro.

Curiosamente, el único argentino que en los últimos tiempos ha estado cerca de la gloria es Héctor Raúl Cúper, un hombre que muchos suponen un perdedor, o que en su propio país es visto con malos ojos.

Cúper llevó al Valencia a dos finales de Champions League, para caer ante el Real Madrid (1999/2000) y ante el Bayern Munich (2000/01, por penales).

En su primera temporada en el Inter (2001/02) perdió el campeonato en la última fecha ante la Juventus, justo en la época donde, según se supo tras las investigaciones del Moggigate en 2006, la Juve se valió de amaños con árbitros y demás trucos non-sancti para ganar torneos en Italia.

Luego, en la temporada siguiente, Cúper llevaría al nerazzurro a las semifinales de Champions para caer ante el Milan, en lo que se constituye como la mejor actuación -hasta hoy donde el Inter todavía está en carrera- del club interista en el máximo torneo de clubes de Europa en los últimos 28 años.

UN POCO DE HISTORIA
Dicho todo esto, hay que ir hasta lo profundo del archivo para encontrar el nombre de algún técnico nacido en esta parte del mundo, que verdaderamente haya triunfado en el exigente fútbol europeo.

Dentro de esa búsqueda, en la que puede haber alguna imperfección, sólo me he topado con tres nombres que son la excepción a la regla: Luis Antonio Gigio Carniglia, Helenio Herrera y Heriberto Herrera. Si alguno de los muy educados lectores que anda por ahí, encuentra otro, que me avise, y lo agrego.

Vale la pena, explicar brevemente quiénes son estos hombres, de los cuales el futbolero seguramente reconocerá a Helenio Herrera.

Carniglia -argentino- nació en Olivos, en 1917, y falleció en 1992. En su carrera como jugador (delantero), se destacó en Boca Juniors, donde fue campeón en 1940, pero una fractura sufrida en 1941 en un partido ante San Lorenzo dejó su carrera en peligro, tras lo cual, Gigio deambuló por diversos clubes (Chacarita, Atlas de México, Toulon y Nice (Niza) de Francia). Se retiraría en 1955, no sin antes obtener 2 títulos de la Ligue 1 con el Nice, y la Copa de Francia como jugador.

Destinado a ser entrenador, Carniglia ganaría la Ligue 1 con el Nice, y en 1957 recibiría el honor de ser elegido por Santiago Bernabéu para dirigir al Real Madrid.

En su primera temporada (1957/58), Carniglia conseguiría el doblete Liga-Copa de Europa, y en la segunda repetiría la Copa de Europa, en lo que sería la cuarta de aquel equipo glorioso que integraban Di Stefano, Puskas, Gento, Rial, y compañía.

Las malas lenguas dicen que Bernabéu lo despediría en 1959 por dejar a Puskas fuera del equipo de la final ante el Reims en Stuttgart, que el Madrid ganaría por 2-0, con goles de Mateo y Di Stefano.

Su carrera siguió, para la ganar la Copa de Ferias (hoy UEFA con la Roma en 1961, el cual es el único título internacional de la Loba).

Luego, entre otros clubes, dirigió al Milan, Deportivo La Coruña, Bologna y Juventus, de donde fue despedido en 1969, lo cual lo convierte en el último técnico en ser cesado por la Vecchia Signora.

En el final de su carrera, Carniglia fue asistente de Silvio Marzolini en Boca Juniors en 1981, coincidiendo con la primera época de Diego Maradona en el club de la Ribera.

Heriberto Herrera -paraguayo- nació en Guarambaré (a unos 30 kilómetros de la capital), en 1926 y falleció en Asunción en 1996. Luego de destacarse como delantero de Nacional de Asunción y la selección guaraní, con la cual obtuvo la Copa América de 1953 -la primera para la albirroja- Herrera pasa al fútbol de España, donde toma trascendencia en el Atlético de Madrid, llegando incluso a jugar un partido para la selección española.

Sin embargo, su carrera como entrenador lo vería triunfador en Italia, nada menos que en la Juventus, donde ganó el título de Serie A en 1966/67, y la Coppa Italia en 1964/65. Su período en Italia coincidió con el de Helenio Herrera en el llamado Grande Inter, lo cual le dio el apodo de HH2.

Además de los títulos, la estadística señala que HH2 es el tercer entrenador con mayor cantidad de partidos en la historia de la Juve, con 215, detrás de dos nombres que lo dicen todo y que llevan el honor de haber ganado las únicas dos Copas de Europa (o Champions) en la historia del club: Giovanni Trapattoni (596 partidos) y Marcello Lippi (405).

Para más curiosidades, Herrera se aleja de la Juve en 1969, para ser reemplazado por... Carniglia, quien sólo dura 12 partidos de Serie A.

Finalmente nos queda Helenio, un ciudadano del mundo, como él decía de sí mismo. Hijo de padres españoles que deciden emigrar a Argentina, Helenio nace en Buenos Aires el 17 de abril de 1910, y muere en Venecia el 9 de noviembre de 1997.

A sus 10 años, la familia decide dejar Buenos Aires para trasladarse a Marruecos. Helenio crece en Casablanca, se hace jugador de fútbol, y adopta la ciudadanía francesa, ya que por entonces el país era una colonia.

HH era defensor, y su único título como jugador fue el de la Copa de Francia, con el Red Star, en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial. Su carrera como jugador culmina en la temporada 1944/45, y allí nace el mito de HH entrenador.

A partir de ese punto, Herrera se convierte en la leyenda que nadie ha podido superar, y que quizás nadie que haya nacido de este lado del mundo pueda llegar emular, al menos en lo inmediato.

Pese a que la historia es larga, y tiene aristas muy interesantes que algún día valdrá la pena contar, HH coleccionó una cantidad de títulos asombrosa: ganó 7 torneos nacionales en España (2 ligas con el Atlético de Madrid y 2 con el Barcelona), e Italia (3 scudetti con el Inter); 1 Coppa Italia (Roma 1968/69); 1 Copa del Rey -del Generalísimo Franco en ese entonces- con el Barça; 2 Copas UEFA -de Ferias en ese entonces- con el Barcelona; y finalmente 2 Copas de Europa y 2 Intercontinentales (1963/64 y 1964/65), ambas con el mejor Inter de todos los tiempos, aquel Grande Inter.

Helenio remodeló el catenaccio que había nacido en Suiza en los años 30, y que Nereo Rocco había reflotado en los años 40 y 50, para luego ganar títulos internacionales con el Milan en los años 60.

La llamada Variante Herrera del sistema de carácter defensivo se basaba en el líbero, la marcación personal en defensa, hasta con 4 jugadores, y la claridad del conductor que se paraba delante del bloque defensivo para lanzar al equipo al ataque, sobre todo a través de precisos envíos largos, que en el caso del Inter era el español Luis Suárez.

Igualmente, más allá de lo táctico, Herrera le dio al jugador un toque de distinción en dos aspectos, el psicológico y el físico, donde para muchos fue todo un adelantado.

Dentro de aquellos que se inspiraron en su figura se destacó Juan Carlos Toto Lorenzo, quien además de dirigir a la selección argentina en el Mundial de 1966 y de darle a Boca Juniors sus primeras copas Libertadores e Intercontinental en los 70, también tendría un destacado paso por el fútbol de Italia, llegando a ganar una Copa Italia con la Roma en 1964.

Como verán, hay que meterse muy dentro de la historia como para encontrar técnicos de nuestra América que hayan podido obtener títulos en Europa, pero ejemplos hay.

Simplificando, podemos decir que -por ahora- nosotros ponemos el talento -con los jugadores- y que ellos ponen la táctica.

Algún día, quizás no muy lejano, nosotros podamos hacer que toda nuestra filosofía futbolística -la de los Scolari, los Bianchi o los Aguirre- sirva también para triunfar en los campos más prestigiosos de Europa. Por el momento, esta visto algo nos falta.

PD: Como era de esperarse, he podido seguir investigando, y he podido encontrar algunos errores... Hay otros 2 técnicos (argentinos) que rompen con la regla "no ganadora" de títulos. Jorge Valdano fue campeón con el Real Madrid en su primera temporada en el banquillo blanco, la 1994/95, con Iván Zamorano como goleador del torneo. Anteriormente, Alfredo Di Stefano había ganado una Liga, la 1970/71 con el Valencia, tras haber obtenido el Campeonato Nacional de Argentina en 1969 con Boca. Y en 1980 la Saeta obtuvo la Recopa de Europa, también con el Valencia, y con Mario Kempes como goleador y emblema del equipo Che.

BRISTOL -- Si nos basamos en los resultados, José Mário Félix dos Santos Mourinho es un técnico ganador. Ha llevado al Porto a lo más alto de Europa con la conquista de la Champions League en 2004, luego de haber ganado la UEFA en 2003 y el campeonato de la Liga de Portugal en esas dos temporadas.

Estos éxitos lo llevaron al Chelsea, donde se fama y su cuenta bancaria crecieron de un modo exponencial, del mismo modo que su ego. Allí, los títulos también le sonrieron, conquistando la Liga Premier en su primera temporada (2004/05), y repitiendo en la siguiente.
El portugués sigue montado en su soberbia (Getty)

Sin embargo, aún cuando contó con el apoyo total del magnate Roman Abramovich, el portugués no pudo volver a la final de la Champions, quedado eliminado dos veces en semifinales, a manos del Liverpool de Rafa Benítez.

Esta última eliminación, en Mayo de 2007, fue vital a la hora de la salida de Mou de Stamford Bridge, hecho que se produciría en Septiembre de ese mismo año, al cabo de un 1-1 en Londres ante el modesto Rosenborg en la Champions.

Al cabo de varios meses sabáticos, donde el entrenador nacido en Setúbal se mantuvo al margen de cámaras y micrófonos, The Special One llegó a Milán. El Inter había ganado tres torneos de Serie A en modo consecutivo, sin embargo Roberto Mancini ya no daba garantías a la hora de volver a conquistar la Champions, algo que el Inter había conseguido en dos ocasiones, en 1964 y en 1965 de la mano del Mago Helenio Herrera.

El desembarco de Mourinho al Inter se produjo con toda la pompa esperada. Los primeros fichajes recomendados fueron los del ghanés Sulley Muntari y del brasileño Mancini. Sin embargo, luego de la primera fecha de la Serie A, Mourinho exigió la compra de su paisano Ricardo Quaresma, quien además es representado por su mismo agente, el también portugués Jorge Mendes.

En un claro conflicto de intereses, que en la función pública hubiese generado más de un cuestionamiento, Mourinho le demandó la llegada de Quaresma al patrón del Inter, Massimo Moratti.

Don Massimo -ávido de más éxitos- abrió la chequera para no contradecir a su nuevo escudero, sin embargo, el ala portugués representaría el primer fracaso del hijo pródigo de Setúbal.

Por ese pase, el Inter cedió al promisorio joven portugués Pelé al Porto, y desembolsó 20 millones y medio de Euros. Esta fue la transferencia más cara del Inter en el mercado de verano.

Con Quaresma y Mancini en sus filas, Mourinho propuso un 4-3-3 muy ofensivo, con los 2 wings de habla portuguesa a los flancos del sueco Zlatan Ibrahimovic.

Mientras Ibra se convertía en figura del equipo y de la Serie A -en un gran acierto de Mourinho -los punteros se caían en el pozo más hondo de sus carreras.

Quaresma pasó de una temporada 07/08 en el Porto, donde registró buenos números (26 partidos de liga y 9 goles; más 8 y 2 tantos en Champions), a esta en curso, con 12 apariciones en Serie, y 5 en Champions, sin goles.

El lector sagaz recordará que Quaresma tampocó funcionó bien en el Barcelona hace 5 años, hecho que pudo haber llamado la atención de los dirigentes del Inter a la hora del fichaje...

Mancini fue de 31 presencias y 8 goles en Serie A, más 9 y 2 tantos en Champions en 2007/08 con la Roma, a 10 presencias en Liga -sin goles- y 3 en UCL- con 1 gol- en lo que va de la presente temporada.

Los números marcan el profundo contraste de estos dos jugadores, que con el correr de los meses fueron perdiendo la confianza del técnico hasta volverse totalmente prescindibles.

Tal es así, que el Chelsea se lleva a Quaresma a préstamo hasta final de la temporada, sabiendo que no lo podrá utilizar en Champions League.

El fracaso de los wines obligó a Mourinho a cambiar de sistema, pasando a un 4-4-2, con Ibrahimovic como titular, más una segunda punta que saldría de entre Adriano, Mario Balotelli, Victor Obinna, Julio Cruz y Hernán Crespo.

Crespo fue descartado al inicio de la temporada por Mou -es más, le recomendó buscarse un club-. Y el resto deambuló por el puesto sin afianzarse. Adriano tuvo 2 o 3 recaídas fuertes con sus viejos vicios, aunque en el interín demostró ser el que mejor se comunica con el filoso Ibra.

Todo parece indicar que si Adriano e Ibrahimovic no tienen problemas, el Inter va a estar seguro en ataque. Sin embargo, en el mediocampo, sólido con Javier Zanetti, Cambiasso, Muntari y Stankovic, parece hacer falta una pizca de talento. Como si un "10" clásico fuese el complemento ideal del buen trabajo defensivo de los 3 primeros, ya que el serbio Stankovic no es ni un 10, ni un enganche, ni un fantasista, como llaman a los creativos en Italia.

Si seguimos yendo hacia atrás, contrarios a la lógica del armado de los equipos, el centro de la defensa no goza de muy buena salud si Walter Samuel falta. Iván Ramiro Córdoba parece estar viviendo un presente con algunas dudas, y Nico Burdisso ha alternado buenas actuaciones, con otras olvidables. Por los costados, con Maicon y Maxwell/Santon (otro acierto de Mourinho), las cosas están bien para el Inter.

Chivu, otro nombre de peso en el equipo ha estado lesionado la mayor parte de la temporada, al igual que Materazzi y Patrick Vieira, y estas bajas han sido sensibles para la estructura del equipo.

Así llegamos a la conclusión de que el Inter no está funcionando bien. En que el estilo frontal de Mourinho no les cae bien a todos sus jugadores -sobre todo cuando se descarga con cambios y cuando ventila críticas a sus jugadores en medio de los partidos y ante cámaras y micrófonos- y que a veces, su soberbia no le ha permitido tomar en serio a ciertos rivales de la Serie A, como por ejemplo el Atalanta.
BRISTOL -- ... siempre se vuelve siempre al amor", diría  parafraseando  el tango Vuelvo al Sur escrito por Fernando "Pino" Solanas, aunque esta sea la vuelta a algo un tanto más vulgar --si se quiere-- que aquellos versos de Solanas adornados por la música de Astor Piazzolla y entonados originalmente por la voz del "Polaco" Roberto Goyeneche. Tres genios en lo suyo. Yo... ojalá pudiera ser una centésima parte de lo que son y han sido ellos.

En fin... Esto es algo más mundano. Es deporte. Es fútbol... Y este canal del blog será un buen vehículo para poder expresar detalles, pensamientos, que surgen del maravilloso juego.

Este fin de semana me quedé atrapado por David Beckham, viendo al inglés festejar su gol ante el Bologna, su primero con la camiseta del Milan. Para aquellos mal pensados, aclaro que me estoy refiriendo al lado futbolístico de Beckham...

El inglés está volviendo a ser quien era (Getty)

David llegó a Milán casi en silencio. Muchos pensaron que tras su pálido pasar por la MLS --no por su culpa, sino por la mediocridad de su equipo y quizás hasta de la liga-- Becks iba a Milán a pasear, o a mostrarse en las pasarelas que algún día lo tendrán como modelo full-time. Sin embargo, la historia ha sido otra.

El Patrón Berlusconi ordenó que fuera titular en su debut, ante la Roma (algo de esto sabrá Don Silvio), donde jugó para 6 puntos. En su segundo partido, mejoró un poco más --en la victoria ante la Fiorentina-- en aquel recordado partido que parecía la despedida de Kaká. Y al tercer partido... marcó, aunque para muchos, resucitó de entre los muertos del fútbol.

Beckham, como en toda su carrera, ha ido de menos a más. Logrando convencer, poco a poco, a aquellos que dicen que es sólo un producto de marketing. No posee un talento superlativo (y nunca presumió de ello), pero lo que hace, lo sabe hacer muy bien.

A sus 33 años (buena edad para resucitar&), y con la cuenta bancaria bien completa, se ha esforzado con la ilusión y la motivación de alguien que parece estar empezando. Sin embargo, Becks ya es un jugador que ha actuado en 3 mundiales con Inglaterra, y ha sido símbolo de dos los clubes más populares del mundo: Manchester United y Real Madrid, equipos con los cuales ganó todo.

Su profesionalismo y su amor al fútbol me han cautivado en este pasaje milanista, y parece no soy el único. "David ha salido de la figurita" (refiriéndose a la figurita de los álbumes), titulaba la columna del colega italiano Germano Bovolenta en La Gazzetta dello Sport del lunes, como un símbolo del convencimiento de la prensa italiana en torno a Beckham.

Encima de todo, Becks se muestra agradecido por vivir estos momentos de resurrección en Italia. Luego del encuentro, dijo: "Estoy feliz; no esperaba ser titular también en este partido; eso no lo espero nunca. Este es un gol especial, porque es el primero con el Milan. Es hermoso marcar con esta camiseta. Esta es una experiencia fantástica", eran las elocuentes declaraciones del más feliz del vestuario.

"Cuando llegó nos decían que era para figurar; ahora nos ruegan que hagamos lo posible para que se quede", se jacta el Administrador Delegado, o sea el número 2 del Milan, el inefable Adriano Galliani. Pero en marzo, Beckham debe regresar a la MLS, ya sea a jugar, o a resolver su futuro con Los Angeles Galaxy. "En Marzo vuelvo a Estados Unidos, después veremos. Ciertamente me siento muy bien aquí. El Milan es mi casa". El argumento parece de película, incluso la frase del final.

Mientras vive en un hotel por este período italiano de dos meses, David Beckham no parece un ave de paso sino alguien que se quiere quedar en la capital mundial de la moda y el diseño para jugar por el resto de su carrera. ¿Podrá el Spice Boy cumplir su deseo?

Pienso que no puedo quejarme (sería muy injusto) de esta hermosa profesión que me brinda lujos como el de estar en eventos de este calibre, aún así me toque encontrarme con gente como Vito De Palma...

A lo mejor el lector va a pensar que "odio" a ese pintoresco personaje que representa el querido Tano, pero en el fondo, nada que ver... Lo quiero mucho, y el resto es parte del show. Igualmente sólo puedo encontrarlo y mencionarlo en este texto con la excusa de la profesión.

Si algo quiere el AC Milan, es olvidar Estambul

La última vez que nos encontramos fue en el Mundial de Alemania (donde ganó la Italia de Vito), y este reencuentro es más que grato. Es más, aguanta todo, hasta la cargada porteña que compartimos con el Tano.

A esta altura, la gente me querrá preguntar por qué diablos (por no utilizar otras palabras más pesadas) estoy hablando de este señor De Palma (que también escribe en este espacio de ESPNdeportes.com), y en el fondo, todo tiene una explicación.

El feliz reencuentro lo agranda a Vito, bien italiano, quien, como mucha gente, ya palpita la final, y empieza a meter su consabidas cábalas, porque para muchos, sin ellas, el fútbol no sería fútbol.

Cábalas, costumbres y fetiches al margen, creo que gana el Milan, y aquí coincido con Vito.

Siendo bien cerebral, pienso que un equipo que tenga al calabrés Rino Gattuso, al gran capitán Paolo Maldini, a Kaká y Clarence Seedorf en sus filas, no puede perder. El sabor de la revancha también es un combustible importante, y todo eso es lo que empuja al rossonero.

No me separo mucho de Vito, puesto que en 10 años como comentarista de la Serie A, he sabido apreciar las bondades de un fútbol que a mucha gente no le gusta. Por eso, a veces lo defiendo con ahínco, como en este caso, porque creo en la superioridad del talento futbolístico del Milan, más allá de cualquier tipo de parcialidad, que en este caso (me pongo serio), no existe.

Pero ojo: enfrente hay un equipo experto (Liverpool), diferente en su actitud al Milan, con un técnico (Rafa Benítez) que no deja cabos sueltos, y que además cuenta con el capital de haber vencido a este mismo club hace nada menos que dos años en un partido lleno de drama y angustia.

Veo un encuentro cerrado, luchado, trabado, digno, pero veo mejor al Milan. Al cabo del mismo, ustedes me pueden pasar factura si me equivoco, pero es allí donde está la enorme esencia competitiva (y respetuosa) del fútbol. Esa que no debe morir jamás, y que esperemos que esté más viva que nunca en la final de Atenas del 23 de mayo de 2007.

Final morbosa

FECHA
21/05
2007
por Eduardo Biscayart
Falta poco más de un día para la final y, tanto Liverpool como Milan, ya están en Atenas. Las formaciones de ambos técnicos dejan ver algunas dudas que trataremos de despejar en el reconocimiento del terreno del martes por la noche.

Se me ocurre pensar que gran parte de la clave de este partido pasa por la carga emotiva que significa la revancha. La del Liverpool, para demostrar que realmente fue el mejor de aquella recordada noche de Estambul. Y la del Milan, para borrar la amargura que dejó perder una final luego de un primer tiempo brillante y al cabo de haber disfrutado de una ventaja de 3 goles.

También ya se palpitan varios choques que no pueden perderse. Aquel entre la voluntad inquebrantable de Rino Gattuso y la garra silenciosa y sin gestos ampulosos de Steven Gerrard. U otro sudamericano entre la personalidad del argentino Javier Mascherano y la clase del brasileño Kaká.

Ancelotti aún no da a conocer el equipo para la final

No hay dudas de que la clave del partido pasará por ver quién controla el balón y, al hacerlo, el mediojuego. Quien lo haga va a manejar los tiempos durante la mayor parte del encuentro, y si esto logra hacerlo el Milan, el resultado podría ser letal para el equipo inglés.

Por eso, todavía no se cómo Rafa Benítez puede leer el partido. Si va a salir con 2 puntas: Crouch y Kuyt. O si va a colocar 5 mediocampistas, teniendo en cuenta que Ancelotti sí lo va a hacer, y sólo se la jugaría con Alberto Gilardino como atacante.

Los 2 entrenadores tienen varias cartas con posibilidades de ser jugadas, y es por ello que el tema de las suposiciones/predicciones no se agota aquí.

Los acontecimientos que se sucedan en las próximas horas, van a ir lentamente perfilando un partido que, a la hora de definir la palabra morbo en el fútbol, deberá ser colocado como el mejor ejemplo. Puesto que si este partido tiene algún elemento de sobra, ese elemento es el morbo.

Atenas fue en su momento cuna de la civilización y sus monumentos lo atestiguan. Una larga ocupación turca, y el paso del inexorable señor tiempo, no pudieron llevarse sus tradiciones ni sus símbolos, como es el caso del Partenón ubicado en la Acrópolis, que aún sigue en pie pese a los vanos intentos de destrucción que sufriera en la época de la ocupación.

Atenas vive la cuenta regresiva para la final
Pocas ciudades en el mundo son capaces de ofrecer la calidad histórica y arqueológica que brinda la capital griega, y por ello, gran parte de los ingresos del país se basan en el turismo. El otro gran atractivo, además de la historia, es el recreativo, con los famosos cruceros por las islas del Mar Egeo, que según cuentan (ojalá lo pudiésemos asegurar algún día nosotros), son fantásticos.

El deporte también tiene su lugar en la historia de la ciudad. Los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia fueron reflotados en 1896 por el Barón Pierre de Coubertain. Las competencias de atletismo se llevaron a cabo en el viejo estadio Panathinakon, que todavía sigue en pie en el centro de la ciudad. Con ese evento se daría inicio a un ciclo cumbre para el deporte mundial. Sin embargo, por culpa de los avatares de la política, la ciudad habría de esperar 108 años para volver a ser sede.

En aquellos Juegos del 2004 se consagraron a atletas como Michael Phelps en natación y Hicham El Guerrouj o Kenenisa Bekele en atletismo. Asimismo las selecciones argentinas de básquet y fútbol también conocieron una gloria histórica, hasta entonces inédita, en escenarios atenienses, junto con el ya inmortal maratonista brasileño Vanderlei de Lima, quien fuese objeto de un ataque infame cuando lideraba la clásica prueba de ruta, donde finalmente sería tercero.

El fútbol también ha visto eventos importantes en Atenas, entre ellos 2 finales de Copa de Europa (hoy Champions League). La de 1982/83, ganada por el Hamburgo ante la Juventus por 1-0 (gol de Félix Magath), y la de 1993/94 obtenida por el Milan de Fabio Capello ante el Barcelona, con un notable 4-0, dentro de un partido donde jugó el prócer Paolo Maldini.

Ambas se llevaron a cabo en el escenario que se convirtió en Estadio Olímpico en 2004. La notable construcción reformada para los Juegos por el notable arquitecto español Santiago Calatrava ya estaba iluminada el domingo, como queriendo invitar a la historia para que esta se haga presente una vez más en la noche del miércoles.

El largo cruce al charco nos deposita nuevamente en el Viejo Vontinente, y Europa nos recibe con los brazos abiertos para otra apasionante final de la Champions League de la UEFA.

Dos viejos conocidos, Liverpool y Milan se verán las caras en el Estadio Olímpico de Atenas a las 21:45 hora local del miércoles 23, y con esta ocasión de lujo retomo un contacto con los habituales de www.espndeportes.com, que supimos tener como costumbre durante el pasado Mundial Alemania 2006.

Benítez busca una nueva Champions
Las caras que hemos venido a la vieja Atenas, son casi las mismas de todos los días. Junto a Mario Kempes, Fernando Palomo, Quique Wolff, Daniel Brailovski, Juan Yankilevich, José Hernández y un enorme grupo de anónimos, y otros no tanto, tenemos el objetivo de siempre: llevarles las noticias, nuestra opinión y todo lo que ocurra alrededor de un partido que promete ser histórico, y que pretende ser la revancha de otro memorable jugado hace 2 años en Estambul.

Jamás se me olvidará aquel partido, visto junto a amigos, cerrado con una enorme sensación de incredulidad, asombro y estupor, luego del empate del Liverpool y la victoria inglesa por penales. Mi sensación entonces fue agridulce: injusticia por el Milan, honor al corazón inglés y rendición ante la ruleta de los doce pasos. Recuerdo el final del encuentro, y luego la inexorable e inevitable búsqueda de respuestas, que al día de hoy no encuentro.

Mucha agua ha corrido bajo el puente, desde ese 25 de mayo de 2005... el Milan se vio salpicado por el escándalo del calciopoli, y esperaba una temporada 2006/07 para el olvido, sin embargo, aquí está. Y el Liverpool tuvo otra campaña para el olvido (a nivel doméstico), sigue sin ganar la Liga Premier desde 1990, y sin embargo, aquí está.

La final es dignísima, y esperemos que el ganador no nos deje dudas.

Mientras tanto, la cuenta regresiva continúa, y por eso les propongo que nos encontremos el lunes para más de las sensaciones de Atenas y su nueva final.

La Copa ya viaja rumbo a Italia, la organización ya comienza a pensar en Sudáfrica, y a nosotros sólo nos queda emprender el camino de la vuelta.

Ha sido una experiencia formidable, donde me tocó compartir un gran grupo de trabajo con profesionales de alto calibre como Ciro Procuna, Daniel Brailovsky, y otros que de tanto en tanto nos acompañaron como Jorge Barril, John Sutcliffe y Juan Yankilevich.

A nosotros y a muchos otros nos toca poner la cara, pero que quede bien claro que nuestro equipo tuvo muchos otros jugadores que no aparecen frente de la cámara, y que son vitales a la hora de emprender un proyecto tan complejo como este.

Nos dimos el lujo de conocer a fondo un hermoso país como Alemania, gracias al privilegio de poder recorrerlo de punta a punta. Nos deslumbramos con Berlín, una capital fantástica, llena de historia, y disfrutamos de cada instante con mucha pasión, aun en los pequeños pueblitos que tocamos.

Quizás, donde nos hayamos quedado en deuda, haya sido en el fútbol, pero ese es un tema que aún no podemos controlar nosotros... Nos fallaron los Ronaldinho, los Deco, los técnicos que nos impidieron ver a los grandes jugadores como Messi, y aquellos otros que siempre salieron a la cancha a cuidar el resultado.

A favor nos queda el saldo de la combatividad italiana, que demostró que en medio de los momentos de crisis siempre se debe creer en el jugador, porque como un día dijo Maradona, "la pelota no se mancha".

Los italianos, con Gattuso, Cannavaro, Grosso, Pirlo, Zambrotta y compañía al frente, dejaron en claro que el futbolista siempre va a más, siempre sale a ganar, y que los hechos políticos o judiciales nunca empañarán una competencia donde el prestigio en juego es enorme.

Me queda el sabor amargo de la despedida de Zidane, un crack majestuoso, que ante el stress de la final y del adiós, perdió la cabeza ante una palabrita de más que quizás le haya dicho el italiano Marco Materazzi.

En el claro ocaso de su trayectoria, y digo ocaso sólo porque la luz futbolística de Zidane se apagó al encenderse la roja de Elizondo, Zizou dejó expresado con una gran contundencia que ha sido un gran jugador, de esos que no abundan, y que aun a los 34 años fue capaz de entregar el fútbol más brillante del torneo. Por eso, será ampliamente extrañado, ya que en Alemania también nos demostró que la clase no sabe de calendarios.

También me queda la pena argentina, con un equipo que estaba para mucho más, pero que no fue capaz de hacer algo que sí hizo Italia: noquear al local en su propia casa.

Por supuesto que la decepción colectiva brasileña también merece ser destacada, con Carlos Alberto Parreira a la cabeza.

Ronaldinho aparece como el blanco fácil de todas las críticas, pero el fracaso verdeoro fue del equipo, y está visto que cuando esto ocurre, no hay individualidad que se salve.

Italia es el campeón. Cannavaro merecería el premio al mejor jugador del torneo, pero en este mundo al revés de la FIFA, todo es posible, y aun pese a la clamorosa expulsión de Zidane en la final, el francés ha sido nombrado como el mejor jugador del torneo.

Imposible enmendar o justificar esos errores a este punto... Por eso me despido hasta nuevas aventuras. Ya nos veremos pronto. Muchas gracias por aguantarme y por leerme, a aquellos que lo han hecho siempre.

Con un pie en el avión, les mando un gran abrazo desde Berlín, en la tarde del día después al final de Alemania 2006.

La Italia de Cannavaro, Buffon y Gattuso se diplomó de campeona traicionando el estilo ofensivo mostrado en buena parte del torneo, y a la vez siéndole fiel al esquema cuidadoso y por momentos temeroso que la caracterizó en buenos pasajes de su historia futbolística.

Junto al Ruso Brailovsky y Ciro Procuna, cerramos el mundial en el Olympiastadion viendo una de las finales más opacas de los últimos tiempos, que a la vez resultó el fiel reflejo de un campeonato que dejó muy poco fútbol para disfrutar.

Las horas previas al partido fueron memorables y hacían presagiar una fiesta. El viaje al estadio y el espectáculo que se veía en las inmediaciones del mismo, eran dignos de un encuentro histórico, pero Italia nos defraudaría en la cancha, aunque a la larga terminaría celebrando gracias a la puntería de sus jugadores en los remates de la definición tras el 1-1 de los 120 minutos necesarios.

Zidane nos regaló el 1-0 con una definición infartante desde el punto penal, pero Marco Materazzi (estos dos volverían a ser clave en otro momento) igualaría rápidamente de cabeza, como para aplacar un comienzo que prometía mucho.

Lo que siguió a ese inicio de alto ritmo, no fue similar, lamentablemente. Luego, Francia se encargó de proponer el juego e Italia de replegarse, para casi no sacar ni siquiera contrataques.

Zidane manejaba los hilos, Ribery corría por todos lados, Sagnol subía con acierto, Malouda encaraba siempre, aunque a veces con errores, y Henry metía siempre el cuerpo, aunque con un fútbol lejano al de sus mejores exhibiciones. La defensa, no sufría.

Con eso, los de Domenech mandaban en la cancha, y así lo harían hasta la expulsión de Zizou, cuando el 10 perdió la cabeza, al pretender usarla para vengarse de una palabra de más que seguramente le tiró el casi-nunca-correcto Materazzi.

Hasta ahí, Francia había creado las acciones de mayor peligro, entre las cuáles se destaca un cabezazo de Zidane tras centro de Sagnol, en el que Buffon salvó a Italia, en lo que hoy parece la atajada del campeonato.

Por momentos parecía que Italia estaba con uno menos, por su falta de llegada y por su acción de repliegue, pero lo cierto es que pese a los cambios de tinte ofensivo de Lippi, los azzurri iban para atrás.

Tras la expulsión de Zidane en la correcta decisión de Horacio Elizondo, que tuvo una buena tarea bien respaldado por Rodolfo Otero y Darío García, Francia siguió teniendo la pelota en una mayor proporción, y ni siquiera ese factor importante nos dejó ver una reacción italiana.

Al igual que en Estados Unidos '94, el encuentro se metió en el túnel sin salida de los penales, y estos volvieron a dictar la suerte de un mundial de poco brillo. En este caso, Italia fue el ganador, y la carga de errar el tiro definitivo recayó en un muy poco utilizado David Trezeguet, que así cerró un mundial para el olvido.

Mi amigo Vito De Palma festeja, su Italia, también. El fútbol mostrado por la azzurra en la noche berlinesa no fue nada brillante, pero las figuras estoicas de Cannavaro, Buffon y Gattuso, quisieron que el pecho del por estar horas vapuleado Calcio, se hinchara de gloria y volviese a gritar, ¡Campione!

El día de la final ya llegó. Berlín terminó el sábado 8 embriagada luego de la victoria alemana ante Portugal en el partido por el tercer puesto, y por estas horas ya comienza a prepararse para una jornada futbolística histórica.

Franceses e italianos ya están listos, y el partido, a priori, no tiene favoritos. Zidane y Henry contra Cannavaro y Gattuso. Toni y Totti ante Thuram y Makelele. ¿Serán estos los actores principales del encuentro decisivo, o el argumento clásico se romperá con un actor de reparto, tipo Grosso, Vieira, Ribery o Malouda?

También será un duelo entre la experiencia y la clase de Marcello Lippi contra la seguridad de Raymond Domenech en el enfrentamiento de los técnicos.

¿Llegarán a pesar los suplentes? ¿Podrán los Del Piero, Trezeguet, Wiltord o Iaquinta tener algo que decir en esta historia?

A partir de las 20 horas de este domingo berlinés, que no será un domingo más, iremos encontrando las respuestas.

La noche profunda (ya madrugada) me encuentra cerrando este blog, al cabo de unos tragos en el bar de la esquina del hotel con todos varios de los muchachos del grupo, y mientras apago la computadora, me quedo pensando en quién se quedará con la gloria en este duelo apasionante que nos entregará el Olympiastadion, y que seguramente seguirá el mundo entero.

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