No hay misterio: todos contra Tuca y Tigres

LOS ÁNGELES -- La cartelera no tiene misterios. Esconden más --y esconden muy poco-- en los aparadores de Ámsterdam que las Semifinales de la Liga MX.

El juego es: todos contra el Tuca y todos contra Tigres. Como marabunta insaciable, los felinos dejaron en los huesos a un Monterrey ya aquejado de osteoporosis. Ni médula para un taco. Y además, el cierre de torneo, los revitaliza. Aunque Tuca no lo quiera, es favorito.

Mientras los Tigres adquieren solidez, confianza, altivez y amenazan con estar a la altura -finalmente- de su nómina multimillonaria, los otros siguen juntando piezas. Los tres, Chivas, Xolos y Toluca, descubren que a sus juegos de Lego les faltan fichas.

Lo hemos mencionado, el mejor y peor enemigo de Tigres es su historia de vida. Cuando aparece como favorito, elige desmayarse como víctima. A veces parece un tiburón con prótesis y caries en la prótesis.

Pero, por nómina, por rendimiento, por solidez, por consistencia, por continuidad, los Tuca Boys son el equipo más amenazador, más allá de que en la confrontación en la última línea, palidece. Claro, el gran desafío es saltar las garitas para llegar hasta ya.

La serie entre Chivas y Toluca seduce. Dos equipos que hacen de su temeridad un pacto suicida, más allá de que Matías Almeyda ha rediseñado a su equipo. Lo advertimos: en el cierre del torneo, jugando con fuego, ensayó alternativas. Ha hecho un equipo camaleónico.

Toluca, en tanto, con una descabellada hambruna al ataque, en esa estrujante devoción por morir matando y matar muriendo, dispone de suficientes liebres para encarar al tortuguismo de la zaga de Chivas.

Sin duda fueron más didácticos para Almeyda los sufrimientos de Toluca en la vuelta ante Santos, que para Cristante, los sufrimientos de Chivas ante Atlas. Especialmente porque ese ritmo frenético de sacrificio y combate masivo de los Rojinegros es imposible pedírselo a los Diablos.

Además, el Guadalajara ya tiene a Pizarro listo y con un par de chiqueadores y masajitos, de los deportivos, Ángel Zaldívar estaría en condiciones de regresar, especialmente ahora que La Chofis tiene el GPS más descompuesto que taxista mañoso.

Por eso, esta llave puede consumar un marcador generoso en el global de los 180 minutos, a pesar de Talavera y a pesar de que para Chivas meter el balón es más complicado que la parábola bíblica de hacer pasar a un camello por el ojo de una aguja. Como policía inepto, es más probable que el Guadalajara se dé un tiro en el pie, antes que en la frente del Diablo.

¿Xolos? Ante Morelia ratificó su capacidad como colectivo. Juega mejor cuando las circunstancias lo tienen arrinconado. Insisto en lo de hace semanas: a los jugadores les falta esa personalidad despiadada, carnívora, de su Supersaiyajin Miguel Herrera.

Cierto que para la mitología náhuatl, el Xoloizcuintle era el perro guía en las tinieblas postmortem, o, generalmente, como relleno de los tamales para el rey en turno, pero también eran mascotas salvajes. Pero estos canes sofisticados de Herrera parece que tiene prótesis dentales.

No obstante, buenos futbolistas hay y buen futbol hacen. Hay disciplina y orden. De seguir al pie de la letra el mapa del Piojo Herrera, meterán en problemas a los Tigres. Y si Ferretti se siente Bobby Fischer, su adversario tiene dotes de Gary Kasparov.

Parece una obviedad, pero en el saldo disciplinario de estas semifinales, empezará a olisquearse al campeón. Y me parece que los jueces tendrán más chamba en el agarrón entre norteños. Y claro, para beneplácito del campeador entre Toluca y Chivas.