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Grupo de socios quiere presentar voto de censura para echar a Bartomeu de la presidencia del Barcelona

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BARCELONA -- Un grupo de socios integrados en la plataforma Cor Blaugrana (Corazón azulgrana) tiene intención de presentar un voto de censura contra la directiva del Barcelona encabezada por Josep Maria Bartomeu, con el ánimo de forzar su salida del club y avanzar las elecciones a la presidencia, previstas ahora mismo para el verano de 2021.

Esta es la segunda ocasión en tres años que la directiva del Barça es puesta en cuestión por un grupo de socios a través de este mecanismo. En 2017 no llegó a celebrarse ningún referéndum del voto de censura porque su entonces impulsor, Agustí Benedito, no alcanzó las 16,257 firmas necesarias para llevarlo a cabo.

"La gestión del club es inaceptable”, explicó Josep Maria Cremades, portavoz de la platafoma de socios que quiere llevar adelante esta moción en la Cadena Ser, consciente de la dificultad de la empresa porque " tenemos en contra que no hay partidos en el Camp Nou, que hay una pandemia en la que no se aconsejan los desplazamientos y que tan solo falta un año para las elecciones... Pero a pesar de ello queremos hacer este voto de censura, que explica la indignación que sentimos".

Lograr el objetivo se entiende una misión sobrenatural en la actualidad. De acuerdo con los estatutos del Barcelona los aspirantes a realizar este voto de censura disponen de 14 días hábiles para recoger 16,570 firmas, el mínimo exigido, en cuanto se personasen en las oficinas del club a recoger las papeletas. Esto es el 15 por ciento del censo, después de que en 2013 la junta liderada en aquel momento por Sandro Rosell aumentara el porcentaje que entonces era del 5 por ciento, unas 6 mil papeletas.

Cremades aseguró tener "más de 2,000 apoyos" confirmados sin que sea oficial aún su intento de voto de censura, que no lo sería hasta el momento en que anunciasen al club su intención y recogiesen las papeletas que se les deberían entregar para iniciarlo.

Si en ese reducido espacio de tiempo los impulsores lograsen las firmas necesarias, el club estaría obligado a celebrar un referéndum que provocaría la destitución de la directiva solo en el caso de lograr un apoyo del 66,6 por ciento, es decir, dos tercios de los votantes.

CUARTO INTENTO
Hace tres años, en septiembre de 2017, el opositor Agustí Benedito ya intentó llevar a cabo un voto de censura. El último día de la recogida de firmas Benedito se dio por vencido, anunciando que tenía en su poder 12,504 apoyos, 5,000 por debajo de lo establecido en los estatutos, y denunciando que la directiva de Bartomeu no respetó el plazo de entrega, acortándolo en cinco días.

Esta sería la cuarta ocasión en que se intenta llevar adelante un voto de censura contra la directiva azulgrana. Si la última vez fue la indicada, fracasada, de 2017, en 1998 y 2008 sí llegó a celebrarse el referéndum, aunque los impulsores no alcanzaron los votos necesarios para provocar la destitución de los entonces presidentes.

La situación entonces era distinta, puesto que los estatutos marcaban un 5 por ciento de apoyos necesarios (poco más de 5,000 firmas) para llevar adelante la moción de censura. En marzo de 1998 la plataforma Elefant Blau, liderada por el entonces opositor Joan Laporta, logró llevar a referéndum la continuidad del presidente Josep Lluís Núñez, pero en las votaciones el apoyo de los socios a Laporta se quedó en un 35 por ciento (14,358 votos), contra 24,863 socios (61 por ciento) que votaron en contra de la destitución de la directiva.

En mayo de 2008 un grupo de socios encabezados por Oriol Giralt también alcanzó las firmas necesarias para llevar adelante un voto de censura contra Joan Laporta... Quien salvó su presidencia por muy poco puesto que los impulsores, que contaron con el apoyo implícito de Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu, lograron 23,870 votos (casi un 61 por ciento de apoyo), contra 14,871 socios (un 38 por ciento) que respaldaron a la directiva.

Laporta, a pesar del resultado, se apoyó en los estatutos para permanecer en la presidencia. Falta por ver si ahora Bartomeu, que encara su último año de mandato, deberá enfrentarse a un referéndum que, de entrada, se considera una posibilidad muy lejana.