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¿Es esta realmente la última oportunidad para Sam Darnold?

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Darnold, Barkley, McCaffrey y Allen se unen para entrenar (0:16)

Los QB Sam Darnold y Redskins QB Kyle Allen lanzan pases a Saquon Barkley y Christian McCaffrey en un entrenamiento en la UCLA. (0:16)

Si fueras a crear a un prospecto de quarterback desde cero, probablemente terminarías con algo parecido a Sam Darnold. El quarterback de los New York Jets posee el tamaño y potencia en el brazo prototípica. Es duro y se trata de un atleta por arriba del promedio. Anticipa cuando se abren las ventanas y lanza pases precisos para dar a sus receptores posibilidades después de la atrapada. Logra la clase de lanzamientos que te sacan el aliento, que solamente un puñado de seres humanos en el planeta pueden lograr.

Darnold simplemente no los ha logrado con la frecuencia necesaria para llevar a los Jets hacia adelante hacia el éxito, hasta ahora. Si lo miras jugar, se nota la brillantez intercalada con la decepción. Hay momentos en los que parece un veterano de 10 temporadas, fácilmente repartiendo el ovoide por todo el campo, conforme encuentra receptores descubiertos. También hay jugadas, posesiones, e incluso partidos, en los que luce peor que el típico quarterback joven. Es difícil adivinar lo que vendrá después cuando la das seguimiento a una de tus mejores salidas como profesional con la que podría ser la peor en la historia de los Jets.

Evaluar a Darnold después de dos temporadas requiere un sistema elaborado de consideraciones y justificaciones. Todos van a pesarlas de diferente modo sobre la balanza. ¿Cómo se debe considerar el hecho de que sufriera mononucleosis? ¿Qué han hecho los Jets para rodearlo de talento? ¿Cómo debemos considerar la segunda mitad del 2019 --cuando lanzó 13 pases de touchdown frente a cuatro intercepciones, con un índice de pasador de 93.5--: su nivel verdadero de talento o un punto de despegue para el 2020? ¿O miras su calendario, ves seis inicios consecutivos contra equipos que terminaron en el último cuarto de la liga en valor sobre el promedio, ajustado a la defensiva (DVOA, por sus siglas en inglés), y te preocupas por lo que será de Darnold cuando cinco de sus primeras nueve salidas del 2020 lleguen ante defensivas del Top-6?

Echemos un vistazo a lo que podemos decir en torno a Darnold luego de su campaña del 2019. ¿Dará el siguiente paso y responderá a la promesa que llevó a los Jets a ascender en el orden de draft para reclutarlo tercero global? ¿O sufrir el enjambre Darnold de un colapso en su colonia?

Los números de Darnold hasta el momento

En general, Darnold fue un quarterback por debajo del promedio la temporada pasada. Cuando miramos a los 26 pasadores que lanzaron al menos 400 pases, ranqueó N° 21 o peor en QBR (22°), índice de pasador (21°), yardas netas por intento ajustadas (21°) y porcentaje de pases fuera de objetivo (21°). Los tipos por debajo de él en esas categorías eran quarterbacks jóvenes pasándola mal, como Mayfield, Gardner Minshew II y Daniel Jones y/ pasadores que perdieron sus empleos, como Andy Dalton, Mitchell Trubisky y Kyle Allen.

Por supuesto, debemos hacernos toda clase de preguntas sobre el contexto bajo el cual jugó Darnold. Iniciemos con esa segunda mitad de temporada que mencioné. Se puede argumentar de modo razonable que se debe desechar toda la primera mitad de la temporada, dado que no lució en su forma usual durante una complicada derrota de la Semana 1 ante los Buffalo Bills. Parece probable que ya estuviera lidiando con mononucleosis, padecimiento que le costó los siguientes cuatro partidos. Después de regresar, Darnols perdió una uña del pie en una derrota brutal por 33-0 ante los New England Patriots, y luego sufrió un esguince en el pulgar a la semana siguiente en tropiezo ante los Jacksonville Jaguars. Una vez que estuvo --relativamente-- sano, y presumiblemente recuperado de la mononucleosis en la segunda mitad, sus números dieron un gran salto.

Yo encontraría un punto medio por aquí. Es justo descontar los desempeños de Darnold de inicios de la temporada al evaluar su futuro, en parte porque no tenemos una muestra significativa sobre cómo declinan los quarterbacks profesionales cuando lidian con mononucleosis. (Para ser justo, espero que esto no cambie).

Existe también cierto peligro en elegir los inicios que "importan" al evaluar el futuro de Darnold, y seleccionar ciegamente los buenos como evidencia de que se convertirá en el tipo que desean los Jets. Su primer inicio tras regresa de la mononucelosis fue una victoria sobre los Dallas Cowboys, cuando consiguió un índice de pasador de 113.8 en una actuación casi perfecta. Y cuando el calendario se complicó para un Darnold más sano a lo largo de las tres semanas finales del 2019, logró un índice de pasador de 84.5 en partidos ante los Baltimore Ravens, Pittsburgh Steelers y lo que terminaron siendo los reservas de los Bills en una victoria intrascendente de la Semana 17. No existe una historia tan clara como nos gustaría respecto al efecto que tuvo sobre él la mononucelosis, ni el crecimiento de los Jets en la segunda mitad.

Las lesiones de Darnold a lo largo de dos años preocupan. La mononucelosis es algo imposible de prever, pero además de los problemas en el dedo del pie y el pulgar con los que jugó, se perdió tres encuentros del 2018 por una lesión en el pie. Esas lesiones podrían terminar por desvanecerse rápidamente en su pasado, como sucedió con Matthew Stafford, quien se perdió 19 duelos a lo largo de sus primros dos años, para no perderse otro en los 8 años y medio siguientes. Pero las lesiones también podrían convertirse en un problema que impida un mayor crecimiento para Darnold.

Por supuesto, el mejor modo de los Jets para mantenerlo sano, sería quitarle la presión al joven quarterback. Eso ha sido un problema. Darnold fue el segundo quarterback más presionado de esos 26 regulares la temporada pasada, en un grupo junto a pasadores como Deshaun Watson, Ryan Fitzpatrick, Russell Wilson, Jones y Allen. Todos ellos son quarterbacks que emplean los pies para extender jugadas, creando dificultades para las defensivas rivales en el proceso. La buena noticia es que Darnold fue contactado en apenas el 10.5 por ciento de sus oportunidades, ranqueando en el sitio N° 10 de la NFL.

¿Reduri la presión mejoraría de inmediato los números de Darnold? Depende de qué estadística se utilice. De acuerdo al índice de pasador, ranqueó N° 21 en la liga cuando fue presionado, mejorando a N° 13 cuando no se vio molestado. Por el lado contrario, por QBR, fue el quarterback N° 14 de esos 26 cuando estuvo bajo presión, cayendo al N° 23 cuando no fue presionado.

Una cosa que vale la pena recordar: Darnold fue excelente lidiando con presión a nivel colegial. Durante sus dos años en USC, consiguió un QBR de 59.0 cuando las defensivas rivales lograron ponerle presión. Para poner eso en contexto, nadie más que haya iniciado en ese par de temporadas logró una marca de QBR por arriba del 36.2 de Mayfield, y solamente cuatro titulares en ese par de años marcaron por arriba de 20. Darnold ha retrocedido a la hora de lidiar con profesional a lo largo de los dos últimos años.

Los fans de Darnold seguramente harán notar que los Jets no han tenido gran línea ofensiva a lo largo del último par de campañas, sentimiento compartido por el gerente general, Joe Douglas. El único jugador que queda de la unidad del 2018 es el guardia Brian Winters, y los Jets siguieron los pasos de Buffalo en la compra de linieros ofensivos al mayoreo en el presente receso de campaña. La línea de New York podría tener hasta cuatro titulares nuevos en el 2020, incluyendo al recluta de primera ronda Mekhi Becton, y al ex jugador de los Seattle Seahawks, George Fant, como sus nuevos tackles.

Al echar un vistazo más detenido, no obstante, no pueden solamente asignarse los problemas de presión a la línea, y asumir que invertir en tipos nuevos automáticamente solucionará el asunto. Darnold tambiérn comparte algo de responsabilidad, aquí. De acuerdo a la estadística de ESPN de victorias en bloqueos de pase (PBWR, por sus siglas en inglés), los Jets ranquearon N° 21 en la liga una vez que regresó de su problema de mononucleosis. El PBWR mide cuán efectiva es una línea para bloquear a los defensivos por un mínimo de 2.5 segundos, típicamente suficiente tiempo para que un quarterback se deshaga del ovoide. Después de eso, es justo asignar mayor culpa por no deshacerse del ovoide al quarterback, sus receptores abiertos, y al coordinador. (El PBWR de los Jets también mejoró dramáticamente mientras Darnold estuvo fuera de la alineación).

Darnold fue inconsistente en términos de deshacerse del ovoide a tiempo. Ocasionalmente, eso podría ser positivo, dado que es paciente a la hora de trabajar ambos lados del campo antes de volar a un receptor descubierto. La mayoría de las veces, no obstante, se atoraba tratando de trabajar una combinación de rutas, esperando a que se abriera, y entonces recibía el golpe o se veía obligado de tirar el ovoide fuera.

Esto realmente se notó en zona roja, donde la toma de decisiones de Darnold simplemente fue inaceptable. Empató el liderato de la liga con cuatro intercepciones en zona roja, y fácilmente pudo haber sufrido más. Algunos de sus touchdowns fueron, incluso, producto de decisiones cuestionables de lanzar en cobertura. Darnold aprovechó un promedio de 3.11 segundos antes de desprenderse del ovoide en la zona roja, el segundo tiempo más lento en la liga. Quedarse mucho tiempo con el ovoide dentro de la yarda 20 no es una receta viable para el éxito, a menos que seas Patrick Mahomes o Russell Wilson.

Aunque los problemas fueron particularmente serios dentro de la yarda 20, la toma de decisiones de Darnold sigue siendo muy inconsistente. Su tasa de intercepciones mejoró de 3.6 por ciento como novato a 2.9 por ciento la temporada pasada, pero de acuerdo a la tasa de intercepciones ajustada de Football Outsiders, Darnold todavía quedó en el noveno peor lugar de la NFL.

Los problemas de toma de decisión se manifiestan en modos que van más allá de las intercepciones. Sigue siendo proclive a tratar de deshacerse del ovoide hasta el último momento bajo presión, conduciendo a pases erráticos sin esperanza de ser completados. intenta meter envíos en ventanas apretadas campo abajo, que ocasionalmente lo lleva a tirar a la doble o triple cobertura. Hay momentos en que trabaja un lado del campo y decide ignorar un pase completo seguro en espera de algo que se desarrolla más profundo. En la mayoría de los casos, esas oportunidades no fructificaron.

Naturalmente, con mejores receptores o mejores conceptos de pase, Darnold podría tener razón para esperar esas jugadas grandes campo abajo. Hablemos de aquello que le rodea.

Los Jets no le han ayudado. ¿Será diferente esta temporada?

Darnold no recibió mucha ayuda de sus compañeros en el 2019, en parte porque no estuvieron sobre el campo. Quincy Enunwa y Chris Herndon, quienes se esperaban fueran titulares en los puestos de receptor abierto y ala cerrada, se combinaron para apenas 83 jugadas ofensivas. Los Jets se vieron obligados en su lugar a alinear a los veteranos Demaryius Thomas y Ryan Griffin, con el último recibiendo una extensión de contrato tras impresionar en ausencia de Herndon.

Crowder, Robby Anderson y Le'Veon Bell estuvieron sanos, con los Jets marcando un índice de pasador apenas por encima del promedio de la liga. Dadas las expectativas en torno a Bell tras dejar a los Steelers, su campaña debe ser considerada una decepción mayor. Para un jugador que deseaba ser recompensado como si hubiera trascendido la posición de corredor, lució como un back ordinario tras dejar el ecosistema ofensivo de Pittsburgh, promediando 3.2 yardas por acarreo y solamente 7 yardas por recepción.

Douglas reconstruyó al grupo de receptores en la temporada baja. Anderson emigró a los Carolina Panthers en la agencia libre, y el futuro profesional de Enunwa está en duda mientras se recupera de un problema en el cuello. Los Jets los reemplazarán con Breshad Perriman, procedente de los Tampa Bay Buccaneers, y el recluta de segunda ronda Denzel Mims. Perriman parece una opción con un potencial particularmente alto, dado que el recluta de primera ronda finalizó la temporada con 506 yardas en recepciones y cinco touchdowns a lo largo de sus cinco partidos finales. Darnold tuvo el cuarto peor índice de pasador y el peor QBR de cualquier titular en la liga en pases profundos, así que Perriman podrían brindarle una mano allí.

En general, aunque hay algo de potencial en este grupo si Herndon colma las expectativas masivas previas al 2019, no se trata de uno de los mejores arsenales en la liga. No culpo a Douglas por elegir invertir su selección de primera ronda sobre Becton, en lugar de uno de los múltiples receptores abiertos disponibles en esta clase, y no hubo mucho disponible en la agencia libre, pero los Jets ha tenido tres recesos de temporada en fila para tratar de rodear a Darnold con talento, y no han hecho lo suficiente. Es difícil ver la oferta que hicieron los Arizona Cardinals por DeAndre Hopkins y pensar que los Jets no podían haberla superado.

La otra pregunta es si Darnold cuenta con los coaches que lo pueden llevar al siguiente nivel. El equipo despidió a Todd Bowles y sus asistentes después de la temporada de novato de Darnold, y cuando no consiguieron llegar a un arreglo de último minuto con Matt Rhule por la selección de un coordinador ofensivo, el plan-B de los Jets fue contratar a Adam Gase. La estrella del ex coordinador ofensivo de los Broncos se ha desvanecido después de que llevara a los Dolphins a los playoffs en el 2016, su primera campaña al mando, pero los Jets firmaron a Gase con la esperanza de exprimir el máximo de Darnold y su ataque en desarrollo.

They promptly finished 31st in offensive DVOA and 32nd in passing DVOA. As you can see, Gase's offenses as coordinator or head coach are on a troubling trend:

Esencialmente, Gase fue excelente cuando los Broncos ejecutaban la ofensiva de Peyton Manning de los Indianapolis Colts por dos años, bastante bueno con Jay Cutler en una campaña solitaria con los Chicago Bears y en su primera temporada con Ryan Tannehill en Miami, y desastroso desde entonces. Las lesiones, sin duda, han tenido que ver, con sus quarterbacks suplentes habiendo iniciado 24 de 48 partidos para Gase a lo largo de las temporadas finales, pero el trabajo de Gase con los titulares no ha sido grandioso, tampoco. No le sacó mucho a Cutler después de que los Dolphins lo sacaran del retiro para reemplazar a Tannehill en el 2017, y también dice mucho que Tannehill produjo una temporada revelación inmediatamente a su salida de Miami.

Existe evidencia de que Gase, ayuda pero también perjudica a Darnold. Iniciando con lo positivo, la planeación de inicio de partidos de Gase ha sido generalmente buena. Aunque el propio coach admite que en términos generales elabora un libreto de entre 15 a 25 jugadas, y puede abandonarlo después de un puñado de oportunidades, si empleamos las primeras 15 jugadas de los partidos como medida general de lo que ha sido preestablecido, ha funcionado. El QBR de Darnold en las primeras 15 jugadas del 2019 lo coloca en el sitio N° 15 de entre 30 titulares. Su QBR en el resto de jugadas lo pone último. Es posible que podríamos estar midiendo el efecto de un quarterback debilitado que se cansa en el segundo medio, pero estoy dispuesto a que Gase comparta la responsabilidad aquí.

A diferencia de algunos coaches con grupos de receptores por debajo de la media, los Jets consistentemente intentan descubrir a sus receptores con cruces. Gase también tiene el hábito de preparar un concepto de inicio en el juego, antes de intentar el cuadrangular más tarde basado en ese mismo concepto en el juego, lo que tiene sentido, aunque Darnold no siempre capitalizó esas oportunidades. En un partido decembrino, Gase mandó un pase pantalla/go al momento exacto, solamente para ver el pase de Darnold llevar a su receptor a salir del terreno de juego.

Por el otro lado, hubo al menos una o dos jugadas por partido, invariablemente, donde tengo la certeza que el receptor corrió la ruta equivocada o Gase trataba de que Darnold lanzara intercepción. Sucedió con suficiente frecuencia que no podía ser lo último. Más que cualquier otra ofensiva que puedo recordar, los Jets terminaban con tres o cuatro receptores ocupando la misma área en el campo, imposibilitando para Darnold lanzar un pase sin arriesgar la intercepción. Fue preocupante cuando a veces erraba en todos ellos con su pase. Inundar un lado del campo en varios niveles es común, pero estas rutas no tenían más que unas cuantas yardas de separación.

Eso no fue todo. Una cosa es cuando vi a dos receptores abiertos de los Jets casi chocar entre sí campo abajo mientras corrían rutas de poste y "go" juntos a inicio de temporada. Otra cosa es cuando hicieron lo mismo en el mismo concepto nuevamente en diciembre. Estoy seguro de que Gase no lo está enseñando así, pero si sus receptores no son lo suficientemente concisos para recorrer rutas en proximidad cercana sin sacarse el uno al otro de la jugada, hay que tirar ese concepto a la basura hasta que se cuente con los receptores con suficiente talento para ejecutarlo.

Gase también tuvo algunos conceptos que parecían sacados de un universo diferente para una ofensiva mejor. El concepto de movimiento de órbita que mostraron en contra de los Steelers es como pedirle a un chico que todavía sufre para andar en su bicicleta, haga caballitos. Nada de eso parece llegar con naturaleza a los Jets, y termina siendo destruido a los Steelers.

También hallé que Gase realmente no dio mucha ayuda Darnold, ni tuvo demasiadas respuestas cuando las cosas realmente fueron mal para el joven quarterback. Hubo un partido donde esto realmente se manifestó ...

El punto más bajo de Darnold: 'Viendo fantasmas'

Fue una campaña extraña para los Jets, pero el momento más bajo llegó probablemente con su derrota de 33-0 ante los Patriots en "Monday Night Football". Darnold finalizó con 11 de 32 completos para 86 yardas con cuatro intercepciones y un balón suelto en captura, admitiendo durante el duelo que estaba "viendo fantasmas". Fue un raro momento de honestidad de un jugador en problemas a medio partido, significando que de inmediato iba a ser blanco de críticas y controversia de todos lados.

Los Patriots atormentaron a Darnold con lo que se conoce como "presiones simuladas" o "creepers". La meta es llenar la línea de golpeo con posibles jugadores de carga, para luego enviar a los cuatro mejor posicionados al tiempo que siete retroceden en cobertura de pase. Un ejemplo sería cargar ambos flancos con potenciales jugadores de carga, y luego enviar la presión solo por un lado y haciendo retroceder a los del otro en cobertura, haciendo que se desperdicien los linieros ofensivos a ese lado, mientras que se sobrecarga la presión en el lado opuesto.

En ese lunes por la noche, lo que Darnold veía era esto:

Bill Belichick reiteradamente golpeó a Darnold con defensivos libres. Cuando se mantuvo erguido el tiempo suficiente para lanzar el ovoide, los Patriots tenían una buena idea de dónde buscaría sus rutas calientes, conduciendo a una temprana intercepción donde mostraron cobertura personal, para emplear a Devin McCourty como defensivo de trampa, para quedarse con el envío de Darnold. Otras intercepciones más tarde en el juego fueron desesperación ciega.

Por malos que resultaron los números, el desempeño de Darnold en el partido fue todavía peor. No creo que jamás haya visto a un quarterback tan sacudido como se mostró durante un periodo en el tercer cuarto. Con la presión de los Patriots bajando de ritmo, tuvo tiempo para lanzar, pero todavía tuvo una racha de seis pases donde ningún humano hubiera podido realizar una atrapada. Estaba impreciso por yardas, y tirando los pases fuera del terreno de juego. El problema en la uña del pie no estaba ayudando, estoy seguro, pero él realmente no tenía que estar dentro del juego. Por lo menos, Gase debió haber enviado más conceptos de juego rápido para sacar el ovoide de las manos de Darnold de la manera más sencilla posible, pero no mejoró hasta que un par de puntos brillantes surgieron en el cuarto periodo.

Los Patriots hicieron ver mal a muchos quarterbacks la temporada pasada, pero fue revelador que pudieron dominar con este único concepto de presión a lo largo del partido, y Gase ni Darnold tuvieron solución. Esas mismas presiones le causaron problemas conforme avanzó el año.

¿Es momento de darse por vencidos?

Aunque hemos hablado de los modos es que Darnold no ha recibido gran ayuda por parte de los Jets, pensemos en términos del panorama amplio. ¿Es posible que dos años de números por debajo de la media sean suficientes para saber que Darnold no será solución a largo plazo?

Pro Football Reference rastrea nueve estadísticas para quarterbacks, ajustando para rubros como porcentaje de pases completos, yardas por intento, tasa de capturas y tasa de intercepciones de acuerdo al promedio de cada año. Darnold ha estado por debajo del promedio en cada una de esas nueve estadísticas en sus dos primeras temporadas. Desde 1990, solamento hubo tres quarterbacks que acumularon 200 intentos de pase en cada una de sus primeras dos temporadas que igualaron eso: Darnold, Ryan Leaf y Geno Smith. No es un gran inicio.

Vamos a verlo desde otro punto de vista. Como se podría sospechar, las estadísticas acumuladas de Darnold a lo largo de dos años también lo colocan por debajo del promedio en esas nueve métricas. Si miramos a los quarterbacks que han estado por debajo del promedio en las nueve, tirando al menos 600 intentos de pase en sus primeras dos campañas combinadas, entonces la lista tiene a Darnold, Smith, Josh Allen, Brandon Weeden, Blake Bortles, Christian Ponder y Derek Carr. Por si fuera poco, también incluye A Tannehill, Alex Smith y Troy Aikman.

El estudio bayesiano del analista de Pro Football Focus, Kevin Cole, del juego de quarterbacks tampoco brinda un panorama positivo respecto a las posibilidades de Darnold de mejorar hasta el punto en que se puede convertir en un quarterback con calibre de titular. Las comparaciones de Darnold a lo largo de dos años incluyen a pasadores como Geno Smith, Bortles, Ponder y otro ex titular de los Jets, en Mark Sanchez. El equipo, sin lugar a dudas, espera más de Darnold, incluso después de dos campañas inconsistentes.

Un factor que podría jugar a favor de Darnold es que llegó a la liga extremadamente joven. Tenía apenas 20 años de edad cuando los Jets lo seleccionaron en abril del 2018, y apenas cumplió 23 el mes pasado. Para darnos una idea, es seis meses más joven que Joe Burrow, primer recluta global del 2020, dos años después de que Darnold fuera seleccionado. Siendo las cosas equivalentes, llegar a la liga más joven le brinda a Darnold más tiempo de desarrollarse al nivel más alto, en lugar de desperdiciar repeticiones ante competencia dispareja en la universidad.

De acuerdo a los números, las probabilidades están en su contra después de dos campañas, Considerando su edad, la mononucleosis y la mediocridad que le rodea, estoy inclinado a pensar que las posibilidades de Darnold de convertirse en un titular por arriba del promedio son un poco mejor de lo que parecerían en un vacío. Pero ...

¿Es el 2020 la última oportunidad para Darnold?

... el problema es que Darnold no se desarrolla en un vacío. Está por iniciar un año crucial en el 2020, y si los Jets no ven desarrollo de su titular, podría no recibir una cuarta oportunidad para impresionar. Tanto el coach como el gerente general que lo reclutaron están fuera de la organización. Douglas no se irá a ningún sitio pronto, pero después de una bizarra campaña del 2019, no sería sorpresivo que los Jets siguieran adelante sin Gase si el equipo vuelve a sufrir. Un nuevo entrenador en jefe podría querer iniciar en limpio con otro quarterback.

Mi preocupación es que Darnold podría ser solamente tan bueno como aquellos que le rodean, y su desarrollo podría depender más de que jugadores como Becton, Mims y Perriman se conviertan en contribuyentes sólidos. Darnold puede desempeñar un rol en hacer que ellos mejores, pero no ha podido hacer eso con tipos como Anderson o Bell. Es también justo preguntarse si Gase es verdaderamente efectivo desarrollando jóvenes quarterbacks, dado que todo su trabajo previo ha sido realmente con veteranos, más allá de haber servido como coach de quarterbacks de Tim Tebow.

Comparen eso a los Cleveland Browns, quienes realmente se esforzaron por sumar talento para Mayfield a lo largo de los dos años pasados. Durante los breves momentos en que han estado en sus respectivos cenit como profesionales, Darnold ha lucido mejor que Mayfield, el único quarterback elegido por delante de él en el 2018. Dado el apoyo de sus respectivos elencos de reparto, Mayfield tiene una mejor posibilidad de producir eficiencia por arriba del promedio en el 2020 que Darnold.

Para que Darnold se destape en el 2020, necesita que las cosas realmente se resuelvan a su favor. Necesita que ese calendario brutal se aligere con lesiones, o que Bell tenga un gran año como corredor. Necesita que uno de entre Perriman, Mims o Herndon sobresalga como objetivo estelar. Todavía hay potencial en el perfil de Darnold, y en su mejor nivel, sigue luciendo como aquel prototipo de prospecto para quarterback. Simplemente no creo que será capaz de responder por sí solo.