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La Liga MX puede aprovechar esta pausa para resolver el problema de ascenso y descenso

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Las decisiones que tendrán que tomar los directivos frente a los tiempos difíciles (2:39)

El actual contexto ha llevado a la FIFA a reflexionar su accionar, Faitelson analiza si será lo mismo para futbol mexicano. (2:39)

CIUDAD DE MÉXICO -- El presidente de la Liga MX, Enrique Bonilla, es la persona más conocida de México que se ha contagiado el coronavirus, al menos hasta el 24 de marzo. Evidentemente, las grandes decisiones con respecto al futuro del fútbol están en suspenso mientras la liga permanece en pausa y Bonilla se recupera.

Pero este corte inesperado también le brinda al fútbol mexicano una oportunidad de reflexión, una pausa para la introspección.

Existen un sinfín de desafíos y oportunidades, incluyendo el ascenso/descenso, cuánto gravitar hacia la Major League Soccer y la constitución de su segunda división.

El fútbol mexicano se ha visto tironeado por diferentes influencias e ideas a lo largo de su historia. Limítrofe con Estados Unidos, e impregnado por la cultura deportiva singular de este país, México también es una parte importante de América Latina y tiene una fuerte conexión histórica con Europa.

En parte, estas influencias dieron lugar a un sistema de liga que es una anomalía, atípica en el escenario mundial, creada por la fusión de diferentes ideas. Ninguna otra liga tiene la combinación de dos temporadas y dos campeones por año, playoffs y un sistema de descenso basado en los puntos por partido sobre el transcurso de los últimos tres años (seis temporadas).

El atractivo de la CONMEBOL y su nivel más alto de competencia llevó a los clubes mexicanos a jugar la prestigiosa Copa Libertadores entre 1998 y 2016, mientras que la selección nacional de México jugó la Copa América entre 1993 y 2016, y fue finalista dos veces.

Pero al postularse en conjunto con EE.UU. para el Mundial 2026, México quedó más cerca que nunca de Estados Unidos y Canadá, y de su sitio geográfico natural en la CONCACAF.

La Liga MX y la MLS se asociaron oficialmente en marzo de 2018 en uno de los proyectos conjuntos más ambiciosos del fútbol mundial. El "sueño" es llegar a una liga conjunta. Iniciativas como la Leagues Cup, la Campeones Cup, posibles partidos interligas con puntos en juego, un All-Star Game y cada vez más intercambios en inferiores son pasos intermedios en un proceso para ganar confianza.

Pero antes de dar cualquier paso importante, la Liga MX debe poner su casa en orden. Debe tener una idea clara de dónde quiere ir y hacer los cambios necesarios para llegar a destino. Y eso no es fácil en una liga en la que los distintos propietarios de los equipos deben llegar a un acuerdo sobre las decisiones importantes.

El sistema de ascenso y descenso se ha convertido en el protagonista del debate sobre el futuro de la Liga MX. Las reuniones por el tema quedaron en suspenso debido a la crisis del coronavirus, pero volverá a estar sobre la mesa cuando se reanude la actividad de la liga.

El ejemplo reciente de Veracruz fue un devastador recordatorio del tipo de propietarios que la Liga MX no quiere tener cerca de la liga. El propietario de Veracruz, Fidel Kuri, no pagaba los salarios a tiempo, tenía afiliaciones políticas evidentes, el equipo tenía un pésimo desempeño en la cancha y toda la situación se convirtió en un desastre en términos de relaciones públicas para el fútbol mexicano. El club fue noticia a nivel internacional y pintó la Liga MX como un páramo futbolístico más que como un integrante clave del escenario deportivo de América del Norte. Veracruz fue expulsado de la liga el pasado mes de diciembre, por lo que, de 19 equipos, la liga pasó a tener 18.

La Liga MX apunta a llegar a los 20 equipos. Según las reglas, los clubes deben ser financieramente sólidos, deben ser capaces de probar el origen de sus fondos y no tener influencias políticas demasiado fuertes. Un gran problema es que múltiples reportes sugieren que ninguno de los equipos de Ascenso MX (la segunda división) pasaron la prueba de "certificación" para ser elegibles para un ascenso, lo cual representa una amenaza existencial y plantea el interrogante de cómo va a hacer la Liga MX para llegar a los 20 clubes. (Spoiler: probablemente sea mediante un proceso de compra en un sistema de franquicias).

Encontrar propietarios ambiciosos ha sido problemático y se ha citado como una justificación para permitir propiedades múltiples (tres propietarios de la Liga MX tienen dos clubes cada uno), pero para un país de 130 millones de personas, donde el fútbol es el deporte número uno, la situación no es para nada positiva, sobre todo si se tiene en cuenta el mercado natural de los Estados Unidos y el hecho de que la Liga MX es la liga más vista en la televisión estadounidense.

Ascenso MX ha tenido problemas últimamente. Hubo 18 clubes en la división para el Clausura 2017, y ahora sólo hay 12. De los 12, tres clubes son propiedad de compañías con clubes de la Liga MX y no pueden ascender por esa misma razón. De hecho, entre los 18 clubes de la Liga MX y los 12 de Ascenso MX, sólo hay 23 grupos propietarios.

La idea de suspender el ascenso/descenso hasta después de la Copa del Mundo 2026 ha sido discutida y es real. La teoría es que cerrar el ascenso/descenso les proporcionaría estabilidad a los grupos propietarios de la Liga MX, les daría tiempo para que los clubes de segunda división desarrollen instalaciones para que puedan dar el salto a la Liga MX y, lo más importante, ayudaría a atraer nuevas inversiones. En una época en la que la propiedad de los clubes de fútbol se ha convertido en una oportunidad de inversión global, sólo uno de los clubes de México - el club hermano de Atlético Madrid, Atlético San Luis - es de un inversor extranjero.

En el caso que el ascenso/descenso se suspenda, Ascenso MX se podría convertir en una liga de desarrollo, según los reportes, con restricciones de edad y límites para los extranjeros. La idea de que los clubes de primera división también presenten equipos ha estado dando vuelta.

Pero si eso sucede, sólo fortalecería la idea de que el cierre del ascenso/descenso no es temporario y que esta es una movida para acercarse más al modelo de la MLS - que podría perjudicar a los equipos de Ascenso MX y a los jugadores que están esperando la promoción.

"Nos preocupan nuestro producto, nuestra categoría, nuestros fans, nuestros estadios, nuestros jugadores, nuestra televisión [y] no estamos recibiendo las respuestas que nuestros propietarios necesitan para hacer que nuestros equipos sean rentables y nuestras instituciones financieramente estables", le dijo a ESPN el propietario y presidente de Club Celaya, Alan Achar, el mes pasado.

Los jugadores protestaron quedándose quietos el primer minuto de cada partido el fin de semana pasado antes de parar.

"Sin Ascenso no hay desarrollo", es un hashtag que han estado usando los jugadores de segunda división, mientras que un video del presidente de la Federación Mexicana, Yon de Luisa, diciendo a los reporteros, "queremos una liga en la que la promoción y el descenso existan" ha sido ampliamente twitteado.

Hay poco para incentivar a los clubes de Ascenso MX para que acepten un potencial cierre del ascenso/descenso, incluso si la idea de vender derechos de TV en colectivo puede generales un buen empujón en cuanto a ingresos.

Está claro que el status quo tiene que cambiar.

Las opciones de cambio son claras: abrir un ascenso/descenso con dos o tres equipos por año ascendiendo o descendiendo entre las dos divisiones top, según los puntos totales entre la Apertura y la Clausura, o cerrarlas por completo, siguiendo el modelo de la MLS e intentar atraer inversiones.

Es probable que la tendencia se incline hacia la última opción, con la decisión, en última instancia siendo responsabilidad de los propietarios de la Liga MX. Después de todo, ¿qué propietario votaría contra una movida que pueda aumentar el valor de su club de la noche a la mañana?

Pero hay resistencia de todos lados. La Liga Balompié Mexicano fue anunciada el 29 de enero por las leyendas de México, Carlos Salcido y Ramón Morales. Es una nueva liga que apunta a competir con la Liga MX. En el diagrama inicial de la liga, que está programada para comenzar en septiembre, se ha comentado que los derechos de televisión estarían compartidos, no hay sistema de playoff, y ascenso y descenso completo entre las tres divisiones.

Mientras que el idealista proyecto casi seguro no superará la Liga MX o no será reconocido por la Federación Mexicana, pone en relieve que hay descontento.

La Liga MX necesita tomar la iniciativa, establecer una agenda, elaborar reglas claras y, sobre todo, hacerlas cumplir. La consistencia será la clave para atraer a nuevas inversiones, así como cualquier avance hacia algún acuerdo de derechos de televisión colectivo.

El acuerdo colectivo de emisión televisiva de la Premier League fue clave para que la primera división inglesa se convirtiera en una marca líder a nivel global, mientras que, hasta los gigantes de La Liga, Real Madrid y Barcelona, habían comenzado a creer que todos se podrían beneficiar de un acuerdo colectivo cuando la primera división española hizo lo mismo en 2016.

Hay impulso para que en México suceda lo mismo, pero se hace muy complicado para Club América, que se podría decir que es el club más importante de la Liga MX y Morelia, ya que los dos son propiedad de conglomerados de medios.

De todas maneras, Bonilla ha dicho que cree que puede ser posible.

Todo lo anterior se suma a la relación entre Liga MX y MLS. Todo lo que se ha dicho con respecto a tener 20 equipos, suspender el ascenso/descenso y desarrollar torneos como Copas de Liga y el All-Stars game de Liga MX vs. MLS se vincula directamente con la apariencia que tendrá en el futuro el juego estadounidense. La Liga MX no tiene que ser una copia de la MLS, pero tiene que dar pasos para asegurarse de que la sociedad entre ambas funcione.

De todas maneras, también hay puntos de fricción. Portland Timbers y Necaxa están en medio de una demanda legal por la transferencia de Brian Fernández, según han confirmado fuentes, y la FIFA confirmó a ESPN que Monterrey ha iniciado una queja por el interés de Inter Miami por Rodolfo Pizarro.

Esos casos involucran a clubes individuales, pero no envían un mensaje de unidad y sociedad. Y, además, Bonilla nunca ha descartado un regreso a la Copa Libertadores.

La lista de cuestiones a resolver es larga, y la Liga MX necesita solucionar todos los problemas. Al juego mexicano le puede venir bien aprovechar este receso para hacer que todos los integrantes de la misma se posicionen en la misma página y se muevan hacia la misma dirección.