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La magia de la Copa Davis que ya no es tal...

La magia de la Copa Davis, como le llaman, ya no es tal... De hecho, la historia de la competición que deparó resultados ajenos a toda lógica funcionó a medias en Málaga, donde por ejemplo 8 de los 14 partidos de singles se guiaron por la previsión del ranking y ganó el jugador mejor clasificado.

Al único equipo al que esa magia le jugó una mala pasada en los dos partidos fue a España, pues en su eliminatoria de cuartos de final tanto Pablo Carreño como Roberto Bautista perdieron ante jugadores inferiores en la lista de la ATP. Carreño, 13°, perdió ante Marin Cilic, 17°, y Bautista, 21°, ante Borna Coric, 26°.

El resultado más lejano a la teoría de la clasificación fue la victoria de Jan-Lennard Struff, número 152, sobre Denis Shapovalov, 18°. Un mal estreno del canadiense, que, sin embargo, levantó al final la ensaladera de campeón.

La victoria del italiano Lorenzo Sonego, 45°, sobre el estadounidense Frances Tiafoe, 19°, tampoco respetó la jerarquía del ranking.

Ya en semifinales, Shapovalov volvió a dar una alegría a uno de sus perseguidores al caer ante Lorenzo Sonego (45°), confirmado como un gran competidor de Davis; y De Miñaur (24°) pasó por encima de Cilic (17°). En los otro ocho partidos individuales de esta fase final ganaron los que el ranking decía que tenían que ganar.

En los cuatro partidos de dobles disputados fue más complicado aplicar una lógica por los cambios introducidos por los capitanes en algunas parejas habituales. Pero las grandes sorpresas fueron la derrota de los alemanes Tim Puetz y Kevin Krawietz, invictos en la Davis y que sumaban ocho victorias seguidas como pareja, ante los canadienses Vasek Pospisil y Denis Shapovalov; y, sobre todo, la de los croatas Mate Pavic y Nikola Mektic, subcampeones la semana pasada de las finales ATP, en semifinales ante los australianos Max Purcell y Jordan Thompson.