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Es oficial: la operación Jadon Sancho al Manchester United se ha convertido en una saga

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Con mucho pesar, nos sentimos en la obligación de informarles que la propuesta transferencia de Jadon Sancho, que iría del Borussia Dortmund al Manchester United ha alcanzado oficialmente estatus de "saga" o telenovela. Después de semanas y semanas de rumores e informes periodísticos, lo último que ha surgido desde la mesa de negociaciones es que el Dortmund ha interrumpido las conversaciones, apartándose luego que el United no cumpliera con la fecha límite del 10 de agosto para llegar a un acuerdo.

El United frunció el ceño al escuchar la cuantiosa cifra de €120 millones con la cual el Dortmund ha valorado el pase de Sancho. Asimismo, ha crecido la frustración del club de la Premier League, debido al ritmo glacial del avance de las negociaciones.

Con esta operación a punto de fracasar, el director directivo Michael Zorc confirmó en la jornada del lunes que el Dortmund tiene todas las intenciones de que Sancho forme parte de su plantilla para la temporada 2020-21. El extremo de la selección de Inglaterra viajó con el club de la Bundesliga para participar en su campamento de entrenamientos pretemporada en Suiza, tal como lo confirmó un travieso tuit publicado por el club.

Adicionalmente, Zorc indicó a los periodistas que la decisión del Dortmund de mantener a Sancho en sus filas era "definitiva", reiterando que el delantero se encuentra bajo un contrato que se mantendrá vigente hasta 2023.

Así termina todo el asunto, ¿cierto? Pues no, porque varias fuentes han indicado a ESPN que el United seguirá buscando concretar un pacto para hacerse con Sancho, mientras siguen explorando distintas alternativas. Podemos esperar ver a los negociadores del United volver a Dortmund en las próximas semanas, con un gigantesco cheque de utilería en su equipaje, mientras todo este tedioso asunto vuelve a cobrar vida.

Sin embargo, la saga de Sancho palidece en comparación a los relatos más agotadores de pases que bien terminaron en un negocio concreto, una transacción colapsada o nunca pudieron avanzar más allá de las columnas de rumores.

Cristiano Ronaldo (Manchester United a Real Madrid)

Todo comenzó el día de la final de la Champions League en 2008, cuando varios diarios españoles de prestigio publicaron artículos en los cuales aseguraban que Cristiano dejaría el United para probar suerte en el Santiago Bernabéu.

Como es de imaginarse, las informaciones causaron la furia de Sir Alex Ferguson. El resentimiento entre United y Madrid se mantuvo durante varios meses, a medida que la prensa española seguía avivando el fuego con respecto a un presunto "pacto de caballeros" que habría sido concretado en privado entre todas las partes involucradas.

Todos los rumores provocaron que Fergie hiciera su famosa declaración en la cual aseguró tajante que "no les vendería [al Madrid] ni un virus", mucho menos a su mejor jugador. El entonces técnico del United prosiguió diciendo que un fichaje con "esa mafia" sería "la peor cosa posible" para la carrera de Ronaldo.

Tristemente para los Red Devils, las cáusticas palabras de advertencia de Ferguson cayeron en oídos sordos y el coloso portugués finalmente fichó por la Casa Blanca en una transferencia récord valorada en €80 millones. En retrospectiva, la jugada salió muy bien para Cristiano y el Madrid.

Cesc Fabregas (Arsenal a Barcelona)

Si bien es cierto que los rumores de un regreso de Fábregas al Barcelona persistieron durante varios años, las cosas realmente alcanzaron niveles insoportables durante la temporada 2009-10.

Una cantidad de jugadores del Barça había expresado en público su deseo de que Cesc dejara el Arsenal y volviera a su hogar espiritual en Cataluña (véase la tristemente célebre declaración de Xavi Hernández sobre el "ADN Barça").

Todo esto sucedió antes que Carles Puyol y Pepe Reina colocaran a la fuerza una camiseta del Barça sobre los hombros del mediocampista del Arsenal para una foto, mientras celebraban juntos el triunfo de la selección de España en el Mundial de Suráfrica 2010.

En definitiva, el llamado de los genes terminó siendo irresistible y Fábregas volvió a firmar con el club de su niñez en agosto de 2011, con un pase inicialmente estimado en €29 millones, poniendo punto final a una de las sagas de transferencias más prolongadas en memoria reciente.

Paul Pogba (Juventus a Manchester United)

Cuatro años después de partir por apenas 800,000 libras esterlinas, Pogba finalmente hizo su gran regreso al United en 2016, en una transacción que impuso récord mundial en su momento, generándole una cómoda ganancia de 88 millones de libras esterlinas a la Juventus sobre su inversión en el francés.

El clamor de los seguidores de los Red Devils por su fichaje provocó meses de alboroto mediático, con la Juve ofreciendo un nuevo pacto y el Real Madrid inmiscuyéndose con sus propias propuestas.

Sin embargo, Pogba eligió escuchar a su madre para regresar a Old Trafford, con la intención de cumplir su "destino".

La negociación se prolongó por tanto tiempo que la mayoría había caído dormida cuando, después de la medianoche hora de Manchester, se hizo el sumamente vistoso anuncio oficial con la participación del rapero Stormzy, ubicándose como uno de los mejores anuncios de fichajes en la historia.

Gareth Bale (Tottenham a Real Madrid)

El gran pase de Bale al Bernabéu se concretó en septiembre de 2013, luego que las negociaciones y especulaciones persistieran durante todo el verano: día tras día, semana tras semana.

El presidente del Tottenham Daniel Levy estaba totalmente preparado para volver a jugar duro a la hora de negociar a su figura estrella, lo que eventualmente disparó la tarifa de Bale, muy por encima de la cifra récord que el Madrid pagó por Cristiano Ronaldo.

Se informó que la operación estuvo cerca de fracasar en varias ocasiones, a medida que resurgían las incógnitas con respecto a las lesiones de Bale. Sin embargo, Levy y el Madrid lograron alzar la vara y pactar un nuevo pase récord por €100 millones, para el alivio del resto del mundo.

Neymar (Barcelona a Paris Saint-Germain... ¿y viceversa?)

Si su transferencia original, del Santos al Barça, no fuera suficientemente conflictiva, Neymar elevó el nivel de la truculencia a niveles insospechados cuando decidió partir con rumbo al PSG en el verano de 2017.

Rápidamente, el PSG activó la cláusula de rescisión del delantero de la selección de Brasil por €222 millones; sin embargo, La Liga española rechazó el pago, alegando violaciones del Fair Play Financiero. Esto desató una intensa disputa entre todas las partes involucradas.

A pesar de la insistencia de Gerard Pique de que Neymar se quedaría en el Barcelona, eventualmente, la transferencia récord mundial se concretó a principios de agosto. A pesar de ello, la guerra de declaraciones, las discusiones y reyertas legales continuaron por un buen tiempo.

Dos años después de su llegada a Francia, Neymar decidió que ya estaba cansado del PSG y que quería volver al Barcelona, lo que desató tres meses más de titulares interminables.

A pesar de los deseos de Neymar, Barça y PSG no pudieron lograr un acuerdo y el artillero brasileño sigue en las filas del club parisino... por los momentos.

Luis Suárez (Liverpool a Barcelona)

Para el verano de 2013, Suárez tenía la firme decisión de dejar el Liverpool, con el fin de probar sus talentos en la Champions League, preferiblemente con el Barcelona.

Entonces, el Arsenal complicó el panorama, presentando una oferta por Suárez por 40.000.001 libras esterlinas, creyendo erróneamente que su propuesta activaría la cláusula de rescisión del artillero uruguayo por 40 millones de libras. No fue así.

Sin embargo, Suárez ejerció su derecho al pataleo en público, molesto porque no se le permitía salir del Liverpool. "El Pistolero" alegó que el club le había prometido su partida si no lograban clasificar a la Champions (los Reds acababan de quedar en el séptimo puesto).

De acuerdo con la larga y venerada tradición, la queja de Suárez fue atendida con un sustancial incremento salarial y la promesa de que, si le daba una buena temporada más al Liverpool, se le permitiría ir al club que quisiera al verano siguiente.

Suárez cumplió con su obligación, dejando el pellejo para marcar 31 goles con un Liverpool que irrumpió hasta terminar segundo en la Premier League, luego que su amenaza por el título fallara en el último segundo. Poco después, su figura partió con rumbo al Camp Nou en un pacto valorado en 75 millones de libras esterlinas.