Los también llamados, en algún momento de su existencia, como California Angels y Anaheim Angels, pagaron su derecho de piso, como una de las franquicias jóvenes del béisbol de grandes ligas, con una sequía de 18 temporadas, a partir de su fundación en 1961, sin lograr meterse a una postemporada.
Y durante los 39 años que precedieron a la llegada de Mike Scioscia a la dirección de los aureolados, en el año 2000, solo habían logrado intervenir en 16 juegos de playoffs.
Con Scioscia en el timón, los actuales campeones de la División Oeste de la Liga Americana, han participado en siete postemporadas, incluyendo la actual, ganaron seis veces el título divisional y en la temporada 2002 se coronaron, por primera y única vez, como campeones de la Serie Mundial.
Es por ello que no resulta extraño que el otrora receptor de los Dodgers de Los Ángeles esté convertido, actualmente, en el manager con más tiempo al frente un equipo de grandes ligas.
Su marca de por vida, como timonel de la novena de Anaheim, anda por los 1331 triunfos y 1099 derrotas, para un promedio ganador de .548.
El 8 de mayo de 2011, Scioscia se convirtió en el manager número 56 en la historia del béisbol de la gran carpa en alcanzar los 1,000 triunfos y tan solo en el timonel número 23 en lograr el millar de victorias con un mismo equipo. Por lo que ha sido elegido como el Manager del Año en la Liga Americana en 2002 y en 2009.Nunca ha finalizado más abajo del tercer lugar en su división, y en seis oportunidades ha sido campeón del oeste y tres veces terminó como segundo lugar.
Su mejor marca de temporada la tuvo en 2008, cuando los Angels ganaron 100 juegos y perdieron 62.
Dirigió al selectivo de la Liga Americana en el Juego de Estrellas de 2003 y por todos esos logros, tampoco sorprende que Mike Scioscia sea el manager mejor pagado del béisbol, con un salario anual de 5 millones de dólares.
Actualmente se encuentra bajo contrato hasta la temporada de 2018 y ha logrado superar una racha de cuatro años sin lograr la calificación a la postemporada. Una etapa que hizo ebullición al final de la campaña de 2013, cuando el equipo del condado de Orange finalizaba con marca de 78-84, en el tercer lugar del oeste, separado por 18 juegos del primer lugar, ocupado por los Atléticos de Oakland.
Varios medios daban por hecho que las horas de Mike Scioscia como dirigente de los Angelinos estaban contadas, tomando en cuenta la enorme inversión hecha por el propietario de la organización, Arte Moreno, para reforzar al equipo con peloteros de la talla del primera base Albert Pujols, el lanzador C.J. Wilson, lo mismo que el jardinero Josh Hamilton, entre otros.
Una erogación, en los pasados tres años, que sumada a una renovación del contrato de 5 años que firmaba el estelar abridor Jered Weaver, superaba los 527 millones de dólares.
Sin embargo, Moreno le dió un espaldarazo a su manager, en una decisión que algunos observadores consideraban que tenía como base una conveniencia económica para el empresario mexicano estadounidense, pues hubiese resultado demasiado oneroso despedir a Scioscia, cuando aún le restaban 5 años a su contrato.
Además, no se debe de pasar por alto las lesiones de jugadores importantes, incluyendo la de Pujols, operado de la planta de su pie izquierdo, en agosto, por lo que se perdió los últimos dos meses de la campaña.
El inicialista dominicano tuvo esa temporada una participación limitada, apareciendo principalmente como bateador designado. Intervino en solo 91 juegos, logrando un promedio de bateo de .258 y botándola del parque únicamente en 17 oportunidades.
Albert también había experimentado algunos problemas en el arranque de su nueva etapa como jugador de los Angeles, en el 2012, en la adaptación a los lanzadores y a los parques de la Liga Americana, luego de pasar más de una década jugando en el Viejo Circuito.
A pesar de ello, finalizó el año con promedio de .285, 30 bambinazos y 105 remolcadaas.
Y dentro de todos esos ajustes y transiciones, Mike Scioscia nunca tiró la toalla. Mantuvo un vestidor sano, apoyándose, en los momentos de crisis, en los peloteros más veteranos del equipo, como Tori Hunter, entre otros, para mantener a flote a la institución.
Porque, además, se requiere de una habilidad muy especial, más allá de dominar los fundamentos del juego, de tener, ya sea la intuición, o la capacidad para tomar las decisiones correctas en cada situación del juego, para manejar las personalidades de los peloteros bajo su responsabilidad.
No se debe olvidar que se trata de multimillonarios, cada uno con su ego de diferente tamaño, con diferentes costumbres, educación, cultura, idiomas, perfil racial, religioso y hasta formas de comer.
Todo eso hay que saberlo mezclar muy bien, agregarle el talento natural, las habilidades y las especialidades de cada uno de los peloteros, se le añaden unas gotitas de experiencia y termina por aderezarse con el ímpetu, el entusiasmo y las ganas de los más jóvenes.
El producto es un licuado que se conoce como Equipo Ganador. Y Mike Scioscia parece tener la receta para preparar esa bebida.
Después de todo, algo debió haber asimilado luego de pasar los 13 años de su carrera como beisbolista activo a las órdenes del último de los managers exitosos de los Dodgers, Tom Lasorda.
Con los de Chávez Ravine, Scioscia jugó entre 1980 y 1992, como receptor titular, una posición que compartía con Steve Yeager.
Disputó 1,441 juegos en 13 temporadas, siempre con Dodgers, a pesar de que en 1993 firmó para jugar con los Padres de San Diego, y después con los Rangers de Texas, en 1994, aunque no llegó a disputar juego alguno de grandes ligas con estas franquicias, debido a lesiones en su hombro derecho.
Disputó 29 juegos de postemporada en 1981, 1985 y en 1988.
Scioscia fue uno de los peloteros que se destacaron en la obtención de las más recientes dos Series Mundiales por parte de Dodgers, en 1981 y 1988.
Es el líder de todos los tiempos en apariciones como receptor para los Dodgers, con 1,395, incluyendo los juegos sin hit ni carrera de Fernando Valenzuela frente a los Cardenales de San Luis, el 29 de junio de 1990, lo mismo que el de Kevin Gross, del 17 de agosto de 1992, ante los Gigantes de San Francisco.
En 1990, Mike Scioscia se convertía en el primer receptor de los Dodgers en iniciar un Juego de Estrellas, desde que lo hiciera el miembro del Salón de la Fama Roy Campanella.
Sin duda, desde entonces, y hasta ahora, Mike Scioscia es un líder, en toda la extension de la palabra.
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La historia de Löw es una de sacrificio y de amor por lo que le presenta la vida, ya sea su esposa Daniela desde hace 28 años o su merecida continuidad al frente del conjunto teutón hasta la Eurocopa 2016.
La relación entre ¨Jogi¨ y la selección alemana se originó hace ya una década: en el 2004, cuando Jurgen Klinsmann eligió a un compatriota ignoto proveniente del fútbol austríaco para que formase parte de su cuerpo técnico como asistente.
Klinsmann y Löw serán amigos hoy en día, pero en ese entonces lo que Klinsmann veía era la gran capacidad de un profesional irreprochable.
A partir de allí, Löw fue una pieza vital de la selección que llegó a las semifinales del Mundial 2006. Es más, varios creían y todavía creen que el verdadero estratega de ese equipo era él y no Klinsmann, así que su nombramiento como sucesor de Klinsmann al frente del equipo después de aquella Copa del Mundo no fue ninguna sorpresa.
A Löw jamás le regalaron nada, y eso resuena con sus jugadores como algo genuino que los motiva a dar lo mejor de sí mismos en cada práctica y en cada partido, ya sea un amistoso o la final del Mundial. El esfuerzo alemán es constante porque es el fiel reflejo de la esencia de su entrenador.
Ese tipo de ética de trabajo es la que le ha permitido a Alemania ser subcampeona de la Eurocopa 2008, semifinalista del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012 y campeona del Mundial 2014. Eso no es casualidad, es constancia.
Sus 20 años de experiencia como entrenador también han convertido a Löw en todo un motivador que aprieta los botones correctos en el momento preciso.
Allí estaba Mario Götze, un pibe de 22 años, a punto de ingresar a jugar la final del Mundial al minuto 88 en lugar de una leyenda como Miroslav Klose con el partido empatado 0-0. Imagínense las cosas que le debían haber estado pasando por la cabeza en ese momento.
Así que en ese momento se le acerca Löw, le pone la mano en el hombro y le dice ¨ve a demostrarle al mundo que eres mejor que Lionel Messi¨. ¿Cómo no salir a llevarse al mundo por delante cuando tu técnico te tiene ese tipo de fe? Ah, por cierto, Götze metió un golazo, el gol de la consagración, al minuto 113.
Löw debutó como jugador en la segunda división de la liga alemana y llegó a la primera división de la Bundesliga a base de trabajar más duro que todos. Su trayectoria no fue lujosa ni gloriosa, siete clubes en 17 años, pero ese esfuerzo ayudó a moldearlo como técnico.
Su carrera lo llevó a arrancar como entrenador juvenil en Suiza con el Winterhur en 1994 antes de asumir en la Primera del Frauenfeld, un equipo de ese país en el que se había retirado como jugador ese mismo año.
A partir de allí Löw fue un trotamundos de su profesión, la cual le regalaba oportunidades grandes como dirigir al Stuttgart de Alemania tras ser ayudante entre 1996 y 1998 y luego lo ponía a prueba dirigiendo en ligas de tercer orden como la austriaca entre el 2001 y el 2004 antes de ser rescatado por Klinsmann .
Löw no es el tipo de técnico que busca ser el centro de atención, siempre mide sus palabras y nunca deja que se le escape un dato. Es por eso que él utilizó su propia arma secreta llamada ¨Match Insights¨, una herramienta que ningún entrenador de las otras 31 selecciones poseía.
¨Match Insights¨ le proveía hasta 60 millones de datos por partido tanto sobre sus propios jugadores como de sus rivales con sensores en la pelota y cámaras en la cancha.
De eso se trata para Löw, nada es casualidad, todo tiene una causa y una solución. No hay un elixir secreto para el éxito, y su forma de trabajar le garantiza a la Federación Alemana que su núcleo joven de jugadores no se dormirá en los laureles de lo logrado en Brasil, porque su entrenador será el principal interesado en ir por más en Francia durante la Eurocopa 2016.
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Para empezar, este mexicano de 45 años, limpió la casa de "aburridos" y se quedó con puros futbolistas de la liga local para enfrentar a Nueva Zelanda, básicamente del América y el León.
La fórmula funcionó pero parecía arriesgada para jugar un Mundial, así hizo una convocatoria final 15 días antes del arranque de la Copa, donde amalgamó a los "europeos" con los locales.
Sólo Herrera sabía que funcionarían, era un grupo donde no había titulares, no había un XI inicial y ni siquiera un portero fijo. Todo lo que había eran dudas, pero esas estaban afuera no en la cabeza de Miguel.
¿Cómo armas y unificas un grupo en 15 días de cara al torneo más importante del mundo? Pues sólo 'El Piojo' pudo hacerlo.
Su secreto es, por principio, ser honesto con el grupo, frontal y abierto con la prensa y trabajador en sus principios futbolísticos. No se salió de su librito y puso a los que, finalmente, mejor lo ejecutaban.
Con Herrera no hay secretos ni medias tintas. Revela sus alineaciones días antes de los partidos, ventila los pros y los contras de cada jugador y responde cada llamada telefónica de cada medio que lo solicite en cualquier lugar, una especie de "Glasnost" o Transparencia, "la Piojostroika", podría llamarse.
Los resultados y, sobre todo la forma de jugar, han sido existosos. Tiene un equipo que cada vez es más como él y que le cree. Porque más allá de su futbol ofensivo, su proponer los partidos y saber transmitir a los jugadores sus conceptos, Herrera confía en su gente, se muere en la raya por ellos y logra que los suplentes estén en sintonía con el objetivo.
Ahora todos hablan de Herrera en el mundo, ¿y cómo no? Si México parecía destinado a regresar rápido de Brasil y ahora ya está en la historia de la Copa 2014 como uno de sus grandes animadores, pero también hablan del 'Piojo' como un 'showman', un revolucionario de su trabajo, porque vive, siente y explota en los partidos como ningún otro director técnico de las 32 selecciones que clasificaron.
Las imágenes de su rostro desfigurado de emoción y sus ademanes de festejo son la representación más auténtica de júbilo deportivo que haya visto la prensa internacional en muchos años en un banquillo.
Adjetivos los hay a montones para describir a este hombrecillo de baja estatura, cabello lacio y traje gris que todos ven ahora como un ser casi adorable, pero en realidad en ese corpacho hay un carácter impulsivo, emotivo que muchas veces lo ha metido en problemas.
Precisamente por eso, se dudaba del liderazgo que pudiera ejercer en la Selección mexicana, porque cuando 'El Piojo' explota nadie lo detiene: ofende, grita, increpa, discute y cuando era jugador llegaba hasta las manos con jugadores, aficionados o quien estuviera enfrente.
Lo fascinante del asunto fue que esa imagen de bravucón y pendenciero, se convirtió en la de la figura protectora del equipo, quien les dijo "yo creo en ustedes y los defenderé a muerte", y esa vehemencia, acompañada por un sistema táctico sólido ha causado una unidad inédita en el equipo tricolor, que se ve reflejada cuando sus muchachos corren a abrazarlo para gritar un gol.
Así, Miguel es carismático, pero analítico; estrambótico, explosivo, inaudito, fantástico, insólito, mas cabal; efusivo, expresivo, pero auténtico; cariñoso, elocuente, pero espontáneo; franco, verdadero, pero un peleador nato que parecía un sujeto caótico que terminó siendo épico.
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